lunes, 29 de diciembre de 2025

Gustavo Borga: "Cuidate mucho, Gustavo"

Ya ves

Estoy ante la puerta

de tu casa

Quizá

te parezca extraño

lo que voy a pedirte

Quisiera

que con tus manos


-con una sola no con las dos-


me preguntes


¿Tenés frío?

¿Has comido?

¿Has dormido?


Y por último quisiera

que con tus manos


-por favor con las dos-


me digas


Cuidate mucho Gustavo


Entonces yo

-que tuve una llave

para abrir esa puerta-


Te daré la espalda

y me perderé en la noche.



viernes, 26 de diciembre de 2025

Verónica Capellino: De su patio-Raras aves

Para Alicia, yermanella.


Es una flor

pero quiere ser pájara.

Cautiva pájara en tierra

es   y eso pesa


pero lo que tiene de flor

-en naranjas   morados 

en aladas hojas-

se reconcilia

con sus pies en la tierra porque

lo que hace a la pájara 

no es tanto el vuelo

como su anhelo


y eso lo saben

las raras avis.


📚 "Hermanos del Camino"



Sergio Morán: LA MEMORIA ES UNA PROMESA

Una callecita en una ciudad

en la que se está de visita.


Un olor que dura un instante,

imposible de retener.


Acostumbrados a no olvidar

lo que hay que cumplir

el ejercicio de la memoria

es un mecanismo gris, sin olor,

repetido hasta lo vulgar.


Ser síntesis en los recuerdos de otro

es una promesa.



Silvia Rodríguez Ares: MIRAR EL BOSQUE

está encendido el roble

y tu sonrisa pasa

de largo entre las hojas

infladas de amarillo


no he podido detener al viento

con esta sola mano

ni con mi abrigo nuevo

ni con mi boca


junto leña al borde de tu río

hierbas fragantes

y llamaradas

para mis ojos


mirar el bosque es una maldición

que no merezco



lunes, 22 de diciembre de 2025

Yamil Julián Dora: 3 poemas

*

¿quién me llevará de esta isla con sólo unas manos nuevas?

¿quién consolará mi culpa cuando tengas que crecer?


sé que necesito un viento


que sobre mis tres ejes me iré de este rincón que quiero


*

yo era un retoño hermoso

entre cuatro paredes blancas


soñé una canción de día 

de las visiones de mi niñez 


yo era un retoño blanco

aferrado a las palabras


yo construí un silencio

para no tener que volver


*

yo quiero mi casa al sol 


porque sé que el frío crece

con olor hospitalario


porque los días matan 


por motivos


que no todos entendemos


📚  "Como playa que se puebla"



Alicia Salinas: Exilio

Llegaron desde tierras áridas

y amaban tanto lo suyo que, con el tiempo,

la sangre en los pedruscos

se convirtió en semillas de granada.


Por redimirlos

recojo cada una

con exactitud de ángel.


Al arquearme, se riega aquel jardín

y es más fácil olvidar lo perdido.


Lejos de la planicie y de la pampa,

de los mundos que deben ser dejados

para empezar de nuevo.


Todo abandono es un exilio y viceversa.



Carlos Battilana: Antes

Piensa que cada

región de la llanura

es una extensión

de arbustos, zanjas y lagunas


aves, ríos

y restos de barro


paja seca.


Esa línea infinita

que se ve en el horizonte

tendrá

la luz del desierto.

Nada cesa

en este sitio: ni un poco de aire

ni el fuego ardiente

de la quietud matinal.


No cesan las lluvias

ni tampoco la transparencia del sol

al otro día.


Entre las luces últimas

sucede una historia

que es como un líquido

corriendo

al medio del pecho.

En las márgenes del río,

muy cerca,

se abrazan

dos adolescentes. Se ríen, aprovechan

el aire

alrededor. Se acarician apenas desnudas, vuelven a reír.

Caminan, corren


parecen no tener miedo

a la mutua fascinación.



sábado, 20 de diciembre de 2025

Inés Legarreta: La mujer en la Octava y 37

En la Octava y 37

la cabellera leonina los pechos enormes

la grasa en el abdomen los pantys rotos

y la ristra de collares tan vistosos y sucios

como la voz enronquecida y furiosa

que arrastraba el carro sin ruedas

con papeles cartones bolsas de nylon basura

a resguardo el tesoro que protegía

de los empujones    de la codicia invisible  

del manotazo artero de cualquiera de los transeúntes

que pasara a su lado

cada tanto se detenía    cada tanto le cantaba

¿al hijo?

