viernes, 30 de enero de 2026

Daniela D. Pacilio: "hoy limpié una casa por noventa pesos la hora"

Hoy limpié una casa por noventa pesos la hora


desde adentro podía ver los tilos del patio

la luz formando círculos sobre los charcos de agua y barro que todos evitaban


las habitaciones los pisos, los espejos quedaron impecables

ninguna telaraña


cuando me iba

la señora quiso darme una propina


"Porque vos sos estudiada" -dijo

y extendió la mano.


Ignora la señora que el polvo

que cubre los muebles

las lámparas

los rincones donde habita

están formados por partículas de piel.




Orlando Valdez: AL ALBA

no puedo amar 

y eso quizá sea 

de la vida nada 

y sé que vendrás 

a beber conmigo

sin sorprendernos 

al alba ni juzgar 

estos rostros

tan conocidos 

como extraños




Estela Zanlungo: Fértil

¿No querías un bosque?

¿No lo deseaste tomando tu casa por asalto

mientras se dilataba el canto de la luna?

¿No lo viste venir en la humedad suntuosa

del patio, después del riego de la tarde?

Crecía a tus espaldas,

cuando te desnudabas atrás del sosegado velador,

después de haber colgado el vestido,

y al soltarte

con la seda de fondo del tren de medianoche.

Entonces el roce de las sábanas te pulía las piernas,

y se enterraban las raíces

un poco más,

un poco más,

en el irrefrenable corazón de la tierra caliente.

Ahora que te sangran los dedos

cuando arrancás los brotes de la pared del cuarto,

pensás que apenas se insinuaban

con el café del desayuno.

Debiste haber previsto

que lo que se persigue con el cuerpo

termina dando flores

de una frondosidad indómita.



martes, 27 de enero de 2026

Juan Desiderio: Fragmento de Ego

Ahí está la catedral.

Cimientos de luces duras.

chorros de piedra caliente.

apuntando al ojo que está en el cielo.

Estoy listo a inyectarme.

a través de torres góticas.

en las venas de Dios.

Fragmento de Armagedón

Rayos ultravioletas impactan en el lienzo.

Dibujan planetas que pasan a otro lienzo.

Afortunado es el que despierta como lienzo.

Sarcasmo. Ira. Aplausos. Manjares.

Rastros paganos en el entrecejo

muerte de antemano. Gira la rueda.

Pies ligeros, tribulación y olvido.

Cuerpos hervidos en propio sudor.

Paciencia eléctrica.

Dínamo, palanca, llaga, así es la vida.

Huesos cruzados, asesinato en masa.

Aunque la carne quede.

Todo viene, todo se va. La raza

raza musgosa de virtudes dormidas.

Late el alma en cuerpos muy densos.

Voces que cabalgan la noche, en dóciles cuervos.

Amnesia en el agua. Veneno en el aire

Redención en el fuego

Amén

Parajes de miel y vino

confort para el desposeído

alas para quien se arrastra

Y esta selva es helecho

y fruta fresca

y el volar del peregrino

me seduce.

Otra estrella de agua me espera

Otro aire, otras virtudes

sin manos, la vista es hermosa

escucho sin querer tocar.




lunes, 26 de enero de 2026

Irma Elena Marc: Pierángeli descubre la eternidad

–Está bien, lo comeré –dijo Alicia–. Si

me vuelvo más grande, podré alcanzar

la llave; si me vuelvo más chica, podré

colarme por debajo de la puerta. ¡Pase

lo que pase, entraré al jardín!

(Lewis Carroll)



La soledad de Pierángeli encerrada en su Babel,

busca el Jardín de los Niños Perdidos,

imposibilitada de crecer como Peter,

porque no hay corazón,

hay un torso sin corazón,

carcomido el corazón

por el garfio del miedo,

ni ángeles de la guarda,

ni estampitas,

sólo los sueños

donde es posible detener el tiempo

y que sea por siempre la hora del té,

y se agoten y se colmen

las tazas.


(En el Jardín de Nunca Jamás todos hablan la misma lengua y sueñan

idénticos sueños).


