viernes, 13 de febrero de 2026

Adriana Ceñal: ¿VACÍA?

¿Vacía?

mi carencia real es de potasio.


Cuál es mi relato preguntás,

cuál mi adoración.


Que necesito argumentos 

para “verme” bien plantada.


Es otra cosa este hormigueo,

amigo.


Es algo más que ausencia mineral,

lo siento

viene subiendo

es un sueño de pies livianos

un desprendimiento.


De eso se trata,

no poseer.




Pablo Secchi: "debería esconder una manga en el as"

Debería esconder una manga en el as

y algunas sobras de sabios en mi barba


desarrollar bien malas ideas

o al menos tener una buena idea mal desarrollada


aprender latín

y el nombre de algunas flores que no existen


buscar en un trebolar el verbo de cuatro letras

que me permita arrojar de un manotazo al papel

un barco navegando


o podría alguien decirme que la poesía

es un camino con puentes en los charcos


por andamios que trepe

un albañil no besa una golondrina

a lo sumo desde sus ojos de piedra

mira achicarse la espalda de algún sueño


pero entonces


cómo se ignora una erupción de mar


cómo se hace para no escribir

cuando llueve.



jueves, 12 de febrero de 2026

Stella Marys Darraidou: "también nosotros buscamos un monte"

Dicen que encontrarse una liebre es una señal del destino

un eco de luz entre la bruma

La liebre que cruzó mi camino aquella mañana 

mensajera del alba

trazó su huella en el rocío

Sólo sé que el monte se desperezaba a esa hora

y en su bostezo vi nuestras heridas

También nosotros buscamos 

un monte 

una guarida 

un silencio

donde lamer lo que sangra




martes, 10 de febrero de 2026

Arturo Borra: Una esperancita desquiciada

Tengo un acompañante que esquiva

los quejidos que lo clavan al suelo:

prefiere invocar vértigos mirando las nubes.


Trepa la noche, silba

subido a los árboles.


Cuando llueve a rabiar señala la pared

que escapa a la humedad.


Cuando se avecina una tormenta en los labios

fabrica una balsa para internarse por sus canales

y forja escaleras para encender luces

a su tristeza.


Mi acompañante tiene ojos nuevos cuando su pena

trastabilla: ríe en la lluvia que oculta el cielo.


Colgado a una esperancita desquiciada

despereza sus desánimos,


rebusca la magia

que ni la tormenta en su boca apaga.




lunes, 9 de febrero de 2026

Concepción Bertone: Esperando la nieve

a Glauce Baldovín, in memoriam


Todos dicen que va a nevar en la ciudad.

Todos quieren ver en la nieve algo nuevo,

algo raro y ligero porque

no sabríamos convivir con eso. El rostro

del otro es nuestro rostro y el hielo de la nieve

lo refleja. Pero nunca cayó. Sólo piedras

de hielo y algo de la tempestad

que destruyó a los árboles. La tarde

se hizo noche y el cielo

me develó el humor de los pájaros, la tijera

de una bandada ruidosa

buscando dónde anidar.


Y nada

que no supiéramos –salvo volar-

nos pasa. La nieve

cae siempre en otra parte.


El derroche es una ley

del arte y de la naturaleza apaleada. Siempre

hay tiempo, tibiezas

de Barragán antiguo, enaguas de jerga,

lienzos bordados por mi abuela

contra la guerra que,

en ese hacer sumida, florecía en la tela.

Flor rebelada contra la nieve

que había que cavar para ver la luz,

el suelo fangoso que dejaba la pala

enterrando la bala del cansancio

que le hizo estallar una noche

el corazón.


El tuyo, el de ella. Se supone cordial

la huella del pespunte, el hilván,

la mirada ciclópea de la aguja, lo que cava

la pala cuando siembra . El filo del papel

o del hilo. Se supone cordial

entre los yuyos donde se afila un lirio

no pisar su destino de cuchillo


salvando una parte

de un día de pesar.


Del peso del avatar, de ese mal

expresado nombre

de lo adverso. Reverso del candor, cuando te mata.



viernes, 6 de febrero de 2026

Cristian Aliaga: El lucero del Alba, el refucilo

El lucero del Alba, el refucilo, los fuegos fatuos

detrás de los álamos, mi padre busca

los animales dispersos en la tormenta.

Los rayos iluminan en su rotación grupos de vacas,

caballos, ovejas, gallinas y otros animales

que no hallan hueco entre los tamariscos.

Los perros gimen por galpones y corredores oscuros.

Mi padre corre para salvar lo posible, se engancha

en un alambrado y la mordida de un cerdo atascado

lo marca para siempre. Su mano mala.

El amanecer, siempre, salda la destrucción. Cada objeto

destruido, cada animal muerto, deja congoja y trabajo

a repetir, tareas de esclavo.

Con ropa seca y la gorra hasta las orejas, mi padre no habla,

empieza la reconstrucción de lo ajeno.

Abomina de la queja y de los patrones. Silba en su tumba, y me despierta

para jugar el juego del falso dormido.

Me ha legado la rabia, y una manera propia de mirar

el horizonte y los alambrados.



Selva Dipasquale: "lo que acaricio se derrite"

Anudo el alma a las sombras

camino.


El sol se detiene en el

duro corazón

de la simetría.


Puntos de luz.


Lo que acaricio

se derrite.



Adriana Ceñal: ¿VACÍA?

¿Vacía? mi carencia real es de potasio. Cuál es mi relato preguntás, cuál mi adoración. Que necesito argumentos  para “verme” bien plantada....