A límite humano
a mazmorra, a cárcel a ciudad abierta
huele aquí
lavamos nuestros rostros
maldecimos después de llorar
y en procesión lenta
nos enterramos uno a uno
como sí algo de nosotros
descansara en esos
minutos repetidos
repetidos
repetidos
Las palabras obscenas las que nunca mi lengua las negadas en la infancia y en misa las peores las lascivas las húmedas las que azotan las d...
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