sábado, 9 de mayo de 2026

Catalina Boccardo: EL PÚBLICO EN EL TEATRO

No existe ese trozo de aire

usás zapatos contra la gravedad

el público
sus cabezas
unos butacones falsos
aplauden
y susurran

bailás bailás
para quienes sufrimos en serio
no esa levedad de mierda

y las arañas
los aros
cuelgan

movés la horca
con tu lengua adentro

el sinsabor termina
                              a la salida
el sobre de marca
unos tacones que nunca dejarían

los trabajadores de la danza
tienen un pie casi en la garganta



Matías Beltrame

Cuando un corazón esta herido
la mente es capaz de hacer cosas
primitivas.
La primera vez que discutimos
cambiaste tu forma de vestir
cambiaste de talle
y fue como si te liberaras.
Una semana antes me dijiste
que con ropa tan grande
parecía un gangster o un cafiolo.
La segunda vez que nos peleamos
te había dicho que necesitaba zapatillas
pasamos frente a una vidriera
te dije que me gustaban esas 
que estaban en buen precio
entraste y te las compraste
aunque no las necesitabas.
La tercera vez que nos gritamos fuerte
fuiste al peluquero te pusiste un piercing
te recortaste las cejas y empezaste a depilarte
todo
la misma
tarde.
La vez que te dejé pasaron sólo unos días
hasta que volví a tu casa
tiraste las plantas y macetas
compraste otras más caras
sacaste los muebles que aún servían
y los dejaste en la vereda
compraste un sillón enorme
sábanas y almohadones.
Una vez te dije 
que me gustaban los marcos de fotos o cuadros
sólo los marcos
colgados en la pared
y los pusiste sobre tu cama.
Decías que todo eso era para mí.
Cuando un corazón está herido 
se activa un mecanismo de defensa
una alerta que nos protege
pero que a la vez nos debilita
nos vuelve vulnerables
    transparentes
por no saber pedir perdón
o por no saber pedir ayuda.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Cecilia Romana

Y ahora me llama porque se siente solo

 

y dice que el viento ha vuelto a soplar y entonces

 

el humo bajó a su casa

 

que está separada del resto por una hilera de árboles

 

que no sabe qué tipo de árboles son

 

pero sus hojas solo saben dar sombra en verano

 

como su corazón que solo sabe apagar lo que toca.

 

Pero el fuego no se apaga en el este.

 

 

 

Quisiera verla, dice.

 

 

 

Hay un álamo frente a mi casa. A su lado un tilo.

 

En verano la gente pasa

 

y arranca hojas para hacer infusiones.

 

 

 

Las hileras de su corazón no tienen especie.

 

Mi corazón se quema bajo esa sombra.




 

Gonzalo Vega: Viernes

El sol rebotaba

sobre el lomo del río,

achinábamos los ojos

para poder avanzar.

Martín me había dicho

Que el equilibrio en piragua

se logra llevándole la contra

al remo del otro.

Los pescadores volvían

de su jornada

zumba un motorcito villa

zigzagueando entre las islas

con la Central Eléctrica

cuidando nuestras espaldas.

Las ramas de los sauces

caían sobre el río

parecía que estaban

a la espera del pique.

lunes, 4 de mayo de 2026

Ana Gervasio: MI PADRE ERA UN OBRERO QUE CANTABA

camino hacia la fábrica,
mientras la llanura hechizaba los ciervos 
y una flor abría su corazón rosado,
mi padre pedaleaba sobre el camino guadaloso
cuesta arriba y salvaje.

a través de la hilera de árboles
la antigua bicicleta brillaba 
como un dulce misterio. 
la historia entera de un obrero 
encendía las semillas,
el principio del pan, la espiga de los pobres.

los gorriones seguían su estela
que labraba una huella perenne
como la fuerza de todos los trabajadores.
su cuerpo laborioso, ileso de la muerte,
dejaba un resplandor que se albergaba
en los jardines de las casas blancas.

mi padre era un obrero que cantaba,
camino hacia la fábrica, cantaba.


Horacio Zabaljáuregui: EL PRIMER DESCONSUELO

También hay condiciones objetivas
para que mi queridísima me deje un sábado por la noche.
Corrientes abajo voy,
la lluvia me arruga la yema de los dedos.
Calado, termino viendo Derzu Uzala,
entre sobresaltos de sueño.
Quedará una sinusitis crónica;
es la primera muesca del desengaño;
viene con la culebrilla de los celos, su collar de ahorque.
La contradicción principal:
el fantasma del otro, la discordia del tercero,
y el desencuentro;
en su reclamo hay un retrato de mí,
en el que apenas me reconozco.
El desarrollo desigual y combinado de la pasión
y el desencanto.
Un manto de reproches:
estas cuitas siguen su propia línea.
No hay síntesis en el corazón de la desavenencia.
Es la primera pena y parece insondable.
Su dialéctica es oscura:
y lo único que recuerdo
es cómo me empeñé en mojarme,
en disolver en lluvia,
el primer desconsuelo.

sábado, 2 de mayo de 2026

Amanda Pedrozo: Adaptación


Si retirase con esta mano
cuanto hubiese dado con la otra
si a mi mano izquierda no le importase
en qué asuntos anda la derecha
si con buenísimas maneras me convencieran
de que lo cortés no quita lo valiente
si de tanto hacer la ronda
se me diera al fin por elegir pareja.

Si considerase gentil
ceder la última palabra
si viviera nombrando a Dios
en tanto voto por César
si alabase el orden establecido de las cosas
y decidiera consecuentemente
tornarme buey por el camino,
y punto.

(Donde Ud. por supuesto, decidiera ponérselo
rotundamente y absoluto)

Catalina Boccardo: EL PÚBLICO EN EL TEATRO

No existe ese trozo de aire usás zapatos contra la gravedad el público sus cabezas unos butacones falsos aplauden y susurran bailás bailás p...