viernes, 27 de febrero de 2026

Valeria Resenite Álvarez: "no soy el centro del universo"

No soy el centro del universo

mas bien el borde de la copa

arenita que sopla el viento

cuando nadie lo ve

espuma vaciada contra 

una orilla que arde

mientras la otra empuja

y deja de forzar 

lo que no es.

No hay señal que avise el desamparo

solo unas pocas palabras

brotan 

otras se secan de raíz

vidrios rotos

a punto de estrellarse

porque lo que no crece rompe

y lo que nutre

a fin de cuentas

puede ser chispa y se enciende.



lunes, 23 de febrero de 2026

Luis Pablo Casals: EL SHOW SIEMPRE DEBE CONTINUAR

Freddie Mercury está sentado solo

en el jardín

consumido por la enfermedad

ya casi no parpadea

ni ve

y dentro suyo

todo es un suspiro


Lo sobrevuelan

un torbellino de recuerdos

sólo un par de canciones

mariposas débiles ya


Pero la muerte

bestia paciente y sigilosa

lo acecha por la espalda

olfatea en el aire la fragilidad

sus patas destrozan las flores

pudren el delicado sentido

de las fragancias


y cuando por fin salta sobre él

con las fauces abiertas

para destrozarlo

Freddie Mercury 

sonríe con una mueca inexplicable


sólo él sabe

que vivirá para siempre.


📚 Del libro “Ritual para melodías paganas”

 2016 



domingo, 22 de febrero de 2026

Delfina Acosta: DIENTES

Estrella que es error, yo soy los dientes,

y solamente dientes, no la boca

que yerra, miente, injuria, a Dios calumnia,

y cuando su áspid guarda queda roja.

 

Ay, pobres bocas, lenguas enredadas

con las malas palabras que hablan solas.

 

Yo soy los dientes que castañetean

cuando filosos muerden a las rocas.

 

La bocas son carmín que en la intemperie

pierden su fuego; en su lugar, las rosas

en las muy frías noches, de sus frentes

dejan caer sobre el amor sus gotas.

 

Soy como Hefesto, dios que cojo y feo,

pelea doy, mas llama que se llora,

no sé qué frase mágica invocara

para una vez besarte oscura boca.



Andrés Neuman: RUIDOS EQUIVOCADOS

Algunas cosas hacen

ruidos equivocados: 

problemas de doblaje con el mundo. 


De pronto un vaso tiene voz de niño, 

el tenedor escarba una cabeza, 

una mesa chirría su neumático. 


El desorden provoca observación 

en la misma medida que la música 

discrepa de sus previas armonías. 


Llevo en la espalda el eco 

de la puerta que acabo de cerrar, 

como esa noche en que dijimos frases 

que merecían otros.



miércoles, 18 de febrero de 2026

Leticia Sofiro: (mayo 25)

(mayo 25)

y no logró el paisaje,

porque ignoro las especies,

acunarme a la sombra

    porque ignoro la palabra 

    y nombro solo las cosas que hay arriba

    arriba de las copas

    entre las hojas

        se me dicen desde esos vacíos

        en voz baja

        y no puedo dormir así

se oyen desde lejos araucarias de gritos

como los mansos esperan dormidos

y pelean olmos contra la mitad de occidente

me apenas, ombú, por instantes tanto

que sabiendo que ya pasa, que ya sana,

que deseando la sonrisa trague la lágrima, 

tanto, ombú 

que acacia el desgarro

me apenas ombú,

por instantes tanto,

que se me hace raíz 

cada presente

y deliro

el páramo que nos mire a los ojos



Roberto Echavarren: AMORES

Bajo el agua, la roca,

bajo los recortes del collage, la sequía,

bajo tu párpado pintado por Ingres o Dalí

un cuenco opaco y hueco;

tras el batir de plumas rítmico, sin posarse,

cuando Psique y Cupido se besan, las paredes del cuarto

erosionadas, inmóviles.


El sentido íntimo de las cosas es una membrana sin espesor atravesada por una navaja.

No hay secreto de conjunto sino en cada cosa cuando llama la atención:

papel al viento vuela hacia el huerto.


El cielo tiene una cicatriz de plomo diagonal;

Vibran las hojas de la vid.


A los cinco años no pude ver a mi abuela

tras el tul de mosquitero cadente sobre cu cama.


Escuché el ruido del mar antes de verlo:

Caracol blanco en la escalera de caracol.


Las cosas no se quedan pero vienen de nuevo

para ser vistas por primera vez.


Ella las vio; yo las veo por ella hoy;

Ayer me anunciaban algo,

no sé si alguien las verá por mí.


