sábado, 9 de mayo de 2026

Matías Beltrame

Cuando un corazón esta herido
la mente es capaz de hacer cosas
primitivas.
La primera vez que discutimos
cambiaste tu forma de vestir
cambiaste de talle
y fue como si te liberaras.
Una semana antes me dijiste
que con ropa tan grande
parecía un gangster o un cafiolo.
La segunda vez que nos peleamos
te había dicho que necesitaba zapatillas
pasamos frente a una vidriera
te dije que me gustaban esas 
que estaban en buen precio
entraste y te las compraste
aunque no las necesitabas.
La tercera vez que nos gritamos fuerte
fuiste al peluquero te pusiste un piercing
te recortaste las cejas y empezaste a depilarte
todo
la misma
tarde.
La vez que te dejé pasaron sólo unos días
hasta que volví a tu casa
tiraste las plantas y macetas
compraste otras más caras
sacaste los muebles que aún servían
y los dejaste en la vereda
compraste un sillón enorme
sábanas y almohadones.
Una vez te dije 
que me gustaban los marcos de fotos o cuadros
sólo los marcos
colgados en la pared
y los pusiste sobre tu cama.
Decías que todo eso era para mí.
Cuando un corazón está herido 
se activa un mecanismo de defensa
una alerta que nos protege
pero que a la vez nos debilita
nos vuelve vulnerables
    transparentes
por no saber pedir perdón
o por no saber pedir ayuda.

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