lunes, 19 de enero de 2026

Belén Iannuzzi: findelmundista

cambiaste Palermo por Gyvataim

y fue justo ahí cuando empecé a escribir

los versos más cursis y tristes

como este último y los que vienen


la noche en Gyvataim tenía estrellas

que brillaban como signos de admiración

sobre ese cielo que vio caminar a Jesús en su reflejo,

según me contó la hermana Teresa en el colegio,

y vio al camello bebé, el de la foto que saqué con tu cámara digital


nosotros paseábamos en auto a la madrugada

nunca entendí por qué todo cerraba tan temprano

me gustaban las galletitas que hacía tu mamá

y tomar té en la vereda pensando

qué hermoso es todo, estoy en Medio Oriente,

aquí nada pasa, no te roban la cartera,

pero en una de ésas

estalla el cine de enfrente en tus narices

para CNN Internacional


comíamos, cogíamos,

íbamos al mar

cuando los que van al mar dormían

pensé en hacerme judía y aprender el hebreo

laila tov, ají y las demás palabras que ya me olvidé

que viviéramos en un kibbutz

con nuestros hijos con rulos

yo cuidaría de la huerta

y hablaría de mi país exótico y findelmundista

con las mujeres de cabellos recogidos y ojos claros

mientras vos trabajabas en el hospital de Tel Aviv


me adapté con facilidad

me gustaban las especias que traían de la India

los instrumentos musicales

andar en tu bicicleta

el olor de las pipas en los mercados

y pasaba las tardes en el mar


aunque es cierto que me daba un poco de miedo

ver a los chicos con los fusiles colgados como morrales

quería vivir en Jerusalén con vos y aire acondicionado

aprender la cábala como Madonna

usar perfume de jengibre

y que todos me miraran por mi nariz redonda

y mi cara de sudaca siciliana


en tevé muestran el cielo de Gyvataim encendido de rojo

se parece al cielo de Irak

y de Irán

y de todas las guerras que televisan


pienso quién dispara

pienso si será tu hermano

o tal vez vos


miro el cielo rojo sobre negro televisado

oigo las bombas

las conozco

son las que me explotaron en la cara

hace dos veranos.



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