sobre el lomo del río,
achinábamos los ojos
para poder avanzar.
Martín me había dicho
Que el equilibrio en piragua
se logra llevándole la contra
al remo del otro.
Los pescadores volvían
de su jornada
zumba un motorcito villa
zigzagueando entre las islas
con la Central Eléctrica
cuidando nuestras espaldas.
Las ramas de los sauces
caían sobre el río
parecía que estaban
a la espera del pique.
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