domingo, 22 de marzo de 2026

Emilia Carabajal: Ifigenia

Despósame, puñal, no te acobardes.
Elige un sitio dulce para el hecho:
Garganta palpitante o gentil pecho,
Adéntrate allí, novio, no te tardes.

Mas tiemblas. Son, pues, vanos tus alardes
Y la hombría en que fundas tu derecho
De lacerar mi carne en tu provecho
Para que un viento más propicio aguardes. 

Si así es como mi patria me desposa,
Destino más dichoso considero
El de Helena, a quien llamas licenciosa.

Si preguntas, puñal, también prefiero
A esta boda en la Hélade gloriosa
Una bárbara unión con extranjero. 

En "El coro desmembrado"

Guillermo Saavedra: LO IMPROBABLE Y LO AJENO

Todo es
talla en
nos
otros todo
es im
propio y
a la vez
familiar o
acaso es
puma. No
vivimos más
que en la
impotencia de
pedalear el
aire entre
sollozos. No
obstante nos
empeñamos en
decir yo
yo yo
yo es
toy acá yo
sufro yo
deci
do. Cada
palabra
dicha es
la des
dicha del
mundo mal
decido y mal
versado. Somos
la incertidumbre
que absorta
hace la
plancha en
el agüita al
bies de
la des
gracia. Y
cada vez que
uno quiere
decir amor
amor a
mor tan
mío se
escucha en
cambio clara
mente como
un pasmo la
voz de un
calambur que
sus
pirando
grazna como
decía el
poeta un
lapidario y
fatal pescado
frito.

viernes, 20 de marzo de 2026

Soledad Castresana: EL ARTE DE TEJER

Estoy con mis abuelas. Las peino, les pongo flores de colores en el
pelo y collares de oro blanco. Las cargo en brazos y las llevo al sillón
frente a la ventana. Es un solo cuerpo pero son las dos. Cada una
con su peso.
Antes de irme, les arreglo la ropa y dejo las agujas cerca. Todavía no
recuerdan cómo hablar. Entonces, tejen.

Aníbal Cristobo (1971-2026): La soledad organizativa

En el mercado, oíste hablar nuevamente
de ese grupo de hombres que dibujaban, en una habitación cerrada,
una canoa atrapada en el hielo.
Se reunieron después del desayuno,
sin un plan previo, observando el modo en que el viento
hacía ondular sus corbatas
cerca del acantilado. Uno de ellos
volvió la vista un instante hacia su despacho y recordó
que con 20 años se había aficionado
a fotografiar a su hermano. Guardaba un par
de buenos retratos: ¿por qué
no llevarlos a la expedición? También conocías versiones
acerca de la trucha; y de cómo uno de los hombres
había resultado herido y se mantenía
en silencio, en un ángulo del salón de reuniones,
dibujando en la tierra con un trozo de alambre. Los rumores
se multiplicaban; cualquiera de nosotros
puedo haber estado en esa habitación, tiritando. Las lonas
de las fruterías comenzaban a sacudirse con la tormenta.




martes, 17 de marzo de 2026

Patricia Severín: MUDAR

    I
                         un milagro modesto
                         y aún podré llegar
      aunque en el campo haya sequía
y ya nadie crea en la señora               que subraya las cuentas en rojo
                                       con su lápiz labial
                         iré al mar cuando cese de llorar
             me dijeron/por allí no hay agua muerta/
          sólo un paraíso de humo y un aire denso y liviano
                      cargado de poemas
               en demolición subterránea está mi corazón
                            y quizá no llegue a tiempo


                                          II
                                crujidos de huesos
                fardos de cemento se disparan hacia aquí
                             hacia aquí
                    donde el ganado se junta vitoreando
                        quién sabe a quién
                    dan ganas de subir     ¿a dónde?
                serpiente y serpentina son la misma cosa
         manchas mostazas oscurecen cualquier vestigio
la patria/escozor famélico  vitoreando alrededor de la plaza/

                                             III
                             por fin llegamos    
                   íbamos a tientas en el polvo
              nuestra voz/pausa de algodones/
              alambres prensados con la lengua
                                 llegamos
             nos pusimos la ropa de todos los días
            el trigo fue humareda en las banquinas
                    la tierra se salió de cauce
                     pero por fin llegamos
arañando raíces con la lengua/abriendo surcos en el amanecer
    el mar estaba quieto/allí/en donde quedan los mares

                                             IV
            mi corazón se acomodó bajo la tempestad
                        que no termina nunca de pasar

Fabián Herrero: PAIS DE RAMITAS

Las palabras aparecen 
y desaparecen por todas partes.

Ahora el más 
rojo sol sobre las casas es un incendio 
que habla.

En algún punto de estas 
calles desoladas,

las cosas se niegan 
a instalar 
su entera luz, 

la intensidad 
del secreto tiene 
el aire de cualquier ausencia.

En cuclillas, atento, 
yo todavía espero 
una pintura en la tela del aire.

Con un dedo 
vuelvo a marcar el círculo luminoso 
de un mundo. 
En mis ojos de veinte años, todo 
ilumina el país de ramitas 
de su esperanza.

sábado, 14 de marzo de 2026

Mariana Ossa

 

Durante toda mi vida nada de lo que he buscado encontré, siempre me han hallado las nubes cortadas por el viento, los besos furtivos y acelerados que se pasan el semáforo en rojo, las risas que se quedan enredadas en los alambres eléctricos, las palabras que no saben dónde colocarse y se burlan del tiempo. No he encontrado el rostro que deseo mirar en el espejo y me hallo desnuda abriendo ventanas que se quiebran y sangro, sangro, sangro.


Ah,​​ cómo sangro.

En "La oscuridad tiene rostro"

Emilia Carabajal: Ifigenia

Despósame, puñal, no te acobardes. Elige un sitio dulce para el hecho: Garganta palpitante o gentil pecho, Adéntrate allí, novio, no te tard...