viernes, 20 de marzo de 2026

Soledad Castresana: EL ARTE DE TEJER

Estoy con mis abuelas. Las peino, les pongo flores de colores en el
pelo y collares de oro blanco. Las cargo en brazos y las llevo al sillón
frente a la ventana. Es un solo cuerpo pero son las dos. Cada una
con su peso.
Antes de irme, les arreglo la ropa y dejo las agujas cerca. Todavía no
recuerdan cómo hablar. Entonces, tejen.

Aníbal Cristobo (1971-2026): La soledad organizativa

En el mercado, oíste habla nuevamente
de ese grupo de hombres que dibujaban, en una habitación cerrada,
una canoa atrapada en el hielo.
Se reunieron después del desayuno,
sin un plan previo, observando el modo en que el viento
hacía ondular sus corbatas
cerca del acantilado. Uno de ellos
volvió la vista un instante hacia su despacho y recordó
que con 20 años se había aficionado
a fotografiar a su hermano. Guardaba un par
de buenos retratos: ¿por qué
no llevarlos a la expedición? También conocías versiones
acerca de la trucha; y de cómo uno de los hombres
había resultado herido y se mantenía
en silencio, en un ángulo del salón de reuniones,
dibujando en la tierra con un trozo de alambre. Los rumores
se multiplicaban; cualquiera de nosotros
puedo haber estado en esa habitación, tiritando. Las lonas
de las fruterías comenzaban a sacudirse con la tormenta.




martes, 17 de marzo de 2026

Patricia Severín: MUDAR

    I
                         un milagro modesto
                         y aún podré llegar
      aunque en el campo haya sequía
y ya nadie crea en la señora               que subraya las cuentas en rojo
                                       con su lápiz labial
                         iré al mar cuando cese de llorar
             me dijeron/por allí no hay agua muerta/
          sólo un paraíso de humo y un aire denso y liviano
                      cargado de poemas
               en demolición subterránea está mi corazón
                            y quizá no llegue a tiempo


                                          II
                                crujidos de huesos
                fardos de cemento se disparan hacia aquí
                             hacia aquí
                    donde el ganado se junta vitoreando
                        quién sabe a quién
                    dan ganas de subir     ¿a dónde?
                serpiente y serpentina son la misma cosa
         manchas mostazas oscurecen cualquier vestigio
la patria/escozor famélico  vitoreando alrededor de la plaza/

                                             III
                             por fin llegamos    
                   íbamos a tientas en el polvo
              nuestra voz/pausa de algodones/
              alambres prensados con la lengua
                                 llegamos
             nos pusimos la ropa de todos los días
            el trigo fue humareda en las banquinas
                    la tierra se salió de cauce
                     pero por fin llegamos
arañando raíces con la lengua/abriendo surcos en el amanecer
    el mar estaba quieto/allí/en donde quedan los mares

                                             IV
            mi corazón se acomodó bajo la tempestad
                        que no termina nunca de pasar

Fabián Herrero: PAIS DE RAMITAS

Las palabras aparecen 
y desaparecen por todas partes.

Ahora el más 
rojo sol sobre las casas es un incendio 
que habla.

En algún punto de estas 
calles desoladas,

las cosas se niegan 
a instalar 
su entera luz, 

la intensidad 
del secreto tiene 
el aire de cualquier ausencia.

En cuclillas, atento, 
yo todavía espero 
una pintura en la tela del aire.

Con un dedo 
vuelvo a marcar el círculo luminoso 
de un mundo. 
En mis ojos de veinte años, todo 
ilumina el país de ramitas 
de su esperanza.

sábado, 14 de marzo de 2026

Mariana Ossa

 

Durante toda mi vida nada de lo que he buscado encontré, siempre me han hallado las nubes cortadas por el viento, los besos furtivos y acelerados que se pasan el semáforo en rojo, las risas que se quedan enredadas en los alambres eléctricos, las palabras que no saben dónde colocarse y se burlan del tiempo. No he encontrado el rostro que deseo mirar en el espejo y me hallo desnuda abriendo ventanas que se quiebran y sangro, sangro, sangro.


Ah,​​ cómo sangro.

En "La oscuridad tiene rostro"

Fernando Molle: Arrozamena reconvertido

¿Y qué caracho hacemos Chojo 
con la cacareada reconversión laboral ‘95, 
si todos los fanes de Rata Blanca son mortales
y se agolpan, peticionan y se besan 
frente a los portones cuadriculados de las PyMEs,
para frenar el flujo de los capitales 
e imprescindibles capitales extranjeros?

se pregunta Arrozamena (retórico) a Saccardi,
que llega en cualquier momento con el memorándum
para pinchar la globalidad del proyecto,
(y dejarlo no al palo, 
buscando petróleo 
en los limbos del Clarínclasificado), 

porque tres subsecretarios ambidextros, 
naturaleza muerta con sus escritorios,
revuelven y revuelven 
y revuelven 
                    Nescafé.

martes, 10 de marzo de 2026

Natalia Litvinova: FLORES DE CHERNÓBIL

Nuestros hombres comienzan a extinguirse,
nadie sabe por qué las mujeres resisten más.
Mi padre llora al sacrificar a un animal
mientras mi madre cambia el empapelado de las paredes.
No nos dejan exponernos al sol, empalidecemos
como flores que crecen bajo la nieve.
Huimos al bosque, lejos de este edificio,
yo con mi blusa infantil y mi hermano con su remera lisa.
Qué ganas de volver al lugar donde nacimos
y correr con los brazos extendidos,
limpiar el aire como uno de esos aviones
que arrojan espuma
sobre el sarcófago humeante.

Soledad Castresana: EL ARTE DE TEJER

Estoy con mis abuelas. Las peino, les pongo flores de colores en el pelo y collares de oro blanco. Las cargo en brazos y las llevo al sillón...