Nos desacostumbramos a los sonidos del monte,
al poco cuerpo de la oscuridad,
clavamos nuestros sollozos como espinas
en los pliegues de un idioma que no conocemos
para marcar un camino,
nosotros,
los que no sabemos llorar.
A Ramos Mejía. Cuando todos se vayan… Cuando todos se vayan de Ramos Mejía no quedarán ojos para ver la Avenida De Mayo convertida en una pi...
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