miércoles, 25 de marzo de 2026

Graciela Perosio

de humo se ha inundado el mundo

entre cualquier exactitud y yo

humo

que flota ondea resplandece

ahumadas las frases de los libros

las letras del poema por decir

las palabras del hijo en el teléfono

las cuentas por pagar de las expensas

el día en que retiran el sillón

la hora del electrocardiograma

sueño y vigilia confundidos

la saciedad y el hambre aún la sed

se fusionaron

en revoltijo innominado y solo

me duele oscuramente

este oscuro triunfo de la duda

con su garra el virus infectó

toda certeza

Alejandro Méndez Casariego

¿Qué edad tenías, Mama, en esa foto
en la que estás sentada en un banquito
con los pies diminutos colgando hacía el vacío
los ojos mirando al que te mira
y te retrata? Qué vida extraña.
¿Qué edad tenías cuando el quinqué
llenaba el aire con aliento a kerosén
y su luz teñía apenas los contornos
de objetos que ignorabas?
¿Qué edad cuando mirabas
a aquella que fuiste en el espejo
enchapado de plata
y sonreías como sabiendo
que nada, todavía, había pasado
que las cosas, simplemente, se iban?
¿Intuías, sospechabas
o era el estar la forma suficiente
de saber la existencia?
Qué vida extraña. Entraba y salía gente
que era como sombras y palabras
dichas en los pasillos, los zaguanes
en los lugares que tenías prohibidos.
Un día te vistieron de fiesta
de blanco con volados
y te sentaron en aquel banquito
Yo te veo ahora
y esa misma que balanceaba los piecitos
y tanteaba con las manos el aire
me mira con aquellos mismos ojos
poco antes de morir y me pregunta
"¿Viste, mijito, que extraña que es la vida?
Se va como si nada."

domingo, 22 de marzo de 2026

Emilia Carabajal: Ifigenia

Despósame, puñal, no te acobardes.
Elige un sitio dulce para el hecho:
Garganta palpitante o gentil pecho,
Adéntrate allí, novio, no te tardes.

Mas tiemblas. Son, pues, vanos tus alardes
Y la hombría en que fundas tu derecho
De lacerar mi carne en tu provecho
Para que un viento más propicio aguardes. 

Si así es como mi patria me desposa,
Destino más dichoso considero
El de Helena, a quien llamas licenciosa.

Si preguntas, puñal, también prefiero
A esta boda en la Hélade gloriosa
Una bárbara unión con extranjero. 

En "El coro desmembrado"

Guillermo Saavedra: LO IMPROBABLE Y LO AJENO

Todo es
talla en
nos
otros todo
es im
propio y
a la vez
familiar o
acaso es
puma. No
vivimos más
que en la
impotencia de
pedalear el
aire entre
sollozos. No
obstante nos
empeñamos en
decir yo
yo yo
yo es
toy acá yo
sufro yo
deci
do. Cada
palabra
dicha es
la des
dicha del
mundo mal
decido y mal
versado. Somos
la incertidumbre
que absorta
hace la
plancha en
el agüita al
bies de
la des
gracia. Y
cada vez que
uno quiere
decir amor
amor a
mor tan
mío se
escucha en
cambio clara
mente como
un pasmo la
voz de un
calambur que
sus
pirando
grazna como
decía el
poeta un
lapidario y
fatal pescado
frito.

viernes, 20 de marzo de 2026

Soledad Castresana: EL ARTE DE TEJER

Estoy con mis abuelas. Las peino, les pongo flores de colores en el
pelo y collares de oro blanco. Las cargo en brazos y las llevo al sillón
frente a la ventana. Es un solo cuerpo pero son las dos. Cada una
con su peso.
Antes de irme, les arreglo la ropa y dejo las agujas cerca. Todavía no
recuerdan cómo hablar. Entonces, tejen.

