no puedo amar
y eso quizá sea
de la vida nada
y sé que vendrás
a beber conmigo
sin sorprendernos
al alba ni juzgar
estos rostros
tan conocidos
como extraños
Ay amor-te dije- Corazón de mirlo. Dos mujeres rotas Se deshacen En la bruma De una espumadera Recordame así Rota. Sobre el piso de mosaicos...
Qué bueno! Gracias por tu palabra, poeta querido! Abrazos!!
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