lunes, 13 de julio de 2026

Sara Cohen: Éramos felices

infancias, invento

memorioso

de imaginaciones

golosas


ávidas miradas

hacia otros tiempos

historias, tejidos

en el secreto cofre

de una mente 

trasnochada


mi tía Martha me obsequia

un sobre con fotos


en su mayoría anteceden

a mi nacimiento


elijo entre 1923 y 1975

y me detengo ahí, en 1975


la letra de mi abuelo

al reverso de alguna foto

la de mi tía en otra


ella flota entre tres tiempos

del primero, infancia en París,

dice, era muy grande

el departamento de París,

Becky nunca se recuperó,

¡éramos felices!


hay que circular

con cada fotografía

de habitación en habitación 

a la hora en la que el sol

ilumina una u otra ventana 

para tener claridad 

acerca de lo que se mira


como si cada ventana 

fuese la de aquel 

departamento de París

y Becky, mi abuela,

estuviese 

-como otrora-

allí en su dicha

Alan La Veglia

Recuerdo

el olor de los pinos 

al caer octubre.

 

Hojas húmedas 

aún se encienden 

en la lengua del día.

 

Rosarios, la Colt 45,

una hebilla caída 

entre jazmines paraguayos.

 

Dios era el color oscuro

de las semillas

al ensamblarse el otoño,

las entrañas 

en un balde de metal.

 

Alguien se arrodilla 

al final del mismo invierno.

La llovizna discurre sobre el musgo.


jueves, 9 de julio de 2026

Ana Danich: NUNCA SUPE HABLAR DE RUISEÑORES

Por qué no abres la carne y buscas,
hurga hasta la cavadura del hueso, esa astilla,
esa médula que se hornea en el rescoldo
una escritura sellada en las entrañas.  

Agonía.

Hunde tu mano hasta la última víscera
el animal yace inerte con su boca deslenguada,
no podrás comértela, qué pena,  pero  invito, 
cómete el hígado, el pulmón,  el útero,
sobran  restos de humanidad apetecida.

Cómetelos.

Una arteria inflamada tiñe el mantel 
arroja morados coágulos hirvientes 
flotan jugos en el mar sangriento de su vientre,
navegan juncos jinetes jabalinas jaguares
danzan los caníbales en la mesa del martirio,
despostan  vibran  palpitan  gruñen
cómete la piel,  la grasa, si es que puedes,
cómete la letra, la escritura,  la palabra tallada,
degusta las sobras del festín, sírvete un trozo, 
el animal yace inerte,  vaca herética.

Su sacrificio.

Nunca supe hablar de sutiles  ruiseñores
me disculpas.

Tierna carne que me sabe a nada.

Rubén Vedovaldi: NADA TRAIGO A ESTE SITIO

NADA TRAIGO A ESTE SITIO,

ni ruiseñor de Keats ni tigre Willam Blake ni 
río de Juanele o gato de Girri

no he domesticado mis estrofas
no le puedo al silencio ni a la ausencia
águila ni serpiente de Zoroastro traigo,

disculpen, no me trajo ni la maga de Julio
ni el burrito de plata de Juan Ramón Jiménez
ni cuerva de Vallejo ni aquel cuervo de Poe;
ni la rana de Basho ni las cosas
que Giannuzzi versara contra su muerte


no he fracasado más que cualquier otro
no he bebido mejores licores
no me alcanzó la luz del elegido
ni me chuparon los pozos de sombra
¿con qué derecho vengo a oficiar de poeta?


no hice más feliz a la que hice feliz
que lo que otro bien pudiera hacerla
no soborné, no maté a ser humano
no fui padre ni esposo
no moriré en París
no me piden permiso para ser
la lluvia, el viento, el mar;
el sol para brillar
la flor para aromar en el desierto
¿con qué laurel esgrimo olvidables argucias de poetastro?

no descubrí el aleph ni falso aleph
no estuve en la frontera al borde de la guerra
no me ha excomulgado la Iglesia en que no creo
no he ganado una estrella
en el cielo inestable del marxismo
no amasé una fortuna ni dejo deudas
sólo que aquí y ahora me atraviesa
este atardecer gris de medio invierno
y estoy solo en mi cuerpo
(no más solo que antes o que otros)
y está todo tan frío tan inmóvil
que estirando la mano con que escribo
quise alzar esa piedra que es mi alma
y no puedo y me duele

no consigo arrancarme a dar el grito
a ser un vuelo azul un viento negro
un pozo ciego un puñal una rosa
un pedazo de pan en la vereda

nada traigo, disculpen,
y no sé cómo vine a dar aquí

lunes, 6 de julio de 2026

Geraldine Mac Burney Jones: VENUS IN FURS – JOHN CALE

Es hora de atrasar los relojes. Porque el invierno vuelve arropado de noche y de mala fortuna.

No veo lechuzas. Los zorros escarban la última sangre de cada gallina. Será un invierno asido de pequeñas criaturas. De a poco vendrán como lobos en la noche. A susurrarme en sueños, a regalarme brújulas para roer antiguos calendarios. Me traerán el pentagrama blanco de las siestas, una mañana trémula con andar de pájaro, los mil rostros de la infancia. Una tarde con mi abuela. Su perfume azul.

Y mi corazón aullando
como un antílope.


Alejandro Crotto: El ojo enamorado ata los cielos y la tierra

Los cielos nos dan miedo,
los cielos de belleza aterradora
donde se queman las estrellas.

La íntima tierra, en ella -un nuevo descrearse-
nuestra gota de vida.

Dando lugar, sacándose lo hace.

¿Ves el jazmín de tu balcón? ¿La mosca
en la pared, que frota sus patitas? ¿La herida
detrás de toda la ciudad cuando amanece?

viernes, 3 de julio de 2026

Diana Bellessi

Corre paradigma de miel
Yo me quedo en el jardín viendo
abrir las semillas de gingo
un árbol sabio por antiguo
y simple como el brote de un
poroto

Ríos de la mente sabrán porqué
elrevés de la trama te lleva hacia
Leyenda
Un alma sola enfrenta su pasado
para luego dar la cara a la muerte

Aquí, no hay poder del
pensamiento ni saber
que al mundo modifique
Paciencia solamente
que busca sentimiento,
sentido en la astillada
totalidad del puma
cruzando el tiempo como
a un tapiz. El bosque
se transforma en jardín
a medias modelado
por la conciencia humana

como si una mujer hablara a otra en
un cruce de aguas profundas y claras

Sara Cohen: Éramos felices

infancias, invento memorioso de imaginaciones golosas ávidas miradas hacia otros tiempos historias, tejidos en el secreto cofre de una mente...