En mi pueblo hay un zorro
que se mudó a la playa
donde mejor se ven ballenas.
Aparece en un video,
está quieto en la orilla
mientras desde el mar
una ballena asoma la mitad del cuerpo.
El zorro no fija la vista sobre
el animal gigante
mira tímido, de reojo
esonoexiste esonoexiste dice
ii
Mira dos segundos y se vuelve, nervioso.
Lo hace varias veces.
La mira y mira a su alrededor.
Trata de completar la información
eso existe pero cómo
Las cosas que más me marcaron
siempre tuvieron esa mezcla
de fascinación y miedo
un descubrimiento que da vuelta todo
eso existe y ahora entonces qué
iii
de noche el zorro sueña
que es una piedra que alguien lanza al mar
se va hundiendo mientras ve
el cuerpo de la ballena bajo el agua
una casa mar abajo
cientos de casas
toca fondo
despierta.
iv
Cómo era de esperar
ahora lo veo seguido en la orilla
caminamos bordeando el agua
me pregunta
como si fuera un problema matemático:
si cada ballena es una mecha de deseo,
cuántas ballenas entran en una vida.
v
Lo que yo me acuerdo de mí es muy poco.
Una noche encontré una liebre mirando el mar
corría de acá para allá en la playa desierta
eso existe y ahora entonces qué
vi
Cuando se vayan las ballenas,
el zorro y yo
desorientados
vamos a mirar lejos el mar
achinando los ojos
acá falta algo, vamos a decir.
Con el tiempo quizás no nos acordemos qué,
qué fue lo que encendió el deseo.
Pero estaremos brillantes,
destrozados,
vivos
en otra orilla.