Despósame, puñal, no te acobardes.
Elige un sitio dulce para el hecho:
Garganta palpitante o gentil pecho,
Adéntrate allí, novio, no te tardes.
Mas tiemblas. Son, pues, vanos tus alardes
Y la hombría en que fundas tu derecho
De lacerar mi carne en tu provecho
Para que un viento más propicio aguardes.
Si así es como mi patria me desposa,
Destino más dichoso considero
El de Helena, a quien llamas licenciosa.
Si preguntas, puñal, también prefiero
A esta boda en la Hélade gloriosa
Una bárbara unión con extranjero.
En "El coro desmembrado"
No hay comentarios.:
Publicar un comentario