Freddie Mercury está sentado solo
en el jardín
consumido por la enfermedad
ya casi no parpadea
ni ve
y dentro suyo
todo es un suspiro
Lo sobrevuelan
un torbellino de recuerdos
sólo un par de canciones
mariposas débiles ya
Pero la muerte
bestia paciente y sigilosa
lo acecha por la espalda
olfatea en el aire la fragilidad
sus patas destrozan las flores
pudren el delicado sentido
de las fragancias
y cuando por fin salta sobre él
con las fauces abiertas
para destrozarlo
Freddie Mercury
sonríe con una mueca inexplicable
sólo él sabe
que vivirá para siempre.
📚 Del libro “Ritual para melodías paganas”
2016

No hay comentarios.:
Publicar un comentario