miércoles, 29 de abril de 2026

Carolina Massola

Existe esta memoria estelar
donde arden los rostros del Universo
donde caer es girar en torno a incontables soles
e incontables mundos surgen de mí
estallan de mí
se expanden en un remolino solar
soy eso que se aleja
este caer del centro de la estrella
en un temblor de nacer que vibra
en cada partícula del Universo
en cada célula que respira en mí
todo es polvo gas
y confusión en mí
donde bordear las fronteras del caer
es llegar a las entrañas de la luz
que abastece al día
arañar los confines del Universo
dormir en un latido del mundo.

Yo tengo los restos de esa noche
y todos esos soles aullando en mí.

Leandro Llull: El ángel desfasado

Me miro el brazo, la mano,
sigo su movimiento,
la estela de su paso, casi un ala,
reparo en esas manchas
rosadas, blancas de la palma,
me detengo en sus mínimos incendios,
las pequeñas constelaciones de sus células,
las espirales de la sus combustiones,
los mapas invisibles que se tejen
por detrás de cada forma, y siento
crecer su presencia, soy una llama
blanda, de encaje,
su espectro en el aire, desfasado,
unido, disuelto, despedido
por un fuego que no quema.

lunes, 27 de abril de 2026

María Eugenia Rapp

Dejarlo ir
como el cielo permite desleírse a la nube
y se rompe en las flechas de humo
que arrojan los ángeles 

Esos pájaros con raíz
que abandonaron para siempre 
el vuelo y el acierto

Quiero colarme en la historia 
de otra línea de tiempo
en la que vos estabas, esperándome
-tus latidos a la sombra de un altar- 

En esa historia no existen los ángeles 
y nos cantábamos ese bolero que dice
lo que queda de mi / sigue siendo de ti

Éramos cursis 
y no importaba

Pero ahora 
no podemos juntarnos 
sin partir el carozo de la vida

Esta vida seca y llena de vueltas 
que huele suavemente a duraznos

Piero De Vicari

dos tordos negros renegridos
como la sangre de las uvas del trapiche
vinieron o regresaron no lo sé
a la hora en que la tarde o sus pezuñas
caen en los hombros del que escribe
del que sueña y mitiga su soledad
en la siempre manía del intento

y así como vinieron cantaron y se fueron
dos tordos negros renegridos como la parca
que acecha pispea y se va y no se queda gracias a Dios
o a los hombres que tendrán su merecido
el día en que los tordos negros renegridos
por fin regresen y ya
para quedarse


sábado, 25 de abril de 2026

Daniela Bastías: Escucho una canción del pasado

Abuelo, hacia el final del disco Akira Kosemura
hace un movimiento que cambia su sentido
por completo.

La música que lo integra comienza a ser, de pronto, más
que un lugar hermoso. Y esa es condición necesaria
para decir cualquier cosa honesta.

Con este gesto está mostrándole a su hijo todo lo otro
que es el mundo. Lo que perdemos
y lo que siempre regresa a nosotros.


Hernán Schillagi: Mecánico de la palabra

como una escena robada de una película

del cine nacional empuja con los dedos engrasados

de tinta su viejo auto bajo la lluvia

«para qué me sirve la poesía» repite «para qué»

si el motor no responde a sus bucólicas quejas

empuja puja y campuja vocablos contra el paragolpes

y las balizas le marcan la intermitencia

de su confundido corazón la indolencia

de su mecánica literaria ante el carburador

las oscuras transmisiones y los cables indiferentes

por eso empuja con el cuerpo entero

para llevar la mole de su torpeza hacia adelante

hasta que sin más toda la lengua le quede afuera


viernes, 24 de abril de 2026

Bárbara Alí: Carta 10

No es desmalezando el bosque
como vamos a llegar a encontrarnos
es quizás caminando a tientas
lo vi en un sueño
yo iba con mi hocico inquieto
en mitad de la noche
tanteando las hojas secas
vos del otro lado
aguzabas el olfato
para alcanzar el perfume
de mi sangre caliente
ninguno de los abría los ojos para ver.
Caminar con los ojos cerrados
dicen que es la forma
en que los equilibristas
se sostienen en la cuerda floja.


