lunes, 1 de junio de 2026

María Paula Alzugaray: Gessler


Penachos indomables, teros rompieron la siesta
búhos rompiendo la noche
torpes cardos, vacas como hongos florecidos
la brisa abejea entre las cunetas, 
toros jocundos rompiendo la mañana
rompiendo el olor rancio de la quesería
pacifistas caballos cebados de tanto amarillo
de tanto tierno choclo.

Fui a conquistar un paisaje zanjado, yodado
a ver el abandono de la loca Marita y su familia
aprendí a cascotazos a errores a sapos a abrojos,
a berrear como tilingos de arpillera.

Haciendas cercanas en las que nos revolcamos
ojivas nuestros cuerpos
entre ronquidos y gallinas estercoleras
sobre los campos de soja
lejos del oleaje petrificado de los adoquines,
lejos del riquerío
más cerca del escarmiento apestoso.

Machona,
aprendí a tirar con la escopeta, a hacer la vertical,
a amar en tiempos tranquilos, a hacer ramos de cardos embalsamados
a dar zarpazos capaces de abrillantar a los chicos lindos
a hablar de la vida de lo demás en que chismorreábamos tole toles,
a dar codazos y chiflidos, aprendí otras consonantes
palabras de yute.

Cosas que debíamos corregir allí de jóvenes
que luego ya sería tarde.

Toda esa quietud me rompe,
su aburrimiento hincó el diente a las auroras,
lo hincó en el casco de los atardeceres.

De ahí que prefiero estudiar con las manos. La no rebeldía,
vivir bajo el dosel de una gloria inmediata
sin que nadie se responsabilice de mi salvajada.
Gessler, hiciste de mí lo rústica que soy.


Salvador Biedma: Lo que queda de té

Nunca fuimos tanto.
Un escuadrón nos matará en Brasil.

No quiero estar cuando saltes.
Las lagunas son tu línea
....y un jardín que se estruja.

Buscamos como tontos en la brea
......una pantalla que nos mire,
pero el té que toma el asesino
es de la misma marca
que el que compramos nosotros.

Somos como un torturador
a la hora del té.
Somos como un torturador
durmiendo la siesta,
cuando duerme la siesta.

Nunca fuimos tan poco,
pero algo nos iguala.

Nos deja tontos
hablar de esto.

Sólo reconocemos nuestros cuerpos:
las palabras se rompen
y nuestros espejos
se van a tapar algún día.
Sabemos que nuestra sangre
acabará dura, que las charlas
se olvidan y que nos esperan
en otro lado.

En breve habremos de irnos;
hablamos de no hacer.


María Paula Alzugaray: Gessler

Penachos indomables, teros rompieron la siesta búhos rompiendo la noche torpes cardos, vacas como hongos florecidos la brisa abejea entre la...