domingo, 14 de junio de 2026

Mari Lamas FAUSTO SIGLO XXI

Iba a la iglesia los domingos.
Comulgaba y rezaba
arrodillado
ante el dios de los altares de los ricos
como él,
que tuercen la cara y se santiguan 
si les hablan de los pobres;
ese dios miope que evita los crucifijos 
y no reconoce
más hijo que el dinero.
Insatisfecho y ambicioso como era
quiso venderle su alma al diablo
y resultó ser que el diablo,
tasador astuto
y conocedor del paño,
se la compró por nada.

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