Cuando la nena se cayó del útero

empezó el tormento reservado

a los prisioneros del Arrecife del Dolor,

tuvo que conservar ojos y corazón límpidos

para divisar cualquier balsa que la llevara a tierra firme

o un cochecito de bebé para salir volando rumbo al Jardín más allá de la puerta.


El viento pasa y arroja de Babel

las palabras que no existen,

perdido el lenguaje en la más eterna inmensidad.


Bajo la lluvia,

al atardecer,

Pierángeli juega sola,


la Nena está ensimismada porque ha perdido el último diente de leche.


📚 en "Los ojos"



sábado, 24 de enero de 2026

Eduardo Mileo: Mirar la lluvia

I


Se oye llover.

Se deja oír el oro

que crispa de vidrios el crepúsculo.


II


Cae el cielo

de su abismo de altura.

El aire acaba en lluvia

lo que empieza en silencio.


III


Misterio que se eleva

de su vapor terrestre.

Un fantasma del agua

busca entrar en su cielo.

Cae sobre el tiempo la líquida

transparencia helada.


IV


Se oye como si fuera

un estrépito claro.

En la voz de un espejo

una luna partida.

La luz que se opaca.

La noche iluminada.


V


El cielo cae

como si fuera a elevarse.



jueves, 22 de enero de 2026

María del Carmen Colombo: Carta a papá

Miserable estratagema

para tenerte parecerme

a vos


ser en espejada lejanía

lo que brilla por ausencia

una estrella


no me llames ilusa

estoy arriba

reina de la nada

ardiendo en mis heridas


soy tu pequeño espejismo

qué peor atadura


ah, si quisieras llegar hasta aquí

y entraras en esta luz


en todo caso si así fuera, querido mío

la luz hiere, la luz es realidad



martes, 20 de enero de 2026

Santiago Rebasa: MARAVILLAS

Si la pregunta es qué pienso, no pienso nada. Pero si escribo hay cosas que ocurren. Crece la mañana en el extremo de la cuadra, donde comienzan los jardines. Tarde o temprano el sol va a entrar por las ventanas. Falta poco para que la mente vaya tras ellos, los pensamientos que van a encandilarse. Puedo prever el desarrollo del día, el agua que se calienta para el baño, la diferencia de temperatura entre habitaciones. El invierno cavó una zanja de kilómetros. Nunca se había visto. Es como una fosa. Una fosa en el océano. Más escribo, más profunda. Ahora mismo caemos como Alicia, sin amarras. Las maravillas son del Bosco. Un país increíble se abre paso entre los árboles. Un gato con botas se come a un león. Bajo el influjo de la palabra desafiante se volvió un ratón pequeño. Los túneles ya están iluminados. La noche tuvo siempre la luna. Los pensamientos huyen para que vayamos. Se esconden con los amigos de la piedra libre. No pienso. No puedo pensar. Pero si escribo, la luna viste de plata la llanura argentina. Esa luna nos pensó alguna vez. Seguimos la estela que se pierde. La luz buena. La luz de los vivos.



