viernes, 4 de septiembre de 2026

Laura Wittner: El origen

Ese vocabulario acuático pero a la vez reseco
que incluye dique, embalse, olor a yerba,
dos nenas hermanas que miran
el abismo desde una pasarela,
el embudo de cemento a escala inaccesible
de una represa mientras intentan atajar
todo lo que se va, lo que se viene
para más tarde, en la bañera y en cuclillas
ver el chorro que cae
sobre el molino de juguete:
plástico que gira a la velocidad
de los diez o doce años de una infancia.

Jorge Aulicino

Ella regresó a la casa por la autopista,
con la carga del mercado.
No volvió a rezar en el teléfono.
Con los años sabría que la herida
atacaría cíclicamente.
Como ordenados ejércitos robot,

como buenas e insensatas guerrillas.
Esa noche y otras sopló el viento
y las hojas cantaron antes de morir
la vieja incomprensible canción.
Pero ella era, de todos modos, otra.
¿Dónde fue a parar entonces la energía
que la había animado y dónde
la energía de todos iría
si pudiesen mirar por la ventana
el mundo ralear en su inmensidad,
achicarse el ansia?
Esta era una pregunta inmerecida
para su descanso atento,
para la vigilia sin armas.
¿Había hecho lo que quiso el universo,
qué ley?
Escuchó al viejo que podría haberle dicho:
no prestes conformidad,
no prestes conformidad a los vestidos del diablo.
Cuando dejes de hablar con dios,
también él dejará su nido.



En "Hacia el mal"

martes, 1 de septiembre de 2026

Roberta Iannamico: Cola de zorro

Hay en su patio un matorral de totoras y otros
de cola de zorro.
Para cruzarlo se agarra los bordes de la poyera y
las piernas se le acarician
entonces los zorros tienen murmuraciones
subterráneas
y refriegan los hocicos en la sal
y se comen las raíces de las totoras

Sebastián Jaka: Madre en una nube.

Esa nube es un vellón de espuma del que cuelga mi madre.

La he visto por casualidad, porque no suelo mirar al cielo.

¿Qué hace ahí mi madre?, me pregunto.

¿Cómo ha llegado a colgarse de esa nube?

¿Es que acaso vuela mi madre?

Ahora agita sus manos y piernas y me grita algo que no logro entender.

Desde aquí parece un cordero recién esquilado.

Yo he visto a los muertos danzar desnudos en mi jardín, una madrugada

y he oído un magnífico sólo de jazz en las tuberías de un viejo baño

pero nunca nada como esto.

Ahora mi madre cuelga de una nube y no sé cómo bajarla.

Tendría que fabricar una escalera muy larga

o llamar a los servicios de emergencia.

¿Saben lo que se siente al ver una madre colgar de una nube?

Es algo horrible, horrible, que te aprieta el corazón como una mano fría.

Ahora me grita de nuevo y esta vez logro escuchar algo

me dice que no me olvide de sacar el arroz del fuego

y yo corro a la cocina, porque no hay nada peor que el arroz quemado

y pienso y me repito, como una letanía: mi madre cuelga de una nube,

oh, mi madre cuelga de una nube.

viernes, 28 de agosto de 2026

Krasiah Al Awad: CORÓNAME…

CORÓNAME…

...y explícame el último capítulo de tu ausencia.
¿Cómo pudiste transformarme de
una mujer parecida al imposible
a una estación de sal?
Coróname y explícame.
Pero no me prometas navegar en la luz de la luna
ya he perdido mi relación con el tiempo,
ya no tengo tratos con ninguna isla que
lee diarios, persigue noticias, o
se preocupa por los colores de las banderas
ya no pertenezco a los partidos del llanto,
ni a los mandamientos del exilio.
Anúlame de este calendario vidrioso,
y tírame en un barco que no tiene velas
el olor de las arenas en los puertos cruza mis
huesos como espada
alójame en la costa de tus manos y
coróname, pero
no camines descalzo sobre mi existencia.
No me fustigues con tu indiferencia
no me doblegues.
Compréndeme y luego
ama (rga) me.

Ricardo Ruiz

¿Cómo es posible afirmar la propia identidad,
sin resolverla en lo otro de sí?
Massimo Cacciari

i


es sabido
descendemos 
de los barcos

repletos de sangre

de negros 
esclavos 
de europeos 
de criollos 
de indios 
de inmigrantes

descendemos

de criollos de sangre de europeos 
de negros de sangre de esclavos
de inmigrantes de sangre de indios

no 
es sabido 
de los barcos 
de sangre repletos
descendemos


ii

de los cerros 
de la selva de los ríos 
destos otros continentes
de sus villas ciudades

es sabido 
descendemos

de sus libros

sus oscuras
lenguas
nuestras


iii

de la tierra 
del mar de huesos 

de fantasmas

sus canciones
sus semillas

indias inmigrantes
esclavas criollas
negras europeas 

de sus cuerpos

descendemos

de tristezas 
de lo que se repite
de alegrías 
de lo que podamos 
hacer venir
de lo que fuimos
somos

es sabido


sábado, 22 de agosto de 2026

Gonzalo Geller

¿Para qué sirve la literatura?
¿Y para qué servís vos?
¿Para qué sirvo yo?

¿Para qué carajo sirve
todo lo que no es literatura?

¿Hay algún mérito en servir?
Un árbol que sirve
¿vale más que uno
que no sirve?

Rompemos el Mundo
para convertirlo
en cosas que sirven.

¿Por qué no sentimos horror
cada vez que algo
sirve para algo?

Todo lo que sirve
nos está matando.

La literatura no es útil
para casi nada:
nos puede curar
ayudarnos a sobrevivir
a entender
pero
para qué
todo eso.

La literatura
no sirve a nada.
Ni a nadie.

No admite
servidumbre.

¿Para qué sirve esta adicción
a la utilidad?
¿Por qué todo
tiene que ser útil?

¿Para qué mierda sirve
preguntar para qué sirve
algo como la poesía?

¿Para qué, díganme
para qué sirve todo
lo que no es literatura?



Ph Milton Méndez

Laura Wittner: El origen

Ese vocabulario acuático pero a la vez reseco que incluye dique, embalse, olor a yerba, dos nenas hermanas que miran el abismo desde una pas...