Aníbal Cristobo (1971-2026): La soledad organizativa

En el mercado, oíste hablar nuevamente
de ese grupo de hombres que dibujaban, en una habitación cerrada,
una canoa atrapada en el hielo.
Se reunieron después del desayuno,
sin un plan previo, observando el modo en que el viento
hacía ondular sus corbatas
cerca del acantilado. Uno de ellos
volvió la vista un instante hacia su despacho y recordó
que con 20 años se había aficionado
a fotografiar a su hermano. Guardaba un par
de buenos retratos: ¿por qué
no llevarlos a la expedición? También conocías versiones
acerca de la trucha; y de cómo uno de los hombres
había resultado herido y se mantenía
en silencio, en un ángulo del salón de reuniones,
dibujando en la tierra con un trozo de alambre. Los rumores
se multiplicaban; cualquiera de nosotros
puedo haber estado en esa habitación, tiritando. Las lonas
de las fruterías comenzaban a sacudirse con la tormenta.




martes, 17 de marzo de 2026

Patricia Severín: MUDAR

    I
                         un milagro modesto
                         y aún podré llegar
      aunque en el campo haya sequía
y ya nadie crea en la señora               que subraya las cuentas en rojo
                                       con su lápiz labial
                         iré al mar cuando cese de llorar
             me dijeron/por allí no hay agua muerta/
          sólo un paraíso de humo y un aire denso y liviano
                      cargado de poemas
               en demolición subterránea está mi corazón
                            y quizá no llegue a tiempo


                                          II
                                crujidos de huesos
                fardos de cemento se disparan hacia aquí
                             hacia aquí
                    donde el ganado se junta vitoreando
                        quién sabe a quién
                    dan ganas de subir     ¿a dónde?
                serpiente y serpentina son la misma cosa
         manchas mostazas oscurecen cualquier vestigio
la patria/escozor famélico  vitoreando alrededor de la plaza/

                                             III
                             por fin llegamos    
                   íbamos a tientas en el polvo
              nuestra voz/pausa de algodones/
              alambres prensados con la lengua
                                 llegamos
             nos pusimos la ropa de todos los días
            el trigo fue humareda en las banquinas
                    la tierra se salió de cauce
                     pero por fin llegamos
arañando raíces con la lengua/abriendo surcos en el amanecer
    el mar estaba quieto/allí/en donde quedan los mares

                                             IV
            mi corazón se acomodó bajo la tempestad
                        que no termina nunca de pasar

Fabián Herrero: PAIS DE RAMITAS

Las palabras aparecen 
y desaparecen por todas partes.

Ahora el más 
rojo sol sobre las casas es un incendio 
que habla.

En algún punto de estas 
calles desoladas,

las cosas se niegan 
a instalar 
su entera luz, 

la intensidad 
del secreto tiene 
el aire de cualquier ausencia.

En cuclillas, atento, 
yo todavía espero 
una pintura en la tela del aire.

Con un dedo 
vuelvo a marcar el círculo luminoso 
de un mundo. 
En mis ojos de veinte años, todo 
ilumina el país de ramitas 
de su esperanza.

sábado, 14 de marzo de 2026

Mariana Ossa

 

Durante toda mi vida nada de lo que he buscado encontré, siempre me han hallado las nubes cortadas por el viento, los besos furtivos y acelerados que se pasan el semáforo en rojo, las risas que se quedan enredadas en los alambres eléctricos, las palabras que no saben dónde colocarse y se burlan del tiempo. No he encontrado el rostro que deseo mirar en el espejo y me hallo desnuda abriendo ventanas que se quiebran y sangro, sangro, sangro.


Ah,​​ cómo sangro.

