Dicen que encontrarse una liebre es una señal del destino
un eco de luz entre la bruma
La liebre que cruzó mi camino aquella mañana
mensajera del alba
trazó su huella en el rocío
Sólo sé que el monte se desperezaba a esa hora
y en su bostezo vi nuestras heridas
También nosotros buscamos
un monte
una guarida
un silencio
donde lamer lo que sangra

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