lunes, 19 de enero de 2026

Belén Iannuzzi: findelmundista

cambiaste Palermo por Gyvataim

y fue justo ahí cuando empecé a escribir

los versos más cursis y tristes

como este último y los que vienen


la noche en Gyvataim tenía estrellas

que brillaban como signos de admiración

sobre ese cielo que vio caminar a Jesús en su reflejo,

según me contó la hermana Teresa en el colegio,

y vio al camello bebé, el de la foto que saqué con tu cámara digital


nosotros paseábamos en auto a la madrugada

nunca entendí por qué todo cerraba tan temprano

me gustaban las galletitas que hacía tu mamá

y tomar té en la vereda pensando

qué hermoso es todo, estoy en Medio Oriente,

aquí nada pasa, no te roban la cartera,

pero en una de ésas

estalla el cine de enfrente en tus narices

para CNN Internacional


comíamos, cogíamos,

íbamos al mar

cuando los que van al mar dormían

pensé en hacerme judía y aprender el hebreo

laila tov, ají y las demás palabras que ya me olvidé

que viviéramos en un kibbutz

con nuestros hijos con rulos

yo cuidaría de la huerta

y hablaría de mi país exótico y findelmundista

con las mujeres de cabellos recogidos y ojos claros

mientras vos trabajabas en el hospital de Tel Aviv


me adapté con facilidad

me gustaban las especias que traían de la India

los instrumentos musicales

andar en tu bicicleta

el olor de las pipas en los mercados

y pasaba las tardes en el mar


aunque es cierto que me daba un poco de miedo

ver a los chicos con los fusiles colgados como morrales

quería vivir en Jerusalén con vos y aire acondicionado

aprender la cábala como Madonna

usar perfume de jengibre

y que todos me miraran por mi nariz redonda

y mi cara de sudaca siciliana


en tevé muestran el cielo de Gyvataim encendido de rojo

se parece al cielo de Irak

y de Irán

y de todas las guerras que televisan


pienso quién dispara

pienso si será tu hermano

o tal vez vos


miro el cielo rojo sobre negro televisado

oigo las bombas

las conozco

son las que me explotaron en la cara

hace dos veranos.



domingo, 18 de enero de 2026

Jorge Fondebrider: Naturaleza humana

De las muchas coartadas para justificar la mezquindad, la usura,

la violencia y el horror, la plusvalía,

el crimen y la ruina general que nos producen

los que viven del trabajo ajeno

y están dispuestos a viajar por todo el mundo comprándose corbatas,

resulta fácil señalar

esa suma de vaguedades que se nombra

naturaleza humana.


Seguramente un día alguien dirá

que fue cuestión de células u hormonas.


Después de todo, nada cuesta imaginar

una química idiota que nos traduzca el mal,

lo justifique,

lo vuelva comprensible

y lo diluya.



sábado, 17 de enero de 2026

María Soledad Gutiérrez Eguía: PÉRDIDAS

Recuperar lo perdido. Templar el ánimo. Al menos el camino.

Tal vez eso deba bastar.

Sostener, tan endeble, a pequeñas sacudidas. Querer poder. Cribar.

Hay restos. Granos de arena en superficie.

Sueño o vigilia. ¿Vigilia? Mejor sueño, leve, por eso en superficie, o en la memoria de la superficie. 

Despertar al alba. En el lugar de la infancia no. En el lugar donde anoche. Esperando que pase sin consentir. Solo que pase.

En rebeldía los colores. Apenas un descuido acierta, propicia el encuentro. Y algo se aleja a su vez tras la arenisca. 

Condensar sí, el espíritu, el aire en resonancia. El espíritu en el reflejo de la casa. En las ventanas. Resistir respirando. Apretar los dientes. Las rodillas a la frente. 

Acto sacrificial la vigilia. Por eso el sueño.

Atravesada por la repetición y la rendición de la carne. Sostener el aliento y aún crujen los cimientos, también hay miasmas, del otro lado de lo perdido.

Contemplar sí, mis ojos, el cansancio. Ir pasando no obstante por el sueño.

Ha sacudidas el tiempo. 

                                Decir: a pesar de. La herida se remedia en el grito. La herida en resonancia. Asumir para sanear. Asentar.

Al filo el dobles, lo que entraña el decir. 

                                Decir: algo se ha ido. Imposible interrumpir el cauce. Retener el instante. Repetir la palabra imposible. 

Musitar el terreno hollado.

Incapaz de contemplar las distancias; aspirar a ello.

Y luego, de repente, en vuelo raso, segando nubes, atemperar el impulso sin pértigas. Volar sin lastre.

Mirada al mar, sesgada. Cuando ya nada importa. El compás del sueño se retrotrae. Intrusa en mí, la palabra Soledad me excede. 

Me desmorono en vuelo y el alba deja de imponerse.


Me dejo sola, a descubierto. Ni tan siquiera. La habitación a oscuras.



viernes, 16 de enero de 2026

Nicolás Antonioli Carpi: Miguel Ángel Bustos

No te cambio mis huesos por uvas de la

tierra

No quiero despabilar mi piel con lunas y

tierras alumbradas

Con cercanías erguidas como una

serpiente en la luz


No siento ya una claridad que me libere en cegueras de la vida

Que ya es vida para ser un artificio de la muerte

Reflejo de un cogollo que es tu múltiple mentira

Tu plural desesperanza


¿Te olvidas del asesino? ¿Aquel que te

prohibió volver con odio a la vida?