Leo Lobos

A límite humano

a mazmorra, a cárcel a ciudad abierta

huele aquí

lavamos nuestros rostros

maldecimos después de llorar

y en procesión lenta

nos enterramos uno a uno

como sí algo de nosotros

descansara en esos

minutos repetidos

repetidos

repetidos

miércoles, 22 de abril de 2026

Vivian Lofiego: Escenario

Las sillas en casa de la abuela forman una retahíla de novias

novias juntas unas con otras traman la tarde

el tocado les da aire altivo, al sentarnos en ellas

nos aprisionan abdicando su belleza

novias vestidas según la estación, terciopelo en invierno

seda cuando la florescencia,

vestidas por capricho el canto

olvidadas, arrumbadas, desprolijas en un desván

mis amigas discretas

callan el secreto de lo que la infancia anima

 

Seis sillas de madera desnudas juegan como actrices,

seis caballos de madera en la escena del living

seis novias languidecen en seis sillas

seis años asomando al patio

la tarde abre su telón al juego

seis sillas vacías, ahora

Carlos Ardohain: EL CUERPO ES UNA CASA...

EL CUERPO ES UNA CASA...
una casa es una cosa
que contiene otras cosas
como el cuerpo
la tristeza es una cosa
que no tiene forma
y se siente en todo
el cuerpo en todos
los cuartos de la casa
la muerte es una cosa
que le sucede al cuerpo
y también a las casas
pero la muerte no termina
con la tristeza
que se desparrama alrededor
en otros cuerpos amigos
cuando una casa muere
deja un hueco en el espacio
quedan los recuerdos
que no tienen donde ir
ahora mismo
mi cuerpo asoma 
desde la ventana de mi casa
para mirar un avión 
que atraviesa el cielo
perforando las tristes
nubes rosas de la tarde
que empieza a morir

lunes, 20 de abril de 2026

Noelia Palma: Tarde de sol

Esta foto es una contrabelleza.
La sonrisa se detiene, las manos se detienen.
El cabello todavía tiembla.

Las tardes de sol en sepia suelen ser rojas.

¿Cómo era la felicidad de una muchacha en combustión?
¿Con la misma felicidad
persignabas al hijo,
a la hija
y al espíritu santo?

¿Dónde menguó la cruz que sujetabas
el día que tuviste que pedir perdón?

Tu cabello todavía tiembla, Marilyn,
como el cuerpo
cuando obedece.


Carlos Schilling: Jaime Gil de Biedma

Escribo siempre sobre otros poemas,
nada quiero decir, nada de nada,
mi tema no es el mar, tampoco el cielo,
no busco en las palabras las personas
del verbo y nunca me dirijo a nadie.
¿No reconocen en mi voz el tono

de Jaime Gil de Biedma? Es que su tono
se mezcla y se confunde con poemas
que ya no pertenecen más a nadie.
Citar sus versos es volverse nada,
es transformarse en todas las personas
que han apostado su porción de cielo

a cambio de las luces que otro cielo
les promete. ¿Por qué negar el tono
de alguien que no confía en las personas,
y sólo les dedica sus poemas
a fantasmas, a sombras, a esa nada
desde donde jamás responde nadie?

Si persone, en francés, vale por nadie,
como la voz latina, muestra el cielo
detrás de toda máscara: la nada
que vive en esos cuerpos cuyo tono
rosado han celebrado otros poemas
más justos. ¿Qué decirles a personas

que pronto dejarán de ser personas
para asumir su condición de nadie?
Ese vacío no acepta poemas
para llenarse, es mudo como el cielo,
como el mar que jamás encuentra el tono
ni el modo de cantar su propia nada.

Si cavando en el verso sólo a nada
se llega, ¿cómo pueden las personas
hacer allí su tumba? ¿Acaso el tono
es la rara manera de ser nadie
que día a día le concede el cielo
a quien paga su deuda con poemas?

Al revés: baja el cielo a los poemas
y es el tono filial de las personas,
celebrando que nadie sea nada.

viernes, 17 de abril de 2026

Valeria Tentoni

Un sentimiento

se despega de mí

como una cáscara,


quedo suave y perfecta,

todo de cero.


Observo de cerca

encuentro la hendidura

por la que podría brotar

convertirme

otra vez

en hebras relucientes

que sigan su camino:


soy una semilla extraña

en la palma de una mano.

Gustavo Caso Rosendi: PATRIA

Yo no quería tu sonrisa ni tu llanto
y en verdad te imaginaba
como una comadreja criando
muertitos en su bolsa
Pero en la Soledad te vi
te vi y tomé tu mano
y estabas bella como la luz del dolor
Casitas de chapa salían de vos
jacarandaes ojerosos
hilachas de flores de lapacho
angelitos pordioseros salían de vos
zorzales lastimados y en los picos
banderas de jazmines y lavandas
Te vi y estabas bella y temblabas
sombras de niños salían de vos
corriendo hacia un zaguán oscuro y viejo

miércoles, 15 de abril de 2026

Cynthia Langier

Nosotras jugamos con las palabras

recién le pedí a L. que me regale una palabra:
prisma, me dijo.

Quiero escribir la palabra prisma pero me viene
catalejo o espejo de colores.

