No te laves el pelo, dice,
porque a todos nos va a llegar el humo de la hoguera
Y, como la noche, nos va a traer también un poco de su sombra
Los descendientes
con sus trajes típicos,
los cabezudos y las gaitas
bailan
alrededor de la fogata
encendida
en mitad de la calle
Han dado las doce,
el tránsito escaso se detiene
Alguien que pasa
recuerda
los ritos
de la infancia
y salta,
sobrevuela el fuego
Aquí no se celebra como allá el solsticio de verano
Aquí lo que comienza es el invierno
Pero agradezco esta añoranza del estío,
la noche extemporánea de San Juan

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