miércoles, 22 de abril de 2026

Vivian Lofiego: Escenario

Las sillas en casa de la abuela forman una retahíla de novias

novias juntas unas con otras traman la tarde

el tocado les da aire altivo, al sentarnos en ellas

nos aprisionan abdicando su belleza

novias vestidas según la estación, terciopelo en invierno

seda cuando la florescencia,

vestidas por capricho el canto

olvidadas, arrumbadas, desprolijas en un desván

mis amigas discretas

callan el secreto de lo que la infancia anima

 

Seis sillas de madera desnudas juegan como actrices,

seis caballos de madera en la escena del living

seis novias languidecen en seis sillas

seis años asomando al patio

la tarde abre su telón al juego

seis sillas vacías, ahora

Carlos Ardohain: EL CUERPO ES UNA CASA...

EL CUERPO ES UNA CASA...
una casa es una cosa
que contiene otras cosas
como el cuerpo
la tristeza es una cosa
que no tiene forma
y se siente en todo
el cuerpo en todos
los cuartos de la casa
la muerte es una cosa
que le sucede al cuerpo
y también a las casas
pero la muerte no termina
con la tristeza
que se desparrama alrededor
en otros cuerpos amigos
cuando una casa muere
deja un hueco en el espacio
quedan los recuerdos
que no tienen donde ir
ahora mismo
mi cuerpo asoma 
desde la ventana de mi casa
para mirar un avión 
que atraviesa el cielo
perforando las tristes
nubes rosas de la tarde
que empieza a morir

lunes, 20 de abril de 2026

Noelia Palma: Tarde de sol

Esta foto es una contrabelleza.
La sonrisa se detiene, las manos se detienen.
El cabello todavía tiembla.

Las tardes de sol en sepia suelen ser rojas.

¿Cómo era la felicidad de una muchacha en combustión?
¿Con la misma felicidad
persignabas al hijo,
a la hija
y al espíritu santo?

¿Dónde menguó la cruz que sujetabas
el día que tuviste que pedir perdón?

Tu cabello todavía tiembla, Marilyn,
como el cuerpo
cuando obedece.


Carlos Schilling: Jaime Gil de Biedma

Escribo siempre sobre otros poemas,
nada quiero decir, nada de nada,
mi tema no es el mar, tampoco el cielo,
no busco en las palabras las personas
del verbo y nunca me dirijo a nadie.
¿No reconocen en mi voz el tono

de Jaime Gil de Biedma? Es que su tono
se mezcla y se confunde con poemas
que ya no pertenecen más a nadie.
Citar sus versos es volverse nada,
es transformarse en todas las personas
que han apostado su porción de cielo

a cambio de las luces que otro cielo
les promete. ¿Por qué negar el tono
de alguien que no confía en las personas,
y sólo les dedica sus poemas
a fantasmas, a sombras, a esa nada
desde donde jamás responde nadie?

Si persone, en francés, vale por nadie,
como la voz latina, muestra el cielo
detrás de toda máscara: la nada
que vive en esos cuerpos cuyo tono
rosado han celebrado otros poemas
más justos. ¿Qué decirles a personas

que pronto dejarán de ser personas
para asumir su condición de nadie?
Ese vacío no acepta poemas
para llenarse, es mudo como el cielo,
como el mar que jamás encuentra el tono
ni el modo de cantar su propia nada.

Si cavando en el verso sólo a nada
se llega, ¿cómo pueden las personas
hacer allí su tumba? ¿Acaso el tono
es la rara manera de ser nadie
que día a día le concede el cielo
a quien paga su deuda con poemas?

Al revés: baja el cielo a los poemas
y es el tono filial de las personas,
celebrando que nadie sea nada.

viernes, 17 de abril de 2026

Valeria Tentoni

Un sentimiento

se despega de mí

como una cáscara,


quedo suave y perfecta,

todo de cero.


Observo de cerca

encuentro la hendidura

por la que podría brotar

convertirme

otra vez

en hebras relucientes

que sigan su camino:


soy una semilla extraña

en la palma de una mano.

Gustavo Caso Rosendi: PATRIA

Yo no quería tu sonrisa ni tu llanto
y en verdad te imaginaba
como una comadreja criando
muertitos en su bolsa
Pero en la Soledad te vi
te vi y tomé tu mano
y estabas bella como la luz del dolor
Casitas de chapa salían de vos
jacarandaes ojerosos
hilachas de flores de lapacho
angelitos pordioseros salían de vos
zorzales lastimados y en los picos
banderas de jazmines y lavandas
Te vi y estabas bella y temblabas
sombras de niños salían de vos
corriendo hacia un zaguán oscuro y viejo

miércoles, 15 de abril de 2026

Cynthia Langier

Nosotras jugamos con las palabras

recién le pedí a L. que me regale una palabra:
prisma, me dijo.

Quiero escribir la palabra prisma pero me viene
catalejo o espejo de colores.

Un día me regaló un caleidoscopio, otra vez un
reloj de arena y una brújula.
Yo le hice cuadernos artesanales cosidos a mano
con tapas brillantes, hilos de seda y hojas rústicas.
Las cosas más lindas que hago se las regalo.

Creo que de a poco voy a ir dando todo.

Vivian Lofiego: Escenario

Las sillas en casa de la abuela forman una retahíla de novias novias juntas unas con otras traman la tarde el tocado les da aire altivo, al ...