Un día me regaló un caleidoscopio, otra vez un
reloj de arena y una brújula.
Yo le hice cuadernos artesanales cosidos a mano
con tapas brillantes, hilos de seda y hojas rústicas.
Las cosas más lindas que hago se las regalo.

Creo que de a poco voy a ir dando todo.

Julián Axat: Otras nostalgias de la luz

Todo comenzó tras el fallecimiento de su padre

fue en ese momento en el que la mexicana Gabriela Reyes Fuchs

pensó en las cenizas que le entregaron

Desde entonces caviló ante los restos

pensó en las imágenes

en los sueños que la llevaron a ser fotógrafa

pero de repente sintió la necesidad observar más de cerca

y hacerlo a través del microscopio

“No vas a ver más que blanco, negro y gris”, le decían los expertos de la UNAM

Pero Reyes descubrió fragmentos

Pequeñas luces brillantes en forma de constelaciones

En las partículas de las cenizas de su padre había una galaxia escondida

Desde entonces nació el proyecto que recibe muestras de todo el mundo

Y que permite a las personas ver estrellas entre las cenizas

«Estamos hechos de estrellas» decía Carl Sagan 

y los hijos de desaparecidos de la Argentina

los de Guatemala, Chile y Perú ya se alistan para ir mandando

los restos que los equipos forenses han hallado perdidos en las fosas comunes

y así se esperanzan con ver

a sus ancestros convertidos en soles y cuásares

 

 

martes, 14 de abril de 2026

Leonor Silvestri: ANTIESPECISMO

una mosca muere en la mesa de mi cocina
una mesa blanca, una mosca negra
el sol es blanco y amarillo
la mosca brilla, tornasol
la muerte de la mosca es la muerte
la muerte del amor no es la muerte
describir el espanto, escribir del espanto,
escribir de tu locura, escribir sin pausa,
sobre la muerte sobre la mosca, sobre nuestro amor
muerto. tengo la atroz lentitud
del olvido y temo el instante de pavor absoluto
la locura también parece muerte, pero no es.
aun veo, aun veo la mosca en la mesa blanca
como si fuera tu voz provocando mi locura en
esa ratonera, contra las paredes, sobra la mesa donde
la mosca elige morir, donde elijo escribir, y
no olvidar el debate entre la soledad y la muerte
entre la vida y el amor, triste pero no trágico,
como dejar un vicio incontrolable
no por eso menos placentero.
elijo vivir el invierno, la vida injusta,
el horror absoluto de la incertidumbre
elijo vivir la calma de tu ausencia.
de a ratos lloro por la irreductible muerte
de esta mosca. no llorar nunca es como no haber vivido
esto también es necesario que suceda, inútil hacer tangible
la desesperación y el desconsuelo que conlleva la vida, la muerte
el recuerdo de la desesperación no nos mata
la escritura avanza es viento, está desnuda,
pasa como nada pasa en la vida, pasa y se vuela
el cuerpo muerto de esta nada, de esta mosca, ya no viva
pasa como nada pasa excepto esto que llamamos vida.

Federico Rodríguez

Todo irradia algo,
la luz, la memoria del agua,
la radio sonando desde la distancia,
la dorada franja que se aquieta tras los techos,
el pacífico pasar del olor de la noche
sobre mi casa
la oscuridad del derrumbe del mar,
la voz del pulso de la sangre,
la velocidad de la piel,
todo irradia algo
Que aún no sé como nombrar






miércoles, 8 de abril de 2026

Carolina Biscayart: LO QUE NO SE SABE TAMBIÉN FLUYE

En esta tierra
ingrata
sin memoria del agua
han crecido mis flores
las raíces insisten
y mis hojas esclavas
testigos de la lluvia
que se va sin remedio
reverencian el cielo
son tan necias mis partes
no me dicen su sueño

en esta tierra
ingrata
sin memoria del agua
mis flores se abren
con ternura a la lluvia
que nunca nunca
las moja
ni tiene la piedad
de abandonarlas.