 

madre tierna.



Rogelio Ramos Signes: "raras veces el año llega sin ventarrones"

Raras veces el año llega sin ventarrones

a la casa de té que levantamos en este desierto.

La vida es apacible aquí:

algunas obligaciones y unos cuantos amigos.

Nunca falta un sapo en el pozo para purificar el agua

ni la indiscreción de una estrella

sobre el árbol que cubre de hojas el patio.

Lao- Tsé (que así llamamos en la casa - por pura broma-

a este chino impredecible que inventa aforismos)

arrastra a las viejas damas del classic room

hacia el hechizo de nuestra repostería,

asegurándoles que en los hidratos de carbono

no están las puertas del infierno.

El señor Ezra Pound, que ha llorado

frente a las barbas de Allen Ginsberg

(y dicen que arrepentido) también estuvo con nosotros

en aquel otoño italiano del 69,

entre nenas a go-gó, que nada sabían de ese pobre hombre,

y una buena mousse de chocolate

batida por estas manos.

Aquí juraron no reincidir los traductores de Blake

y aquí murió de insalvable soledad

-con las tripas endurecidas por tanto y tanto té sin compañía-

el primer fotógrafo que pudo registrar

las trombas tubulares de la Isla Mauricio.

Nuestra clientela siempre fue el orgullo del establecimiento.

Cada taza lavada en esta vieja batea de bronce

debería contar su historia. Cada cuchara. Cada plato.

El desierto es como dicen los libros

y aquí difícilmente llueve,

eso sucede en las películas (a la noche, muy tarde)

o en siestas de verano, cuando el viento

dobla las palmeras hasta hacerlas besar el suelo.

Salvo el desmesurado mes de junio

(que a veces tiene más de treinta días)

y el muchacho de los libros (que llega sin avisar

cuando el chino y la señora Ruth están durmiendo)

todo es apacible y natural en este espejismo, 

como la pálida flor del ciruelo

ruborizándose por la erección de los brotes,

como el engreído girasol de la huerta

que siempre amanece mirando hacia el Este,

como la arena que a veces cubre el tejado,

como el dominó de hueso, la pequeña biblioteca

y esa masa tan dulce llamada maamul.

Hoy no recuerdo si lo dijo Spender sentado a esta mesa

o si es fruto de la corrección que generan los años,

pero sé que esta casa de té sobrevivirá a todos los tiempos,

cuando todo duela

y la tarde se extienda hacia paisajes diferentes.

Nada (ni los aviones desintegrándose en la línea del horizonte)

es casual o caprichoso aquí:

las horas pasan y el ocio es lo que queda

rondando entre las tazas,

organizando carreras de sanjorges en maratones sin público,

enhebrando cordones montañosos

con margaritas deshojadas por el fuego,

distanciando el mundo en que vivimos

del mundo donde el hombre

no se permite imaginar siquiera una casa de té como esta.


📚 En "La casa de té", 2009



viernes, 19 de diciembre de 2025

Bárbara Belloc: Artemisa

Canto a la flechadora

Hermana carnal del sol

Que domina la montaña


Su arco implacable

Apuntado a donde

O a quien hace falta herir


Porque herir es su máximo placer

Herir y escapar para seguir hiriendo


Hermana adversaria del sol autoelevado

Cuello muslos brazos blancos

Cuerda dedos ágiles pies


De tanto correr volar

Ella y su corte de ciervos salvajes

Las musas sedientas de ella

Las ninfas desnudas dragones

Alas gemelas tatuajes


Dulce tiradora oh celosa vengadora

Asolando el bosque otra cierva más


Otra luna errante otra vez te amo




jueves, 18 de diciembre de 2025

Fabián Casas: Después de largo viaje

Me siento en el balcón a mirar la noche.

Mi madre me decía que no valía la pena

estar abatido.

Movete, hacé algo, me gritaba.

Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.

Mi madre y yo éramos diferentes

y jamás llegamos a comprendernos.

