Recuperar lo perdido. Templar el ánimo. Al menos el camino.
Tal vez eso deba bastar.
Sostener, tan endeble, a pequeñas sacudidas. Querer poder. Cribar.
Hay restos. Granos de arena en superficie.
Sueño o vigilia. ¿Vigilia? Mejor sueño, leve, por eso en superficie, o en la memoria de la superficie.
Despertar al alba. En el lugar de la infancia no. En el lugar donde anoche. Esperando que pase sin consentir. Solo que pase.
En rebeldía los colores. Apenas un descuido acierta, propicia el encuentro. Y algo se aleja a su vez tras la arenisca.
Condensar sí, el espíritu, el aire en resonancia. El espíritu en el reflejo de la casa. En las ventanas. Resistir respirando. Apretar los dientes. Las rodillas a la frente.
Acto sacrificial la vigilia. Por eso el sueño.
Atravesada por la repetición y la rendición de la carne. Sostener el aliento y aún crujen los cimientos, también hay miasmas, del otro lado de lo perdido.
Contemplar sí, mis ojos, el cansancio. Ir pasando no obstante por el sueño.
Ha sacudidas el tiempo.
Decir: a pesar de. La herida se remedia en el grito. La herida en resonancia. Asumir para sanear. Asentar.
Al filo el dobles, lo que entraña el decir.
Decir: algo se ha ido. Imposible interrumpir el cauce. Retener el instante. Repetir la palabra imposible.
Musitar el terreno hollado.
Incapaz de contemplar las distancias; aspirar a ello.
Y luego, de repente, en vuelo raso, segando nubes, atemperar el impulso sin pértigas. Volar sin lastre.
Mirada al mar, sesgada. Cuando ya nada importa. El compás del sueño se retrotrae. Intrusa en mí, la palabra Soledad me excede.
Me desmorono en vuelo y el alba deja de imponerse.
Me dejo sola, a descubierto. Ni tan siquiera. La habitación a oscuras.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario