domingo, 19 de julio de 2026

Mariana Suozzo

A Ramos Mejía.

Cuando todos se vayan…

Cuando todos se vayan de Ramos Mejía
no quedarán ojos para ver la Avenida De Mayo
convertida en una pista de patinaje
diversos animales saldrán
desesperados de las alcantarillas
al saber que todos se han ido
correrán en busca de vasitos desechables
que usaban las cafeterías
para fabricar con ellos sus patines

y muchos pájaros migrarán de lugares desconocidos
para correr picadas a ras del asfalto
desde la estación de tren hasta el colegio Don Bosco
darán todo por el premio:
un departamento donde anidarán a sus polluelos

sin los habitantes de esta ciudad que barniza y barniza
las fachadas de madera de los chalés
serán devoradas por las termitas
y caerán al piso pedacitos de pintura
de una pared vieja que se descascara
al resguardo de una galería
en la casa que vio crecer a Maria Elena Walsh

y los pastos de los inmensos jardines
que se ocultan detrás de las viviendas
se podrán ver desde la vereda
recostados en los techos de tejas de cerámica

y las piscinas de fibra azul empotradas
o las construidas de concreto a la medida
servirán de albergue para extrañas criaturas acuáticas
que nosotros, antiguos habitantes de Ramos Mejía
jamás tuvimos oportunidad de conocer

y una montaña de hojas cubrirá por completo las veredas
y un hormiguero de grandes proporciones
crecerá en la aldea policial

y los cables de alta tensión sostenidos en las alturas
por esbeltos postes de madera
los cables de teléfono, de fibra óptica
por dónde los ciudadanos se conectaban a la red
los cables de >>Televisión por Cable>>
los cables que parecen lianas
que cruzan de una vereda a la otra
los tendidos de cables que conectan edificios
los cables ilegales, clandestinos
los cables en desuso de clientes que abandonan un servicio
los cables peligrosos
todos colocados desprolijamente
los cables que arman un caos en el cielo
tan criticados cables por los fanáticos del paisajismo
ya no tendrán ojos que juzguen.

Franco Rivero

lo que me llama la atención de
este linyera
es que tiene un paraguas
sano
de qué sirve un paraguas después de
haber bebido
tanta intemperie

díganme la verdad/¿alguien
se rió de él
alguien se ríe de él
o este linyera sabe de ironía
por eso no lo vende
por eso no lo cambia por pan
y mortadela?

miércoles, 15 de julio de 2026

Graciela Mitre

Algunas especies
nadan contra la corriente
regresan a su lugar de origen
y vuelven a nacer
otras en cambio
cobijadas en sus nidos
aguardan dócilmente
el vuelo final
hay cuerpos resistentes
rebeldes
desoyen todo ruego
fluyen sin ley alguna
como si la muerte
los hubiese olvidado
o los negara.

Marcelo Rizzi

El colibrí es una partícula tornasolada
del tiempo: un instante en que todas las
formas aladas del lugar se detienen.
Quietísimo sobre su rama elegida, volar
quizá sea su dichosa inquietud. Esta casa
no parece ser real: no se sabe a ciencia
cierta si del principio o del fin de los tiempos.
Anoche algunas luces que danzaban sobre
el horizonte nos daban una especie de rara
bienvenida. El camino que toma el sol para
iluminar la tierra ha cambiado, y hay una
parsimonia mordaz en cada estrella que
en el cielo se apaga. Está de más seguir
hablando de ello, hay que pensarlo todo
de nuevo, es hora de ponerse a trabajar.

En "La constancia"

lunes, 13 de julio de 2026

Sara Cohen: Éramos felices

infancias, invento

memorioso

de imaginaciones

golosas


ávidas miradas

hacia otros tiempos

historias, tejidos

en el secreto cofre

de una mente 

trasnochada


mi tía Martha me obsequia

un sobre con fotos


en su mayoría anteceden

a mi nacimiento


elijo entre 1923 y 1975

y me detengo ahí, en 1975


la letra de mi abuelo

al reverso de alguna foto

la de mi tía en otra


ella flota entre tres tiempos

del primero, infancia en París,

dice, era muy grande

el departamento de París,

Becky nunca se recuperó,

¡éramos felices!


hay que circular

con cada fotografía

de habitación en habitación 

a la hora en la que el sol

ilumina una u otra ventana 

para tener claridad 

acerca de lo que se mira


como si cada ventana 

fuese la de aquel 

departamento de París

y Becky, mi abuela,

estuviese 

-como otrora-

allí en su dicha

Alan La Veglia

Recuerdo

el olor de los pinos 

al caer octubre.

 

Hojas húmedas 

aún se encienden 

en la lengua del día.

 

Rosarios, la Colt 45,

una hebilla caída 

entre jazmines paraguayos.

 

Dios era el color oscuro

de las semillas

al ensamblarse el otoño,

las entrañas 

en un balde de metal.

 

Alguien se arrodilla 

al final del mismo invierno.

La llovizna discurre sobre el musgo.


jueves, 9 de julio de 2026

Ana Danich: NUNCA SUPE HABLAR DE RUISEÑORES

Por qué no abres la carne y buscas,
hurga hasta la cavadura del hueso, esa astilla,
esa médula que se hornea en el rescoldo
una escritura sellada en las entrañas.  

Agonía.

Hunde tu mano hasta la última víscera
el animal yace inerte con su boca deslenguada,
no podrás comértela, qué pena,  pero  invito, 
cómete el hígado, el pulmón,  el útero,
sobran  restos de humanidad apetecida.

Cómetelos.

Una arteria inflamada tiñe el mantel 
arroja morados coágulos hirvientes 
flotan jugos en el mar sangriento de su vientre,
navegan juncos jinetes jabalinas jaguares
danzan los caníbales en la mesa del martirio,
despostan  vibran  palpitan  gruñen
cómete la piel,  la grasa, si es que puedes,
cómete la letra, la escritura,  la palabra tallada,
degusta las sobras del festín, sírvete un trozo, 
el animal yace inerte,  vaca herética.

Su sacrificio.

Nunca supe hablar de sutiles  ruiseñores
me disculpas.

Tierna carne que me sabe a nada.

Mariana Suozzo

A Ramos Mejía. Cuando todos se vayan… Cuando todos se vayan de Ramos Mejía no quedarán ojos para ver la Avenida De Mayo convertida en una pi...