Cómo oyen sus oídos a todos

Cómo hieden los árboles a fragancia de

tiniebla

Cómo perdura su voz en un viejo dialecto

de ojos

Cuánto va a faltar del odio que tenía como

sea

un algo de sangre en los desagües del

alma


Un numeroso aplauso marca mi huida por

la plácida vigilia

Mi carne uniéndose en tu palma

Atardece

Un gato pierde su canto en las trizas del

mundo


Cómo hieden los árboles a fragancia de

tiniebla

Cómo perdura su voz en un viejo dialecto

de ojos

como una serpiente en la luz



Karina Lerman: "Ay profecía"

Sufro del lenguaje directo del león

(Cesar Vallejo)                                                                


Mi pan aguarda cada noche

como piedra pelada,

a campo abierto -migajas

sobre mi lengua-.


Ay profecía, todo convite  

es apetito vuelto presagio.


¿En qué lugar creés,

salvaremos el pellejo?.


No deberíamos

acercarnos al objeto

que satura como un golpe.


Y la boca de mi padre colmada,

mastica la comisura de sus deudas.


¿Será ese hombre un muerto

en vida por sus antojos?


...Mirarás a diestra y a siniestra

con la piel de seis leones.


Ay profecía, trueco monedas  

por el polvillo de mi cerro.


Si me duermo, ¡escuchá!,

seré mi padre devuelto

a la arenisca de la orilla.


Y sabrá como nadie: el pan

cuece en el vientre del tiempo.


📚 en "Cayupán"



martes, 13 de enero de 2026

Daniel Calabrese: VOCES DE MANDO

A orillas del rí­o Negro me dijeron

«traidor a la patria».


A la patria no.


Solo porque anduve en esos fondos de la noche

donde habí­a luces rojas y pequeñas.


¿O acaso el paí­s no llega

hasta el borde de los campamentos,

hasta esos cuerpos

que aparecen al encender un fósforo?


Cualquier cosa menos traidor.


Si llevé nada más que una radio,

una linterna,

y dormí­ bajo un árbol, sin permiso,

en la zona verde del paí­s.


Traidor al sueño tampoco.


Y eso que soñé con las manos oxidadas

de mi madre aferrando un arma.


Y le digo más, la patria estaba llena

de mujeres que ni luz en los ojos tení­an,

que ni frente, ni perfil,

y que habí­a que darle unos tragos

para que no fueran fantasmas.


¿O no?




 

lunes, 12 de enero de 2026

Teresa Arijón: SELVA SIN LUNA

En la selva no hay luna. No la veré.

No la veremos. Ella vendrá cuando nos hayamos ido.

Pero ¿quiénes somos? ¿qué?

La lluvia traza su rastro en los senderos

siempre húmedos, tapados de hojas blandas que se pudren –

curvas, planas, perfectas.

Nosotras ¿quiénes somos? ¿qué?

Un parpadeo en la noche de un dios.

Un animal que corre entre la bruma.

El canto de los otros, que desconocemos.

El silencio después.

Todo se queda aquí.

Todo está aquí.

Todo respira.



domingo, 11 de enero de 2026

Miguel Gaya: No estuve atento, no estuve alerta.

No estuve atento, no estuve alerta. ¿Cómo

podría haberlo estado? Pasaban

campos, pasaban vacas, girasoles.

O tal vez mejor diría

pasaba yo, o rodaba por los campos

entre las vacas y los girasoles.

Pero eso no era cierto.

No rodaba, no, no desafiaba

el viento, o la imaginación, de atravesar

esas cosas entrevistas.

En verdad iba atado a un asiento

a una velocidad

inverosímil. ¿cómo, digo, podría haber prestado atención

a lo que huía si yo huía más rápido que todo

lo que veía?

Campos, vacas, girasoles,

¡qué paisaje

trivial

deshecho por el viento!

