Las palabras aparecen
y desaparecen por todas partes.
Ahora el más
rojo sol sobre las casas es un incendio
que habla.
En algún punto de estas
calles desoladas,
las cosas se niegan
a instalar
su entera luz,
la intensidad
del secreto tiene
el aire de cualquier ausencia.
En cuclillas, atento,
yo todavía espero
una pintura en la tela del aire.
Con un dedo
vuelvo a marcar el círculo luminoso
de un mundo.
En mis ojos de veinte años, todo
ilumina el país de ramitas
de su esperanza.
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