miércoles, 26 de noviembre de 2025

Hugo Francisco Rivella: NO DUERMAS FEDERICO

No duermas Federico,

vuelve a la pesadilla de la rosa enfrentando a un caballo,

las guirnaldas de marzo arriando  la tormenta, la esquina de polvo donde Manhattan duerme.

Afila este puñal con tu ternura,

desguásame los días, porque en la calle, un toro sin piedad conmueve tu sepulcro.


No duermas Federico,

no seas la fiera que encendió los leños de Juana y martilló los clavos que me crucificaron.

No eres “aquél marica que se vestía de novia en la oscuridad de un ropero”,

ni la brizna ni el sauce que llora sobre el río,

ni el sapo de alabastro ni la mejilla quieta que soporta la herida.

Eres más que la noche y la muerte que busca despedirte del agua,

del sollozo del hombre que odia su propia suerte,

de la patria anegada por la sed y el engaño y la Babel que intenta llegar a mi costado.


No duermas Federico, ni siquiera lo intentes,

porque no duerme el Ángel de la Guarda,

ni duermen los caballos que Aquiles suelta al viento,

ni duerme la roldana grillando sobre el pozo,

ni duerme la muchacha de trenzas renegridas

porque no duermo yo, que estoy dormido.



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