martes, 13 de enero de 2026

Daniel Calabrese: VOCES DE MANDO

A orillas del rí­o Negro me dijeron

«traidor a la patria».


A la patria no.


Solo porque anduve en esos fondos de la noche

donde habí­a luces rojas y pequeñas.


¿O acaso el paí­s no llega

hasta el borde de los campamentos,

hasta esos cuerpos

que aparecen al encender un fósforo?


Cualquier cosa menos traidor.


Si llevé nada más que una radio,

una linterna,

y dormí­ bajo un árbol, sin permiso,

en la zona verde del paí­s.


Traidor al sueño tampoco.


Y eso que soñé con las manos oxidadas

de mi madre aferrando un arma.


Y le digo más, la patria estaba llena

de mujeres que ni luz en los ojos tení­an,

que ni frente, ni perfil,

y que habí­a que darle unos tragos

para que no fueran fantasmas.


¿O no?




 

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