I
un milagro modesto
y aún podré llegar
aunque en el campo haya sequía
y ya nadie crea en la señora que subraya las cuentas en rojo
con su lápiz labial
iré al mar cuando cese de llorar
me dijeron/por allí no hay agua muerta/
sólo un paraíso de humo y un aire denso y liviano
cargado de poemas
en demolición subterránea está mi corazón
y quizá no llegue a tiempo
II
crujidos de huesos
fardos de cemento se disparan hacia aquí
hacia aquí
donde el ganado se junta vitoreando
quién sabe a quién
dan ganas de subir ¿a dónde?
serpiente y serpentina son la misma cosa
manchas mostazas oscurecen cualquier vestigio
la patria/escozor famélico vitoreando alrededor de la plaza/
III
por fin llegamos
íbamos a tientas en el polvo
nuestra voz/pausa de algodones/
alambres prensados con la lengua
llegamos
nos pusimos la ropa de todos los días
el trigo fue humareda en las banquinas
la tierra se salió de cauce
pero por fin llegamos
arañando raíces con la lengua/abriendo surcos en el amanecer
el mar estaba quieto/allí/en donde quedan los mares
IV
mi corazón se acomodó bajo la tempestad
que no termina nunca de pasar
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