Sin embargo, hay algo que quisiera contar:

a veces, cuando la extraño mucho,

abro el ropero donde están sus vestidos

y como si llegara a un lugar

después de largo viaje

me meto adentro.

Parece absurdo: pero a oscuras y con ese olor

tengo la certeza de que nada nos separa.




martes, 16 de diciembre de 2025

Carolyn Riquelme: sean, amados míos, corales rojos en la profundidad

Sean amados

míos 

corales rojos en la profundidad


sean dientes de león en la ráfaga

semilla digerida por el zorzal

o miel en el rayo luminoso de una obrera amarilla


que la calle es una cuerda que estruja

que la calle es filo nacarado

que la ciudad es agua hirviendo y fuego


y que la mano necesaria se demora

no llega no alcanza a llegar.



Augusto Munaro: El sueño de un poema (fragmento)

VI

El poema no tiene tema, no hay siquiera geografías discernibles; se presenta desnudo, transparente, y uno adivina en él, simplemente ve lo que el corazón siente. Ve como cada sentimiento muta en una serie progresiva de desbordes armoniosos. Implosionan hacia lo profundo. Todo se traduce en emoción que no decepciona. No quiero atentar contra cierta armonía que intuyo está de alguna forma presente aquí, sin embargo no alcanzo del todo a identificarla. Ahí la magia del instante poético. Es la imprecisión por sustancia. Acaso si intento escribir ese poema, moriría, se perdería en un pastiche de mal gusto: una caricatura. Aprisionarlo en función de un verbo, de un predicado, es vejarlo. La sensación eufórica que ella transmite, resulta demasiado expansiva como para contenerla a través de endecasílabos. Tampoco se adecuaría al verso blanco. Ninguna métrica haría justicia.




lunes, 15 de diciembre de 2025

Rita González Hesaynes: cada quien oye una canción

Es la Tierra que canta. No hablo de los hombres,

de los árboles. Ni siquiera de las tribus desbordantes

de ácaros, del plancton que formó a humildes

bocanadas el oxígeno. Antes de toda vida

de carbono, cuando los viejos vientos

azotaban la corteza poblada de volcanes

y de océano, cantaba. Antes, aún, del aire,

esta piedra pulida por el tiempo, arrojada

por la honda primaria de las gravitaciones,

cantaba. Antes de que la Luna la observara

de todas direcciones, de que los astros libres

volaran a su encuentro y marcaran en cráteres

el final de su viaje, cantaba. Antes de ser sí misma,

cuando era polvo y gas girando frente al rostro

crematorio del Sol, cantaba. Era apenas canción,

y en esto igual a todos, un sonido improbable

en medio del mayor de los desiertos,

vibrando como un grillo

en la mano impasible de la Nada.



sábado, 13 de diciembre de 2025

Jorge Boccanera: PENA DE MUERTE

Rostros que yo extravié, ¡nunca reposen!


Ámense en la ceniza, enrólense en la ira,

ofrezcan recompensa, exijan mi cabeza,

maldigan a mis hijos y a los hijos de ellos.


Subrepticiamente dejen una bala en mi plato,

debajo de mi almohada, entre fotografías.


Navaja y gran coraje en su oración de sangre,

pero nunca reposen.


Yo los rocé en un sueño sin querer

y les prometí asuntos, no hay perdón.


Hay que tener paciencia, yo sé que

alguna vez seré sombra de sus sombras,

seré miedo en sus miedos

y habrá látigos duros: la palabra Yasmín.



miércoles, 10 de diciembre de 2025

María Lanese: LA FELICIDAD

IV

La felicidad
es el canto del gallo
en los caseríos apacibles
de los montes
impregnada
de humo eterno
en las estepas
la mirada punzante del zahorí
en el desierto
algunos atardeceres
en la planicie son
a veces la felicidad
el silencio de los templos
el amor inesperado
el rumor de las acacias
diferente al roce de las espigas

la idea de infinito

el agua rondando entre las piedras
las aspas del molino
el viento entre las crines

el mar de lejos

la deriva en las páginas
espesas
de los libros.

La felicidad
es una palabra
difícil de pronunciar
en las lenguas dominantes.

