martes, 14 de abril de 2026

Leonor Silvestri: ANTIESPECISMO

una mosca muere en la mesa de mi cocina
una mesa blanca, una mosca negra
el sol es blanco y amarillo
la mosca brilla, tornasol
la muerte de la mosca es la muerte
la muerte del amor no es la muerte
describir el espanto, escribir del espanto,
escribir de tu locura, escribir sin pausa,
sobre la muerte sobre la mosca, sobre nuestro amor
muerto. tengo la atroz lentitud
del olvido y temo el instante de pavor absoluto
la locura también parece muerte, pero no es.
aun veo, aun veo la mosca en la mesa blanca
como si fuera tu voz provocando mi locura en
esa ratonera, contra las paredes, sobra la mesa donde
la mosca elige morir, donde elijo escribir, y
no olvidar el debate entre la soledad y la muerte
entre la vida y el amor, triste pero no trágico,
como dejar un vicio incontrolable
no por eso menos placentero.
elijo vivir el invierno, la vida injusta,
el horror absoluto de la incertidumbre
elijo vivir la calma de tu ausencia.
de a ratos lloro por la irreductible muerte
de esta mosca. no llorar nunca es como no haber vivido
esto también es necesario que suceda, inútil hacer tangible
la desesperación y el desconsuelo que conlleva la vida, la muerte
el recuerdo de la desesperación no nos mata
la escritura avanza es viento, está desnuda,
pasa como nada pasa en la vida, pasa y se vuela
el cuerpo muerto de esta nada, de esta mosca, ya no viva
pasa como nada pasa excepto esto que llamamos vida.

Federico Rodríguez

Todo irradia algo,
la luz, la memoria del agua,
la radio sonando desde la distancia,
la dorada franja que se aquieta tras los techos,
el pacífico pasar del olor de la noche
sobre mi casa
la oscuridad del derrumbe del mar,
la voz del pulso de la sangre,
la velocidad de la piel,
todo irradia algo
Que aún no sé como nombrar






miércoles, 8 de abril de 2026

Carolina Biscayart: LO QUE NO SE SABE TAMBIÉN FLUYE

En esta tierra
ingrata
sin memoria del agua
han crecido mis flores
las raíces insisten
y mis hojas esclavas
testigos de la lluvia
que se va sin remedio
reverencian el cielo
son tan necias mis partes
no me dicen su sueño

en esta tierra
ingrata
sin memoria del agua
mis flores se abren
con ternura a la lluvia
que nunca nunca
las moja
ni tiene la piedad
de abandonarlas.

Hugo Luna: héroe de la clase trabajadora

no aprendés de la historia no

bajés línea / línea

bajada es línea perdida / el vidrio

no evoca el poderoso vicio ni refleja

la mirada crítico-ideológica / tu rencor

de blanca pureza parece un negrito

joder con la complacencia de

quienes brindan cuando el año se fue

este poema es

la sobra de un postre / ya sabemos

los hambrientos comensales:

sin dulce de leche

las charlas de sobremesa serían hiel de palabras

caídas en el barro


lunes, 6 de abril de 2026

Valeria Melchiorre

Cuando la caza de brujas comienza

se tensan los arcos sus torcidas

intenciones la pica de incongruencias

 

consta en cada baluarte una balada

de injurias                  

remates puntudos

hay una pantalla de encendido abrupto

y un botón de pausa

una delgada línea en esto

de tirar al blanco

 

son elásticos                los matices

uno el flanco               una la ponzoña

 

somos incendiarios

reciclamos cada flecha para no sentirnos solos

forjamos una herencia de bastiones  

 

lo nuestro no es el escarmiento

hacemos de esta escena un retorno eterno

en loop una historia de cada prurito             

un escupitajo

 

hoy compré a mi hija

un manual de cetrería precoz


Esteban Nicotra: ELLOS VUELVEN

En la noche,
como traídos por las olas negras,
entre el sudor salobre de las sábanas,
ellos vuelven.
Llegan hasta tu cuarto a oscuras
y flotan sobre tus párpados caídos,
hasta que te levantas, insomne.
No dicen nada,
te miran con sus ojos de corderos,
sonríen, cantan su canción muda,
como tantos años atrás.
Y tú caminas y caminas,
entre las dunas,
entre las zarzas y el viento,
hasta que tus pies
pisan la arena firme de la playa,
y tu paso va recto y seguro,
hasta que te internas
en el agua helada del alba.

sábado, 4 de abril de 2026

Cintia Ceballos

Vas a llenarte de gratitud, harás 
lentamente con tu cuerpo
un ovillo que contenga: 
torso, cabeza, extremidades, dolor
y donde nada pueda
separarse entre sí. Vas a mostrar
una sonrisa abierta y los dientes  
que aún atesora tu boca
serán las cuentas de un collar.
Y digo vas y voy
con la cabeza gacha 
haciendo parches y remiendos
con los hilos que tengo y no
hay nada más visible que esta costura tosca
que nadie me enseñó a perfeccionar.
Perdón, es que no quiero darle 
ya más vueltas a esto. Una garúa
leve se hace lluvia copiosa a trasluz
y lejos de querer buscar refugio ahora
me quedo aquí parada con esta gratitud.

Leonor Silvestri: ANTIESPECISMO

una mosca muere en la mesa de mi cocina una mesa blanca, una mosca negra el sol es blanco y amarillo la mosca brilla, tornasol la muerte de ...