lunes, 30 de marzo de 2026

Concha García: ERRABUNDEO

Pasaron muchas cosas. Pasó un autobús,
un hombre sin manos. Un vendedor, un espacio
de tiempo, un escaparate de peines,
un semáforo aturdidor, un lapso de ansia,
un pasajero sin billete, un hotel donde puse
la mirada, una habitación desolada,
unas ganas de fumar infinitas, pasó
un ser del futuro, un significante onírico,
y la vendedora.
Pasó tu pelo.

Gabriel Impaglione: Testimonios

Aquello que en la noche sucede:
fuegos dormidos que despiertan
en el parpadeo de las bestias,
travesías de fantasmas
que agitan el ladrido y los postigos,
las pequeñas criaturas del rocío,
escrituras del amor sobre la hora,
distancias apiladas en el borde de otros mundos,
palabras perdidas que encuentran casa,
los huérfanos del cielo en su melancolía

todo

lo cuentan los pájaros al alba.

sábado, 28 de marzo de 2026

Ivana Szac

I
Cuando nos conocimos
soñé quedarme
en esas caricias
que calman
la furia de la tierra

en esos ojos
que desnudan el mundo

soñábamos quedarnos
en los renglones de lo prohibido

el amor
crece entre llamas.

En "Vestigios", 2020

Carlos Piccioni: POÉTICA

Es en mi pueblo
donde el conjunto
terroso y cristalino
de las lluvias,
mezcló
su fragancia conjuntiva
con mis huesos.
Allí bebí su ritmo,
su música constante,
allí entreví el murmullo
adocenado del sistema,
su pico genocida.

Hay una inquieta y triste
y dulce (¿y trilce?)
agitación de aguas
en la raíz del sufrimiento?

Un sabor a tierra
y semen
en toda fantasía?

Mi pueblo es el detalle,
la afirmación
de los rasgos infinitos
(el paisaje y la historia)
la energía cristal
del hombre y de la lluvia.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Graciela Perosio

de humo se ha inundado el mundo

entre cualquier exactitud y yo

humo

que flota ondea resplandece

ahumadas las frases de los libros

las letras del poema por decir

las palabras del hijo en el teléfono

las cuentas por pagar de las expensas

el día en que retiran el sillón

la hora del electrocardiograma

sueño y vigilia confundidos

la saciedad y el hambre aún la sed

se fusionaron

en revoltijo innominado y solo

me duele oscuramente

este oscuro triunfo de la duda

con su garra el virus infectó

toda certeza

Alejandro Méndez Casariego

¿Qué edad tenías, Mama, en esa foto
en la que estás sentada en un banquito
con los pies diminutos colgando hacía el vacío
los ojos mirando al que te mira
y te retrata? Qué vida extraña.
¿Qué edad tenías cuando el quinqué
llenaba el aire con aliento a kerosén
y su luz teñía apenas los contornos
de objetos que ignorabas?
¿Qué edad cuando mirabas
a aquella que fuiste en el espejo
enchapado de plata
y sonreías como sabiendo
que nada, todavía, había pasado
que las cosas, simplemente, se iban?
¿Intuías, sospechabas
o era el estar la forma suficiente
de saber la existencia?
Qué vida extraña. Entraba y salía gente
que era como sombras y palabras
dichas en los pasillos, los zaguanes
en los lugares que tenías prohibidos.
Un día te vistieron de fiesta
de blanco con volados
y te sentaron en aquel banquito
Yo te veo ahora
y esa misma que balanceaba los piecitos
y tanteaba con las manos el aire
me mira con aquellos mismos ojos
poco antes de morir y me pregunta
"¿Viste, mijito, que extraña que es la vida?
Se va como si nada."

domingo, 22 de marzo de 2026

Emilia Carabajal: Ifigenia

Despósame, puñal, no te acobardes.
Elige un sitio dulce para el hecho:
Garganta palpitante o gentil pecho,
Adéntrate allí, novio, no te tardes.

Mas tiemblas. Son, pues, vanos tus alardes
Y la hombría en que fundas tu derecho
De lacerar mi carne en tu provecho
Para que un viento más propicio aguardes. 

Si así es como mi patria me desposa,
Destino más dichoso considero
El de Helena, a quien llamas licenciosa.

Si preguntas, puñal, también prefiero
A esta boda en la Hélade gloriosa
Una bárbara unión con extranjero. 

En "El coro desmembrado"

Concha García: ERRABUNDEO

Pasaron muchas cosas. Pasó un autobús, un hombre sin manos. Un vendedor, un espacio de tiempo, un escaparate de peines, un semáforo aturdido...