📚 En "Migrantes"



Mauro Guzmán: 3 poemas

II


usté

me gusta


no sus

pechos

breves


no su

pelo

vivo


es algo en

su modo

de olvidar



una luz

al fondo

de la mente.


II


si te puedo

sostener

en el

corazón

vení.


III



¿se puede abandonar una mujer?

o se la lleva uno puesta

en el lenguaje es decir en el cuerpo

y camina con su palabra de la mano

y la gente dice: miren ahí va el solo.

pero el solo va con ella

no se libra de ella porque sería

igual que la locura o que pensar

que una mujer no existe

porque no la pienso.

hay un árbol en una plaza que te vio pasar conmigo.

es razón bastante para saber

que no se abandona una mujer

mientras haya árboles.



lunes, 8 de diciembre de 2025

Adriana Borga: 3 poemas

I

Sueña conmigo animal

no me abandones 

y con lengüetazos 

en mis sienes

en mi frente

en mis manos

sutura mi corazón 

bautízame.


II

Tu lágrima vuelve a la fuente

y un niño bebé

y un pájaro bebé

y tu miras con asombro

esa maravilla casi invisible

beben la imagen

de un recuerdo cristalino

sin saber: la inocencia.


La inocencia alimenta.


III

No descuides las formas

todo este animal

va a tus brazos.


📚 "Animalidad Humana" 2010



domingo, 7 de diciembre de 2025

Gustavo Tisocco: la madre juega a ser gigante

La madre juega a ser gigante

y empieza a parir.


Y le nace 

un niño indefenso

como un charco en el desierto.


Y le nace una niña incrédula

como María Magdalena

ante las bestias.


La madre se va haciendo pequeña

y le surge un niño azul, 

una niña que no ríe,

otros niños,

muchos más.


La madre desaparece.

Sólo flores le brotan de la boca.



sábado, 6 de diciembre de 2025

Julieta Lopérgolo: nosotros, los que no sabemos llorar

Nos desacostumbramos a los sonidos del monte,

al poco cuerpo de la oscuridad,

clavamos nuestros sollozos como espinas

en los pliegues de un idioma que no conocemos

para marcar un camino,

nosotros,

los que no sabemos llorar.



viernes, 5 de diciembre de 2025

Fidel Maguna: Tres poemas de amor

Todo ha sido un ensayo. (Leo Petrovelli)


Prueba y error. Prueba y error.

Lo único impredecible ha sido

la mordedura del perro y la sangre

a la luz de la luna.

En el escenario frío y vacío,

tuve que improvisar, y recité

dos poemas de amor y uno de guerra

y sólo ahora comprendo que eran

tres poemas de guerra

y tres poemas de amor.

El ensayo ha sido arduo.

Horas y horas. Días y días.

Más todavía no estamos listos

para estrenar. «Siga recitando

y cúrese esa pierna».

Me dijo el director antes de apagar la luna

y yo no supe qué hacer primero, así

que ensangrentado recité

frente a las butacas vacías

y en la más completa oscuridad.



Agustina Lescano: Las sombras

Mandé una invitación

y no tuve respuesta.

El otro no leyó o no quiso.

Me parece ver una sombra

Cuando busco algo dulce y miro

para el costado mientras abro

la heladera, no es la primera vez

que me pasa

los cambios de la luz

se confunden con una especie

de presencia

que interroga,

mis propias preguntas

avanzan por el patio vacío

¿hay algo que se mueve?



martes, 2 de diciembre de 2025

Jonio González: MUDEZ

¿estás preparado

racimo

para el vino?


nube escondida

en la sucesión de noches

diáspora del cuerpo

es la herida


¿temes o deseas

flor

la llovizna?


sentido imaginario

última excusa

temor de encontrar

en el lugar vacío



Mariángel Jara: "ya vuelvo, perdón"

Ahora 

cuando me desvisto 

de madre de hija de mujer 

y acomodo la piel junto a las zapatillas

y todas las responsabilidades

lloro

pero no hay pena

es el regreso a la cuna primera del tiempo desnudo de memoria y razón

es solo un momento

ya vuelvo

perdón.



domingo, 30 de noviembre de 2025

Darío Rojo: "conexión ocasional"

Cerca de Catriló gira un cardorruso,

mi abuela, maestra, va de un pueblo al otro,

el conductor del auto putea


por las condiciones del camino,

mi abuela se espanta, me lo cuenta

en Mar del Plata, mi madre estaba en casa.


