viernes, 28 de agosto de 2026

Krasiah Al Awad: CORÓNAME…

CORÓNAME…

...y explícame el último capítulo de tu ausencia.
¿Cómo pudiste transformarme de
una mujer parecida al imposible
a una estación de sal?
Coróname y explícame.
Pero no me prometas navegar en la luz de la luna
ya he perdido mi relación con el tiempo,
ya no tengo tratos con ninguna isla que
lee diarios, persigue noticias, o
se preocupa por los colores de las banderas
ya no pertenezco a los partidos del llanto,
ni a los mandamientos del exilio.
Anúlame de este calendario vidrioso,
y tírame en un barco que no tiene velas
el olor de las arenas en los puertos cruza mis
huesos como espada
alójame en la costa de tus manos y
coróname, pero
no camines descalzo sobre mi existencia.
No me fustigues con tu indiferencia
no me doblegues.
Compréndeme y luego
ama (rga) me.

Ricardo Ruiz

¿Cómo es posible afirmar la propia identidad,
sin resolverla en lo otro de sí?
Massimo Cacciari

i


es sabido
descendemos 
de los barcos

repletos de sangre

de negros 
esclavos 
de europeos 
de criollos 
de indios 
de inmigrantes

descendemos

de criollos de sangre de europeos 
de negros de sangre de esclavos
de inmigrantes de sangre de indios

no 
es sabido 
de los barcos 
de sangre repletos
descendemos


ii

de los cerros 
de la selva de los ríos 
destos otros continentes
de sus villas ciudades

es sabido 
descendemos

de sus libros

sus oscuras
lenguas
nuestras


iii

de la tierra 
del mar de huesos 

de fantasmas

sus canciones
sus semillas

indias inmigrantes
esclavas criollas
negras europeas 

de sus cuerpos

descendemos

de tristezas 
de lo que se repite
de alegrías 
de lo que podamos 
hacer venir
de lo que fuimos
somos

es sabido


sábado, 22 de agosto de 2026

Gonzalo Geller

¿Para qué sirve la literatura?
¿Y para qué servís vos?
¿Para qué sirvo yo?

¿Para qué carajo sirve
todo lo que no es literatura?

¿Hay algún mérito en servir?
Un árbol que sirve
¿vale más que uno
que no sirve?

Rompemos el Mundo
para convertirlo
en cosas que sirven.

¿Por qué no sentimos horror
cada vez que algo
sirve para algo?

Todo lo que sirve
nos está matando.

La literatura no es útil
para casi nada:
nos puede curar
ayudarnos a sobrevivir
a entender
pero
para qué
todo eso.

La literatura
no sirve a nada.
Ni a nadie.

No admite
servidumbre.

¿Para qué sirve esta adicción
a la utilidad?
¿Por qué todo
tiene que ser útil?

¿Para qué mierda sirve
preguntar para qué sirve
algo como la poesía?

¿Para qué, díganme
para qué sirve todo
lo que no es literatura?



Ph Milton Méndez

Ana Suñé

Será que un día puede quemarse la oscuridad?

con sueños encendidos
soplando el fuego,
Trizando los espejos relámpagos de nieve
Cristales y
destellos

Ejércitos de soles
Resquebrajando el lomo de sombra hostil del fin de los caminos...

Será que un día
puede apagarse la oscuridad?  

Embriagada de luna, luciérnagas y estrellas
se quedará dormida en un regazo tibio de azules horizontes?

Desvanecida la sombra.

Oculta para siempre 
Al imperio de Luz que nos asista.

martes, 18 de agosto de 2026

Anahí Mallol: FUE VERSE Y ESTAR YA TODO DICHO

la flecha de cupido

yo te vi vos me viste nos miramos

no hubo nadie nada más en el centro de ese lazo

de una vez y para siempre lo supimos

había un paraíso y ahí estábamos

en la fidelidad del milagro

de querer y saberse querido y aventurar un para siempre

en medio de los cambios

los cuerpos que crecen se hacen viejos

el pelo alborotado las bocas tristes o risueñas

los tonos de la voz

el capullo de palabras

que se descubren o se dicen como si fuera

la primera vez de mundo

el dedo que señala y dice un orden

acá el perro

acá la flor

acá la casa

el centro siempre una promesa

como un azahar una presunción y un acto

el fulgor de lo conocido en la presencia

el arrullo de un verano eterno.

Daniel Fara: A RAIZ DE UN MALENTENDIDO

A RAIZ DE UN MALENTENDIDO

(sólo para vos)

Si uno quiere
escribir un poema,
lo escribe:
en la oficina,
en la ladera de un pecho
o en la cuerda de su horca.
Y no espía
por el ojo de una estrella
para ver
si conviene o no conviene:
lo escribe
en el último renglón de la conciencia,
alumbrado por el miedo y lo imposible.

Si uno quiere
escribir un poema,
lo escribe.
Pero no lo escribe:
lo dice,
lo acaricia,
lo ametralla.
Pero no lo mide,
ni se sienta,
reclinado en las ofertas,
a calcular
si lo vive o no lo vive.

Si otro pudo
escribir ese poema,
vale más taparse los oídos,
esconder la inocencia entre las plumas
o pensar
que si otro pudo
también pueden
los que creen
no entender lo que se dice.

Y si uno quiere
escribir un poema
y lo escribe,
habrá siempre palabras,
tiempo y golondrinas,
siempre el gusto de vivir la muerte
y seguir
hasta dar con las botas
y las siete leguas
y el comienzo del poema
que si uno quiere,
sigue.

jueves, 13 de agosto de 2026

Romina Dziovenas

tu cuerpo
quería avanzar por encima del mío
como si a pesar del empeño por vencer la resistencia
del agua
todo permaneciera en su sitio
el pelo se agitaba
en la humedad
y nuestras bocas contenían la urgencia
por asomar la cabeza y volver a respirar
por unos segundos me gustó vernos
ocupados en otra cosa
que la corriente se llevara a otra parte
la necesidad de encontrar
las palabras justas
cuando sentimos que de seguir buscándolas
podríamos
tocar fondo

Krasiah Al Awad: CORÓNAME…

CORÓNAME… ...y explícame el último capítulo de tu ausencia. ¿Cómo pudiste transformarme de una mujer parecida al imposible a una estación de...