miércoles, 5 de agosto de 2026

Patricia Coto

No escribas por hábito, por costumbre.
Escribir es algo más que una gimnasia de la mano.
Escribir es algo más que un juego de los ojos.
Escribir obliga al tremolar de las ideas,
de las nostalgias secretas,
de las amarguras eternas en el paladar del día.
 Sin embargo, escribir es una hambruna del corazón.
Aunque no se escriba, hay poemas en hojas transparentadas
que giran en el viento la razón.

Osvaldo Ballina (1942-2026)

El día mayor
nace
en el hueco
de tu mano
una isla
de apretadas naranjas
que reafirma
potestades secretas
donde
el compromiso
ajeno
con una realidad
impuesta
en nuestra burla,
libertad
sujeta a la madera
que nos enseña
a amar
el acero
plegaria alta
sobre estas
miserias cotidianas
y pensándonos
nos traducimos
en gracia natural
uniéndonos
con los duendes
de la historia
a través
de actos
que alaban
a la vida
como nadar
desnudos
bajo el sol
que no sabe
de angustias
mientras madura
el corazón
errante
en la playa
desierta.
Quizás
toda nuestra fe
radique
en lograr
ese fervor
esa furia
que fuerce
nuestra elección
entre destinos
inciertos
y enemigos naturales.

domingo, 2 de agosto de 2026

Larisa Cumin

En puntitas
sobre el respaldo
juego a la equilibrista
intentando sortear
mi torpeza para
que no te desarmes
del todo.

El arroz pegado
después de rebalsarse
deja una lámina blanca
que se resquebraja
cuando insisto con la uña
como la piel que las chicharras
dejan prendidas al tronco.

Arturo Carrera

al girar de los siglos, duele
el misterio. El misterio que los poetas jóvenes
no quieren nombrar de viejos.
La niebla cubría la cara
de los otros chicos.
No le veíamos la cara tampoco a la maestra.
El fauno reviejo visitó la rescuela.

En el repatio plantaron un reárbol.
Borges plantó otro en La Casa de la Cultura.
El pozo lo hizo Raúl, el portero Raúl,
que a veces nos dejaba tocar aquel timbre
del final del recreo. «A mí, a mí...» –se oía.
Nos alzaba, firme,
para que alcanzáramos el botón
de baquelita oscura.

jueves, 30 de julio de 2026

Anahí Testa

Vine al mundo 
¿para hacer trabajos que no quiero?
¿contentar a otros?
¿pagar sus deudas?
no tengo el remedio para esa injusticia 
pidiendo auxilio en orejas sordas
mujer complaciente 
de centro fragmentado 
todo pende del hilo del creador


Leandro Dussex

IMPERDONABLE

Así, si con todo te acercaras y me largaras
con voz raída, pecho henchido por la rabia,
perdida, sostenida y a la altura de la mía la mirada,
tus rezongos, santerías, peroratas.
 
¡Que cabrón que me pondrías! Si luego
de rodillas mis perdones reclamaras,
de la furia sentir pasiones me negaras y
derramaras a mis pies tu llanto tierno.
 
Pues, para que sepas, que me niego.
De la culpa te exonero porque soy agradecido.
Aun prefiero desdeñar y corregir malentendidos.
Jamás tener que perdonar la bravura del guerrero.
 
Cobardes sólo aquellos quienes retroceden
sin profesar como emblema su palabra.
Sé valiente, sostén tu coraje tal escudo cual espada.
Sólo acaba con dragones quien no teme. 
 
Que de ti yo no tolero que te mostrés arrepentido.
Estoy dispuesto a combatir con aquel que lanza fuego,
mas no puedo, vitorear de honor por saberle herido,
darle muerte y presumir haber vencido. 
 
De considerarte mi enemigo tal vez lo supusieras.
Debo confesarte que son falsas conjeturas, no concuerdo.
Todo perdonara si pensás que obrás correcto, no confundas,
le disculpo a quien sos y no a quien deseo.


domingo, 26 de julio de 2026

Laura Kiener: Fuga

Hoy pintamos la casa de los chicos

con mi hermana volvimos

a discutir por el simple placer

de hacernos la contra

renegamos con lo suave

del color elegido

siempre alguna manchaba

accidentalmente o no

las pinceladas o rodilladas de la otra

 

mi sobrina apoyó de lleno

la mano en el blanco reciente

no se dio por enterada

y siguió pidiendo upa

su hermano cual adulto

intentaba mantenerla lejos

de la zona de peligro

o sea 

todo el patio

en ese momento

había sido abierta

la cámara de los secretos

o una habitación cerrada 

hace años

 

en el encierro

de una casa

pintamos otra

nos metimos adentro

para ver

si se respiraba distinto

para pensar bien

esta vez

los colores

 

en el encierro sacamos

todo al aire libre

del que disponemos

salimos de la casa

estando dentro

pensando en cómo 

arreglarla cómo

acomodarla

y darle vida

esta vez

entre todos. 

Patricia Coto

No escribas por hábito, por costumbre. Escribir es algo más que una gimnasia de la mano. Escribir es algo más que un juego de los ojos. Escr...