Esta foto es una contrabelleza.
La sonrisa se detiene, las manos se detienen.
El cabello todavía tiembla.
Las tardes de sol en sepia suelen ser rojas.
¿Cómo era la felicidad de una muchacha en combustión?
¿Con la misma felicidad
persignabas al hijo,
a la hija
y al espíritu santo?
¿Dónde menguó la cruz que sujetabas
el día que tuviste que pedir perdón?
Tu cabello todavía tiembla, Marilyn,
como el cuerpo
cuando obedece.
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