domingo, 30 de noviembre de 2025

Darío Rojo: "conexión ocasional"

Cerca de Catriló gira un cardorruso,

mi abuela, maestra, va de un pueblo al otro,

el conductor del auto putea


por las condiciones del camino,

mi abuela se espanta, me lo cuenta

en Mar del Plata, mi madre estaba en casa.


Tiempo atrás dos changas tupamaros

al entrar a la obra son advertidos

por el tamaño de sus respectivos cuchillos


—son para comer —


aducen como respuesta definitiva.

En el mismo lugar Sofanor el sereno

trabajó durante dos años en una cochera


llamada Jamemu donde se caracterizaba

por su gestos para dirigir

el estacionamientos de los autos,


su cuarto tenía las paredes de telgopor

y en ella después se colgarían pósters

de una marca denominada Robert Lewis.


Una tarde después de terminar

el encofrado con el mismo testigo

hablaron de La Pampa


con Antílopes y bueyes de agua,

del estímulo externo en el horizonte de sucesos,

de la simultaneidad de posesión y desapego.


Mientras en otra zona hablábamos

de un tiempo que nunca llegaría,

pensábamos en acompañar al pasado


en su acceso al futuro para aislarlo

en un eslabón sin posibilidades

de trasladar sus propiedades


a lo largo de una historia común

a toda una especie. Tiempo que es materia

y tecnología paralela:


simultaneidad del desconcierto

que aunque parece sacrificio

no es otra cosa que una conexión ocasional.


📚 En "La sexta armonía"






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