miércoles, 4 de marzo de 2026

Pablo Ananía: LA ÚLTIMA CONVERSACIÓN DE UN POETA

Ahora tú conversas, padre mío, despierto

(José Portogalo)


Bebe, se resigna. Su vida era la rima.

Oye, levísima, una respiración a sus espaldas:

es la tortura física lo que lo aterra.

Habla de las razones de su existencia,

las razones de la locura solidaria que lo acompaña,

la locura que lo acompaña con su música seductora,

con su música seductora a sus espaldas.

"¿Rima, escribe, habla?", le pregunto.


Si vida era la rima, su vida era la rima.


"¿Mueren los afectos también?", me pregunta.

"Es una buena versión", digo.

Nada lo complace, hábitos que ha adquirido con el tiempo,

hábitos de lenguaje, torturas que se complace en reiterar,

hábitos de vida miserable,

sutiles ejercicios de la palabra,

solitarios ejercicios para su rima.


Bebe, se resigna, Oye, levísima,

una respiración a sus espaldas,

entrecortada, una respiración audible.

"¿Rima, rima, rima?"

Se exalta, lo aterra la tortura física.

Su vida era la rima.





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