martes, 19 de mayo de 2026

María Negroni: Monólogo interior

¿cosa busca la noche

cuando aquí prolifera

tu ausencia más palpable

 

y yo me quedo en vano

cada vez hacia nadie

 

eco de qué mármol

de qué aurora

 

luz de sombra de tu luz

que me naciera

 

o alegoría del oído

 

esa campana

repicando

 

por todo paisaje?


Héctor Berenguer: La casa de arena

Gusto a sal en la boca,
principio y fin de todas las cosas.

Cuando el verano termine
el viento me tallará como a una duna.

Mi arrepentimiento es no terminar a tiempo
y que mis deseos permanezcan más allá de mi tiempo.

Anoche tuve un extraño sueño
podía ver pasar la vida,
así como se da la mano o la espalda.

Las cosas cambian de sentido
y con ellas se detiene todo lo previsto.

Hay otro mar e irrumpe en sueños su larga travesía,
piedra horadada que recoges lo que el cielo desprecia.

Vulnerable es todo hombre hecho a la altura de su luz.

Cuando era niño
salía susurrar exigente el término del miedo.
Ahora cuando llamen por mí,
habré desaparecido.

Amo este día porque todo se pierde.

El estar aquí nada más que por nada
cautivo y libre en un instante eterno.

Siento la vida extrañada como si fuera de otro.
¿Acaso ya no soy la sombra de mi mismo?

sábado, 16 de mayo de 2026

Paula Martini

En el tren una mujer escribe en su libreta
mira el paisaje 
gesticula 
Siento el olor de la tinta 
Pasan los techos
reforzados a ladrillos sueltos 
Ella escucha el sonido agudo de cada estación
algo la lleva a las palabras que inventa
otra mujer abre los ojos sin mirar
mientras atravesamos el parque Pereyra
todo es otoño
después de un pájaro tiembla una rama
eso pasa rápido
la vida se parece a la costumbre
rompe y nace 
ejercita en el viaje los dolores 
los torna pedazos de memoria 
la mujer de las palabras se levanta 
baja
la veo como el olvido
extraña y pequeña caminar entre los álamos.

Juan Diego Incardona

Los vecinos están en el baldío
alrededor de un pájaro recién muerto;
habrá caído del espacio —dicen—,
porque acá no hay árboles ni hay cielo.
La radio y la TV transmiten desde el nido;
algo habrán hecho —informan—,
acá no hay árboles ni hay cielo.
Alguien abre las geodas de basura
cuyas amatistas brillan figuritas
y muñecas desmembradas;
en retirada, marcha la comunidad,
pisa los juguetes en el día-noche
y se hunde, colectivamente,
hacia el interior de la Provincia
donde la pampa, se sabe,
es como el mar,
rojo, oscuro, olvido.
Las plumas del pájaro flotan sin cielo
y en el espacio no las quema el sol,
sino la última estrella fugaz
que cruzó el Acceso Oeste
antes de que los deseos apagaran
las chispas.

martes, 12 de mayo de 2026

Silvana Franzetti

Por qué Ozu.

El sabor del té verde con arroz

alcanza el fuera de campo.

Qué variedades

se perdieron en los últimos cien años

y por qué causa placer

el sonido de la lluvia

de arroz

al verterlo en el agua.

 

Construida la perspectiva,

quién sabe si una parte

de las cosas

están en oriente.


Mario Arteca: El Arroyo El Gato ataca de nuevo

Y de pronto, por si no lo supieran, se abrieron
las aguas del arroyo, y una implacable mácula
de aceite para frenos se engulló el oxígeno y acabó
con el plancton. Las gaviotas venidas del Náutico,
antes obesas, ahora anotan nuevas coordenadas
donde aterrizar kilómetros más allá. Se afirma
un cementerio de antiguos terraplenes. El lecho
parece un cascabel de latas de 350 mililitros
de la más ordinaria de las ordinarias de las cervezas:
los zorzales pestañean ante el desperdicio, pero
recogen con náusea la provisión de profilácticos
desdeñados por la debacle nocturna. Cierta vez,
el activista Javier Prol echó sus maldiciones
por un réquiem servido en bandeja. La calle 526
lleva su nombre. Para quienes la transitan, se trata
sólo de una señal rumbo a la boca de la nueva
autopista. Por ahora, lo que queda del macadán
siquiera propone un stock para cerámicas.
Y aquellos que aseguran el pronto surgimiento
de las napas, desconocen de un cúmulo de razones
para detener la caravana del riacho. Oscuro.
Más de 30 ordenanzas no pueden detener el avance
de las aguas, mientras el arroyo es una pastilla
sublingual que se desliza por debajo de la city,
a la busca de cuidados menos intensivos. Nadie
cruzó el lecho legamoso, y hasta los dioses
y el insigne Rocha, aguardaron en vano la llegada
de nuevos mandamientos. No innovar. Se regresa
al punto en que una nueva denuncia, será
pregunta en la respuesta. Quien crea de ahora
en más, deberá vadear la orilla de los vivos
y cuidarse (en puntas de pie, sobre superficie líquida)

sábado, 9 de mayo de 2026

Catalina Boccardo: EL PÚBLICO EN EL TEATRO

No existe ese trozo de aire

usás zapatos contra la gravedad

el público
sus cabezas
unos butacones falsos
aplauden
y susurran

bailás bailás
para quienes sufrimos en serio
no esa levedad de mierda

y las arañas
los aros
cuelgan

movés la horca
con tu lengua adentro

el sinsabor termina
                              a la salida
el sobre de marca
unos tacones que nunca dejarían

los trabajadores de la danza
tienen un pie casi en la garganta



María Negroni: Monólogo interior

¿cosa busca la noche cuando aquí prolifera tu ausencia más palpable   y yo me quedo en vano cada vez hacia nadie   eco de qué mármol de qué ...