Hugo Luna: héroe de la clase trabajadora

no aprendés de la historia no

bajés línea / línea

bajada es línea perdida / el vidrio

no evoca el poderoso vicio ni refleja

la mirada crítico-ideológica / tu rencor

de blanca pureza parece un negrito

joder con la complacencia de

quienes brindan cuando el año se fue

este poema es

la sobra de un postre / ya sabemos

los hambrientos comensales:

sin dulce de leche

las charlas de sobremesa serían hiel de palabras

caídas en el barro


lunes, 6 de abril de 2026

Valeria Melchiorre

Cuando la caza de brujas comienza

se tensan los arcos sus torcidas

intenciones la pica de incongruencias

 

consta en cada baluarte una balada

de injurias                  

remates puntudos

hay una pantalla de encendido abrupto

y un botón de pausa

una delgada línea en esto

de tirar al blanco

 

son elásticos                los matices

uno el flanco               una la ponzoña

 

somos incendiarios

reciclamos cada flecha para no sentirnos solos

forjamos una herencia de bastiones  

 

lo nuestro no es el escarmiento

hacemos de esta escena un retorno eterno

en loop una historia de cada prurito             

un escupitajo

 

hoy compré a mi hija

un manual de cetrería precoz


Esteban Nicotra: ELLOS VUELVEN

En la noche,
como traídos por las olas negras,
entre el sudor salobre de las sábanas,
ellos vuelven.
Llegan hasta tu cuarto a oscuras
y flotan sobre tus párpados caídos,
hasta que te levantas, insomne.
No dicen nada,
te miran con sus ojos de corderos,
sonríen, cantan su canción muda,
como tantos años atrás.
Y tú caminas y caminas,
entre las dunas,
entre las zarzas y el viento,
hasta que tus pies
pisan la arena firme de la playa,
y tu paso va recto y seguro,
hasta que te internas
en el agua helada del alba.

sábado, 4 de abril de 2026

Cintia Ceballos

Vas a llenarte de gratitud, harás 
lentamente con tu cuerpo
un ovillo que contenga: 
torso, cabeza, extremidades, dolor
y donde nada pueda
separarse entre sí. Vas a mostrar
una sonrisa abierta y los dientes  
que aún atesora tu boca
serán las cuentas de un collar.
Y digo vas y voy
con la cabeza gacha 
haciendo parches y remiendos
con los hilos que tengo y no
hay nada más visible que esta costura tosca
que nadie me enseñó a perfeccionar.
Perdón, es que no quiero darle 
ya más vueltas a esto. Una garúa
leve se hace lluvia copiosa a trasluz
y lejos de querer buscar refugio ahora
me quedo aquí parada con esta gratitud.

Eduardo Magoo Nico: ZAMBA

El patio era sobrio y los malvones mudos
Profundas arrugas en los árboles viejos
Un halo verdeante de luz
El musgo
Cerdos salvajes
Un pozo azul
Espacios en calma

Levantar un dedo
Sacudir la cabeza
Las palabras hicieron aquí la risa y el suspiro
(Una fuente profunda y tenebrosa)
Tocaron el velo que separa a los amantes

Él regresó a la carcasa de su corazón extranjero
Ella se volvió altiva como el atrio y los geranios:
Vagaba por el salón de los libros
-¡Ah, la variedad de las cosas de este mundo!
Racimos de abejas
Columnas de miel

Sintió temblar en los mosaicos
Un pueblo invisible y discordante
Sutilmente carnoso en las miradas
Un torbellino de rebaños
Teñidos con la misma sangre
Ávido de emancipación…

Inútil tristeza
El lomo rayado de los puercos
El monte bajo
El umbroso santuario del Ombú
Y en el pozo cuadrado del cielo
Una hormigueante inmensidad
El llanto
La mujer amada

Tendido en el ninfeo
Podría haber hallado su propio cadáver
Sin embargo
Puesto que conocía de verdad
La tristeza
Y el amor
La muerte pasó de largo

Alta y sombría casa
Fuente de mis ingenuas alegrías
Cielo turbio y verde
Senos metálicos
Cabellera africana

miércoles, 1 de abril de 2026

Jorgelina Soulet

Cuando vuelva al mar
y me hunda
en el sonido metálico
que atraviesa el silencio
bajo el agua.
Cuando regrese
para dejar en remojo
este corazón
que boquea
como pez en la orilla y pueda
hacer cabriolas
saltos mortales mirando el horizonte.
Cuando vuelva
a tensarse mi piel
con escamas de sal.
Cuando vuelva a respirar violento
fuerte como soplido de ballena
y me queme los pies demorando
la llegada del médano
a la orilla.
Cuando estalle otra vez el golpe seco
de la primera ola en medio
del pecho y vuelva
al mar y me abandone
al vaivén
azul y sea otra vez
el pez que fui.
Cuando vuelva.

Juan Pablo Bagnarol: Verso libre

Cómo me gustaría
enamorarme ciegamente
y que eso afecte
mi escritura

 

no existen
buenas palabras para definir
la felicidad
no a la altura
de aquellas que abundan
la tristeza

amor vos podés
destruir el espacio de la poesía

la sacrificaría por un sentimiento así

Paula Martini

En el tren una mujer escribe en su libreta mira el paisaje  gesticula  Siento el olor de la tinta  Pasan los techos reforzados a ladrillos s...