Tiempo atrás dos changas tupamaros

al entrar a la obra son advertidos

por el tamaño de sus respectivos cuchillos


—son para comer —


aducen como respuesta definitiva.

En el mismo lugar Sofanor el sereno

trabajó durante dos años en una cochera


llamada Jamemu donde se caracterizaba

por su gestos para dirigir

el estacionamientos de los autos,


su cuarto tenía las paredes de telgopor

y en ella después se colgarían pósters

de una marca denominada Robert Lewis.


Una tarde después de terminar

el encofrado con el mismo testigo

hablaron de La Pampa


con Antílopes y bueyes de agua,

del estímulo externo en el horizonte de sucesos,

de la simultaneidad de posesión y desapego.


Mientras en otra zona hablábamos

de un tiempo que nunca llegaría,

pensábamos en acompañar al pasado


en su acceso al futuro para aislarlo

en un eslabón sin posibilidades

de trasladar sus propiedades


a lo largo de una historia común

a toda una especie. Tiempo que es materia

y tecnología paralela:


simultaneidad del desconcierto

que aunque parece sacrificio

no es otra cosa que una conexión ocasional.


📚 En "La sexta armonía"






viernes, 28 de noviembre de 2025

María Malusardi: DOS POEMAS

una vez quedé muda me habían dejado en un patio a la intemperie mis pezones tiritaban como inviernos y encontré un camino una frazada un té caliente un sueño en el que me contabas que podías ayudarme a florecer dándome un hijo el barro fortalece me decías y yo: no hay dónde apoyar: la grieta está en la grieta el agua está en el agua todo se pierde dentro de sí mismo en mi cuerpo

*

sueño para escribirte o escribo para soñarte ambas sonoridades sin pleito caminan sobre la almohada y modifican mi presente: me recuesto sobre el piso a lo largo de un zócalo oscuro y espero mis huesos en desorden la bondad de tu paciencia para reacomodar las piezas de mi introspección clavarte dentro de mí como una cicatriz de alambre

📚 En "El desvío y el daño", 2017



Daniel Arias: TODAS LAS NOCHES

Todas las noches estrellas fugaces

encuentran el camino de mis ojos,

esta noche y las próximas noches

cuando fluya la sangre en alabanzas

de nuevos vientos cálidos

en las profecías del sueño.

Engendrados en la carne viva del incendio

abatido en muerte en el poniente terroso,

habrá palabras cortadas cerebros quemados

y cruces para los muertos,

los apiadados, los pretendientes,

espectros mortales naufragados

en el cruel altar del dinero,

los traicioneros del mar,

los obligados soberbios de la carne

abierta e ignorante del hombre verdadero.

Todos con cara de viento,

manos de pueblo, vientre con vientre,

ojo y dioses en torbellino siembran leyendas,

para cantar la marcha de las tormentas,

el canto de los pájaros, el destino de los ríos,

todas las noches, cada noche

como recompensa y por tanto estruendo vacío.

📚 En "Omnia Varitas", 2022



miércoles, 26 de noviembre de 2025

Eda Nicola: NO CORTARÉ LAS FLORES

No, no cortaré las flores que crecen, abruptas, salvajes, en las praderas insomnes de mi corazón.

Aunque me ofrezcan tijeras de todo tipo, y me enseñen a usarlas en las más reconocidas escuelas.

No las cortaré. Y si me echan me voy. Y si me obligan, huiré.

Sépanlo, no temo. Ya no.

No hay ningún conocimiento más valioso para mí que el que crece en mi corazón, que sea como quiera, flor o fuego, sátiro o diamante, océano o gaviota.

Es igual.

No cortaré las flores que crecen en mi obstinado, en mi rendido corazón.






Hugo Francisco Rivella: NO DUERMAS FEDERICO

No duermas Federico,

vuelve a la pesadilla de la rosa enfrentando a un caballo,

las guirnaldas de marzo arriando  la tormenta, la esquina de polvo donde Manhattan duerme.

Afila este puñal con tu ternura,

desguásame los días, porque en la calle, un toro sin piedad conmueve tu sepulcro.


