como la sangre de las uvas del trapiche
vinieron o regresaron no lo sé
a la hora en que la tarde o sus pezuñas
caen en los hombros del que escribe
del que sueña y mitiga su soledad
en la siempre manía del intento
y así como vinieron cantaron y se fueron
dos tordos negros renegridos como la parca
que acecha pispea y se va y no se queda gracias a Dios
o a los hombres que tendrán su merecido
el día en que los tordos negros renegridos
por fin regresen y ya
para quedarse
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