domingo, 11 de enero de 2026

Miguel Gaya: No estuve atento, no estuve alerta.

No estuve atento, no estuve alerta. ¿Cómo

podría haberlo estado? Pasaban

campos, pasaban vacas, girasoles.

O tal vez mejor diría

pasaba yo, o rodaba por los campos

entre las vacas y los girasoles.

Pero eso no era cierto.

No rodaba, no, no desafiaba

el viento, o la imaginación, de atravesar

esas cosas entrevistas.

En verdad iba atado a un asiento

a una velocidad

inverosímil. ¿cómo, digo, podría haber prestado atención

a lo que huía si yo huía más rápido que todo

lo que veía?

Campos, vacas, girasoles,

¡qué paisaje

trivial

deshecho por el viento!

Nada queda de él, de él nada extraje,

y el lugar al que llegué

y el lugar de donde vine

tampoco tienen ya

importancia alguna

si no pude ver

de qué estaba hecho

el viaje en el que estuve.



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