Nada queda de él, de él nada extraje,

y el lugar al que llegué

y el lugar de donde vine

tampoco tienen ya

importancia alguna

si no pude ver

de qué estaba hecho

el viaje en el que estuve.



sábado, 10 de enero de 2026

Sharon Antar: CASA

Alguien huele a sangre rancia

lo supe antes de entrar

alguien

no voy a decir quien

empecé a morir el mismo día que mi mamá se dejó caer en el sillón

desperté en medio del silencio

alguien 

no voy a decir

quién

es improbable que este vicio se rompa.



jueves, 8 de enero de 2026

Marcelo Tobin: 3 poemas

Vejeces


Me esperan

todas mis dudas 

que una a una 

se despiertan 

Lo que hay 

en verdad 

es lo que estará conmigo 


¿Será el comienzo?



Saberes 


Me he convertido 

en algo distinto de mí.

A tu cuerpo 

lo dibujan los recuerdos

¿y si algún día te alcanzo?

¿después qué?

La lluvia

tropieza

con ellos

y cae.


Voluntad


Si piensas que tu silencio

sepultará mi voz

o alejará tu orilla de la mía 

quiero aclararte 

que aún solo

y en tinieblas

mi barco siempre llegará a destino.


📚 Un papel, una piedra, un pez



miércoles, 7 de enero de 2026

Marta Ortiz: NO SE VUELVE

“nunca nos recobramos de nuestro lugar de origen" (William Goyen)


No se vuelve

—delta azul que resguardó la infancia—

de un antiguo patio en sombras


de la dama de noche y su corola china

—ruta de la seda en ese mismo patio rojo—

del lila fragante en el aura del paraíso.


No regresa

la que contaba lunas en noches de ronda

y relatos a la luna biselada:

vertiginosa telaraña

increpaba al espejo un gran poeta nacional.


No se vuelve

de la lámpara quemada colgando del techo

que nadie cambiará

de la bisagra desaceitada y la respiración arrítmica


no del tejido esponjoso de aquella mujer

sus puntos de misterio

escritura de lana

diario de decepciones.



martes, 6 de enero de 2026

Enrique Solinas: MIRA MI CORAZÓN

Mira mi corazón,


se ha vuelto noche


en medio del incendio.


 

Quiere beber la vida,


quiere latir


como pájaro en vuelo.


 


Pero lo cierto es


que estoy dentro de mí,


que todo


es lejos


y es tarde.



Pero lo cierto es


que ya nadie


mira


el corazón


dispuesto


de quien ama. 



lunes, 5 de enero de 2026

Valeria Pariso: "yo, tu extranjera"

Veo la puerta abierta.

Las lavandas deben estar en flor por estos días.


Yo caminé descalza sobre la muerte.

Bailé y canté para invocar al fuego

hasta verme los pies violetas en el frío.


No me fue dada la canción protectora.


No supe más.


Oh, mundo,

yo, tu extranjera,

te hacía señas blancas sobre la nieve.



viernes, 2 de enero de 2026

Alfredo Lemon: 2026

Cierra otra vez su ojo de cuarzo la luna


Hay que aprender a perder el tiempo viejo


La sed es más inmensa que el océano

y la garganta más estrecha que una aguja de hilar


¿En el ignoto porvenir se vislumbra algún consuelo?


Siempre la víspera es tiniebla

La existencia se expande o resiente en simetría al amor



La mano tiembla incierta

pero la campana repica con más fuerza


La verdad avergüenza al diablo

Se vive en la resurrección


Confiamos, con demasiadas dudas todavía



Beatriz Actis: La ceremonia

No te laves el pelo, dice,

porque a todos nos va a llegar el humo de la hoguera

                  Y, como la noche, nos va a traer también un poco de su sombra


Los descendientes 

con sus trajes típicos, 

los cabezudos y las gaitas 

bailan 

alrededor de la fogata 

encendida 

en mitad de la calle

Han dado las doce,

el tránsito escaso se detiene


Alguien que pasa 

recuerda 

los ritos 

de la infancia 

y salta, 

sobrevuela el fuego


Aquí no se celebra como allá el solsticio de verano

Aquí lo que comienza es el invierno

Pero agradezco esta añoranza del estío,

la noche extemporánea de San Juan



Mariana Pegu: "lo inesperado"

Una mariposa ocre entró a mi casa entró y salió un soplo me dejó sola deslumbrada muy sola cuando solté el aire noté que ella estaba en mí s...