No duermas Federico,

no seas la fiera que encendió los leños de Juana y martilló los clavos que me crucificaron.

No eres “aquél marica que se vestía de novia en la oscuridad de un ropero”,

ni la brizna ni el sauce que llora sobre el río,

ni el sapo de alabastro ni la mejilla quieta que soporta la herida.

Eres más que la noche y la muerte que busca despedirte del agua,

del sollozo del hombre que odia su propia suerte,

de la patria anegada por la sed y el engaño y la Babel que intenta llegar a mi costado.


No duermas Federico, ni siquiera lo intentes,

porque no duerme el Ángel de la Guarda,

ni duermen los caballos que Aquiles suelta al viento,

ni duerme la roldana grillando sobre el pozo,

ni duerme la muchacha de trenzas renegridas

porque no duermo yo, que estoy dormido.



martes, 25 de noviembre de 2025

Aixa Rava: Lo que crece

El canelo es un árbol perenne de Sri Lanka.

Sus flores hermafroditas —blancas o amarillo verdoso 

están cubiertas de pelos y su corteza —la parte que vale 

es marrón grisáceo, leñosa.

La canela —que no es fruto como en otras plantas— se obtiene 

de arrollar la corteza interna que se pela y se frota.

La rama de canela replica la corteza natural de su origen 

que imita a su vez la corteza terrestre. Es lámina

más lámina que se enrosca hacia adentro

dejando sólo pequeños espacios para el vacío y el secreto.

Es el aroma el que se traslada 

del árbol al pliegue laminado

de la lámina a la yema que la toca 

de la mano a la nariz

   al aire

        cuando se moja.

En el campo las mujeres daban

a los niños canela antes de acostarlo

para que durmieran profundo y pudieran ellas

 salir a trabajar sin que las vieran.

Guarda la canela lo sublime del cuidado 

un refugio en ausencia de amparo

un resuello tibio en el desánimo.



lunes, 24 de noviembre de 2025

Pablo Anadón: Desayuno

Esta mañana de verdad me bastan

pocas cosas, sabidas y preciosas:

el humo y el sabor del café negro

en el tazón azul sobre la mesa,

entreoír la presencia

de la mujer y de los hijos

en la respiración acompasada

que late en las habitaciones;

las ventanas de par en par abiertas

a la luz y los árboles de octubre,

y ahora, hace un instante, descubrir

esos brotes primeros del geranio

rojo que traje de la casa blanca,

del patio aquel donde jugué de chico.




domingo, 23 de noviembre de 2025

Griselda García: Pa

Usabas camisas color café

jeans gastados

mocasines negros.


Me llevabas en el falcon verde del ´65

con la chapa picada que dejaba ver el asfalto

pasando rápido bajo los pies.


A veces lo que te crecía adentro

te ponía nervioso y me pegabas cachetazos

yo te odiaba.

Pero ahora que no estás te quiero.


Te olvidé

para hacer de cuenta que podía seguir adelante

tener la vida normal de una chica de diez años.


A veces volvés en la tarde

y me esperás a la salida del trabajo

apoyado contra una pared fumando un cigarrillo

con tu camisa color café, marcando en el diario

resultados de viejas loterías

y películas de Polanski.


Nos saludamos, tomás mi bolso, pesado

y nos vamos tomados del brazo

caminando despacito

sin que nadie pueda decir

que estás muerto.



viernes, 21 de noviembre de 2025

Diego L. García: fotografía de un café

leamos los (puntos suspensivos)


como lo que completa la fotografía de un café


y sus circunstancias. en el agua


ondularon palabras y más.


no habría forma más perfecta de seguir


ese curso que nadie ha limpiado


ni limpiará. la cercanía es impensada


para aquello que acontece sin memoria


de un trayecto. de todos modos


basta con el relámpago de saberse en un lugar seguro.


un refugio que el cuerpo reconoce


más allá de toda referencialidad.


las ventanillas del día hicieron un salto imposible.


el punto de descenso nos podría causar gracia


dentro de unos años. ahora no es otra cosa:


la luz sobre el café contornea


universos cerrados para el mundo



Julia Magistratti: Gauchito Gil

El altar es más grande que la casa.


Una joya pintada en el punto más alto

descubre el cuerpo a resguardo

del santo de yeso.