Las cosas callan;

la lluvia corre, no queda nadie.


Juguete de la circunstancia, ya sin tul de mosquitero

penetré la grupa, arrebaté la trenza reservada para mí.


De niño estuve muerto.

Encima de los parrales surge una mancha naranja,

tiza naranja bajo agua,

tuna roja en la maceta roja

rajada por presión de las raíces.


Estoy en su cuarto, en su cama;

de madrugada se oyeron pájaros y lluvia

que chorrea por techos y desagües.


Un gato color herrumbre pasa por el muro del fondo:

él es yo, blanco, gozo latente, punto de rebote.


La neblina a bocanadas engolfa la avenida.

Luces verdes de mercurio explotan, fruta húmeda.


Recogí la flor naranja fluorescente entre arroyos improvisados, espuma, pausa,

cuando los actos dejan de importar pero otorgan un acabado a cada acto

porque siempre estuvo aquí aunque yo no estaba.


Aquí no hay nadie.

Recogí la flor, te la regalé.


Gracias a ti hay performance.

Una noción vuelve del limbo

donde no llovió por mucho tiempo.


Parte de la gracia es no ver a través del otro,

No hacernos jamás transparentes en el paraíso,

Pero fue suficiente tu estadía en tierra de nadie

para que el cielo pasara de oscuro a naranja,

las sábanas, las paredes, el balcón vacío.



domingo, 15 de febrero de 2026

Mariana Pegu: "lo inesperado"

Una mariposa ocre entró a mi casa

entró y salió


un soplo


me dejó sola

deslumbrada

muy sola


cuando solté el aire

noté que ella estaba en mí

su dibujo cobrizo

sellado en ese rincón del pecho

donde tiene lugar

lo inesperado.




Lucas Margarit: Carta a Claudio Monteverdi desde Cremona

No gires la cabeza, Claudio,

cuando aquellos que te miran

hablan de sangre y silencio.


Vuelve una vez más a casa e inventa

el canto del ave y de su imagen.


Vuelve a casa como quien

coloca monedas sobre el camino

y trae tu cansancio ahora que crees morir.


Vuelve a casa,

nadie traerá tus muertos hasta esta fosa

en este destierro que llamabas en silencio “distancia”.


Vuelve a casa, cabizbajo como un monje joven

que llora bajo un ciprés.


Así observamos la voluntad de decir “amén” con otras palabras.


Claudio, ahora vuelve y recupera la infancia y las cartas de tu padre.



viernes, 13 de febrero de 2026

Adriana Ceñal: ¿VACÍA?

¿Vacía?

mi carencia real es de potasio.


Cuál es mi relato preguntás,

cuál mi adoración.


Que necesito argumentos 

para “verme” bien plantada.


Es otra cosa este hormigueo,

amigo.


Es algo más que ausencia mineral,

lo siento

viene subiendo

es un sueño de pies livianos

un desprendimiento.


De eso se trata,

no poseer.




Pablo Secchi: "debería esconder una manga en el as"

Debería esconder una manga en el as

y algunas sobras de sabios en mi barba


desarrollar bien malas ideas

o al menos tener una buena idea mal desarrollada


aprender latín

y el nombre de algunas flores que no existen


buscar en un trebolar el verbo de cuatro letras

que me permita arrojar de un manotazo al papel

un barco navegando


o podría alguien decirme que la poesía

es un camino con puentes en los charcos


por andamios que trepe

un albañil no besa una golondrina

a lo sumo desde sus ojos de piedra

mira achicarse la espalda de algún sueño


pero entonces


cómo se ignora una erupción de mar


cómo se hace para no escribir

cuando llueve.



jueves, 12 de febrero de 2026

Stella Marys Darraidou: "también nosotros buscamos un monte"

Dicen que encontrarse una liebre es una señal del destino

un eco de luz entre la bruma

La liebre que cruzó mi camino aquella mañana 

mensajera del alba

trazó su huella en el rocío

Sólo sé que el monte se desperezaba a esa hora

y en su bostezo vi nuestras heridas

También nosotros buscamos 

un monte 

una guarida 

un silencio

donde lamer lo que sangra




martes, 10 de febrero de 2026

Arturo Borra: Una esperancita desquiciada

Tengo un acompañante que esquiva

los quejidos que lo clavan al suelo:

prefiere invocar vértigos mirando las nubes.


Trepa la noche, silba

subido a los árboles.


Cuando llueve a rabiar señala la pared

que escapa a la humedad.


Cuando se avecina una tormenta en los labios

fabrica una balsa para internarse por sus canales

y forja escaleras para encender luces

a su tristeza.


