“nunca nos recobramos de nuestro lugar de origen" (William Goyen)
No se vuelve
—delta azul que resguardó la infancia—
de un antiguo patio en sombras
de la dama de noche y su corola china
—ruta de la seda en ese mismo patio rojo—
del lila fragante en el aura del paraíso.
No regresa
la que contaba lunas en noches de ronda
y relatos a la luna biselada:
vertiginosa telaraña
increpaba al espejo un gran poeta nacional.
No se vuelve
de la lámpara quemada colgando del techo
que nadie cambiará
de la bisagra desaceitada y la respiración arrítmica
no del tejido esponjoso de aquella mujer
sus puntos de misterio
escritura de lana
diario de decepciones.

Hermoso poema, querida Marta: estuve bajo la débil luz del farol, acaricié corolas chinescas... Y recordé los propios espacios sin retorno.
ResponderBorrarNo es la primera vez que leo este poema, y no será la última.
Abrazo
Muchas gracias por tus palabras hermosas, querida Vero! Te abrazo muy fuerte!!
ResponderBorrar