Un sacudón de banderas rojas

ocupa el lugar de la cruz.


En estos pueblos, el santo nunca es idéntico

-la única repetición son los deseos que le piden-.


Con el gesto irreal de los favoritos

armaron una sonrisa del tamaño de los sueños

para que sea un rostro con posibilidades humanas,

la fatal pertenencia al orden de los vivos.


¿Quién hizo este trabajo

de ablandar los materiales

para que un santo de pie

presida la intemperie,

y la detenga?


Siempre el más humilde es el único que cuida de los peligros

de la resignación cristiana,

el más débil, el estanco en la miseria,

arma un rectángulo

una geometría para la acumulación de futuros imposibles.


Ni los perros se guarecen a su sombra.




 

martes, 18 de noviembre de 2025

Juan Manuel Inchauspe: Pensamientos sueltos

Lo que quiero decir

casi siempre me es escamoteado.

Lo que quiero decir, es decir

lo que nunca debiera torcer su dirección,

pero que siempre fatalmente

se tuerce y malogra.

Nunca tuve una buena relación

con las palabras y cuando ellas

me llegan ya casi no me sirven.

Sólo a veces vislumbro la felicidad

de lo que debió haber sido.

Es cuando me abandono, callado y destruido,

al flujo suave de la tarde

sin más intención que la de mirar

el lento movimiento de las nubes

y dejarlas hacer.

Entonces percibo el rumor

sereno y silencioso.

Sentado en mi vieja reposera

miro el cielo vacío

y escucho lo que nunca escuché.

Pero lo escucho como su viniera de muy lejos

y no tuviera para mí

ni principio ni fin

y por eso mismo

nunca pudiera ser escamoteado.

📚 De "Trabajo nocturno"




Dolores Etchecopar: "adiós dije adiós a las palabras"

si tu lengua apoya las cacerías del silencio

sobre mi lengua

hablaré

montaña oscura

madre clavada en la nieve

madre clavada en el ángelus de la caverna

en la vidriera en la rueca de los cuentos

en la tonada de mi tonada puesta del revés

que no puedo sacarme sin muerte

palabras lentas de mi cuerpo en otra parte

palabras fuertes mis enemigas

raspan la noche el sol que me embarazó

sumergida campana que cruza

los caminos y los huesos

me pusieron por nombre una raya roja

en la ingle

alegría

antes que el otoño fusile a las mariposas

estaremos en el fondo de las pudriciones

caballo blanco

tubérculo que brilla en el regazo

y arroja el oro de los muertos

sobre el recién nacido

el sol su cadera móvil y simple

pasará frente al lenguaje

y hablaré

alguien corta los hilos del bosque

y deja los ojos de mi madre

en el suelo oscuro

puestera del silencio

yo vi una luciérnaga

y las llaves que sólo cierran

el alba y los ojos

adiós dije adiós a las palabras

voy a dormir sobre el sexo de un color

el agua que yo tuve en la infancia

está dentro de tu boca

la lentitud abre sus muslos de colores

y me separo de la muerte

con algo que la luna mece en mi cadera

muchacha que saltas a la soga

sobre la vereda caliente

o la caída de las hojas

o el miedo

feroces mandíbulas te educan

puestera del silencio

la camisa planchada y doblada

los ojos de mi madre en el suelo oscuro

adiós dije adiós a las palabras

la basura decora mi piel

como un relámpago

📚 de "Notas salvajes"



lunes, 17 de noviembre de 2025

Alfredo Luna: ¿Y qué he dicho?

El amor viene con su follaje de tinieblas

Y un torrente de astros.


Con el tiempo, este lado y el contrario son lo mismo

los sucedidos cambian de nombre y lugar

y esta pasión cuerpo a cuerpo

devorada por el celo.


Con el tiempo a una se le dan vuelta las cosas

las repite al revés

como si hubiera sucedido mañana.


Con el tiempo a una la dejan sin sueño

sin miedo

sin huesos

lo único cierto

es que hijos se lleva el agua.



Enrique Salinas: MIRA MI CORAZÓN

Mira mi corazón, se ha vuelto noche en medio del incendio.   Quiere beber la vida, quiere latir como pájaro en vuelo.   Pero lo cierto es qu...