Mi acompañante tiene ojos nuevos cuando su pena

trastabilla: ríe en la lluvia que oculta el cielo.


Colgado a una esperancita desquiciada

despereza sus desánimos,


rebusca la magia

que ni la tormenta en su boca apaga.




lunes, 9 de febrero de 2026

Concepción Bertone: Esperando la nieve

a Glauce Baldovín, in memoriam


Todos dicen que va a nevar en la ciudad.

Todos quieren ver en la nieve algo nuevo,

algo raro y ligero porque

no sabríamos convivir con eso. El rostro

del otro es nuestro rostro y el hielo de la nieve

lo refleja. Pero nunca cayó. Sólo piedras

de hielo y algo de la tempestad

que destruyó a los árboles. La tarde

se hizo noche y el cielo

me develó el humor de los pájaros, la tijera

de una bandada ruidosa

buscando dónde anidar.


Y nada

que no supiéramos –salvo volar-

nos pasa. La nieve

cae siempre en otra parte.


El derroche es una ley

del arte y de la naturaleza apaleada. Siempre

hay tiempo, tibiezas

de Barragán antiguo, enaguas de jerga,

lienzos bordados por mi abuela

contra la guerra que,

en ese hacer sumida, florecía en la tela.

Flor rebelada contra la nieve

que había que cavar para ver la luz,

el suelo fangoso que dejaba la pala

enterrando la bala del cansancio

que le hizo estallar una noche

el corazón.


El tuyo, el de ella. Se supone cordial

la huella del pespunte, el hilván,

la mirada ciclópea de la aguja, lo que cava

la pala cuando siembra . El filo del papel

o del hilo. Se supone cordial

entre los yuyos donde se afila un lirio

no pisar su destino de cuchillo


salvando una parte

de un día de pesar.


Del peso del avatar, de ese mal

expresado nombre

de lo adverso. Reverso del candor, cuando te mata.



viernes, 6 de febrero de 2026

Cristian Aliaga: El lucero del Alba, el refucilo

El lucero del Alba, el refucilo, los fuegos fatuos

detrás de los álamos, mi padre busca

los animales dispersos en la tormenta.

Los rayos iluminan en su rotación grupos de vacas,

caballos, ovejas, gallinas y otros animales

que no hallan hueco entre los tamariscos.

Los perros gimen por galpones y corredores oscuros.

Mi padre corre para salvar lo posible, se engancha

en un alambrado y la mordida de un cerdo atascado

lo marca para siempre. Su mano mala.

El amanecer, siempre, salda la destrucción. Cada objeto

destruido, cada animal muerto, deja congoja y trabajo

a repetir, tareas de esclavo.

Con ropa seca y la gorra hasta las orejas, mi padre no habla,

empieza la reconstrucción de lo ajeno.

Abomina de la queja y de los patrones. Silba en su tumba, y me despierta

para jugar el juego del falso dormido.

Me ha legado la rabia, y una manera propia de mirar

el horizonte y los alambrados.



Selva Dipasquale: "lo que acaricio se derrite"

Anudo el alma a las sombras

camino.


El sol se detiene en el

duro corazón

de la simetría.


Puntos de luz.


Lo que acaricio

se derrite.



martes, 3 de febrero de 2026

Carlos Nuss: ¿Cómo? ¿Cómo hablarte, madre?

¿Cómo?

¿Cómo hablarte, madre sin que la palabra

sea una piedra arrojada?

¿Cómo cortar el cordón umbilical

de los estuarios que me drenan?

¿Cómo llenar el regazo de las hojas

que son mis nodrizas?

¿Cómo ser hombre sin ser hijo?

¿Cómo ir por ahí hablando tus llanuras

en lluvias para nuevos desiertos?

¿Cómo ser poema sin tu río, sin remar contra la corriente,

sin que la palabra se hunda en el barro?

¿Cómo contarte que el poema ocurre en mí

como un simulacro de lapidación?

¿Cómo escribir sin moldear la piedra para ser objeto?

¿Cómo decir que no siento su vuelo hasta que llega y golpea?

¿Cómo explicar que a medida

que el dolor crece de manera geométrica

las palabras lo hacen exponencialmente?

¿Cómo contar lo que es sobrar en una cama

y faltar debajo de la almohada?

¿Cómo, entonces, ir por ahí

sin carne que ponerme ni leche que me abrigue?

¿Cómo es sentir la pureza de un segundo de silencio?

¿Cómo puede, madre, el amor vestirse con un cuerpo?




Emilia Carabajal: Ifigenia

Despósame, puñal, no te acobardes. Elige un sitio dulce para el hecho: Garganta palpitante o gentil pecho, Adéntrate allí, novio, no te tard...