En "La oscuridad tiene rostro"

Fernando Molle: Arrozamena reconvertido

¿Y qué caracho hacemos Chojo 
con la cacareada reconversión laboral ‘95, 
si todos los fanes de Rata Blanca son mortales
y se agolpan, peticionan y se besan 
frente a los portones cuadriculados de las PyMEs,
para frenar el flujo de los capitales 
e imprescindibles capitales extranjeros?

se pregunta Arrozamena (retórico) a Saccardi,
que llega en cualquier momento con el memorándum
para pinchar la globalidad del proyecto,
(y dejarlo no al palo, 
buscando petróleo 
en los limbos del Clarínclasificado), 

porque tres subsecretarios ambidextros, 
naturaleza muerta con sus escritorios,
revuelven y revuelven 
y revuelven 
                    Nescafé.

martes, 10 de marzo de 2026

Natalia Litvinova: FLORES DE CHERNÓBIL

Nuestros hombres comienzan a extinguirse,
nadie sabe por qué las mujeres resisten más.
Mi padre llora al sacrificar a un animal
mientras mi madre cambia el empapelado de las paredes.
No nos dejan exponernos al sol, empalidecemos
como flores que crecen bajo la nieve.
Huimos al bosque, lejos de este edificio,
yo con mi blusa infantil y mi hermano con su remera lisa.
Qué ganas de volver al lugar donde nacimos
y correr con los brazos extendidos,
limpiar el aire como uno de esos aviones
que arrojan espuma
sobre el sarcófago humeante.

Gerardo Curiá: El misterio consiste

El misterio consiste
en raspar la cabeza del fósforo
sobre el lateral de la caja
y permitir ese chasquido
que evoluciona hacia un rojo
con toques de amarillo
que deriva en rosado,
y más abajo
un manto de azul sobre la oscuridad seca.
Hacia el aire
pequeñas curvas de gris.

Y todo se concentra sobre su propia fuerza
hasta empequeñecerse en un toque de púrpura
            y terminar simplemente en madera quemada.

lunes, 9 de marzo de 2026

Agustina Rabaini

“El diez es el cero del once” dice mi nene

El rompecabezas que aún no se arma

Que no se termine

Los ojos de ella tras los armazones negros

Nos miran

Hoy las cuatro paredes parecen más

Borradas después de un rato

De juego

La pausa voló

Los platos sucios y la ropa

La casa y todo lo demás

La rutina como un reto

O combate

Que los días sean nuestros.

Diego Brando

La confusión es un punto que hace oscilar
la totalidad del cuarto. Un cuadro en donde
los detalles adquieren presencia y vástagos
fantasmales. Sierpes, flores en apertura y un
sonido de quiebre ante la incredulidad de los ojos
del animal de la calle. He aquí sus colmillos,
su baba espesa, el diamante en la explosión
del fuego; y voces en la novedad de la noche,
que dejó de ser oscura. Aquí cada maniobra
de luz es una conspiración, el manto de piedad
que nace al quebrarse, un ángel que desova.

En "Un cuadro que no se comprende", 2025

miércoles, 4 de marzo de 2026

Mariana Miranda: AVE

Masticando vidrios caías

con las alas destrozadas

por las tempestades de las ciénagas.


Lamías las heridas 

que la rabia había encarnado

en tu cuerpecito feliz. 


Picoteando estrellas fugaces

que estallaban en tus plumas 

de alabastro enfermo. 


Rastros audaces de patéticas lunas 

quedan 

sembradas en tu existencia.


Ave del firmamento

caída desde los cielos

de nuestros tiempos más crueles. 




Pablo Ananía: LA ÚLTIMA CONVERSACIÓN DE UN POETA

Ahora tú conversas, padre mío, despierto

(José Portogalo)


Bebe, se resigna. Su vida era la rima.

Oye, levísima, una respiración a sus espaldas:

es la tortura física lo que lo aterra.

Habla de las razones de su existencia,

las razones de la locura solidaria que lo acompaña,

la locura que lo acompaña con su música seductora,

con su música seductora a sus espaldas.

"¿Rima, escribe, habla?", le pregunto.


Si vida era la rima, su vida era la rima.


"¿Mueren los afectos también?", me pregunta.

"Es una buena versión", digo.

Nada lo complace, hábitos que ha adquirido con el tiempo,

hábitos de lenguaje, torturas que se complace en reiterar,

hábitos de vida miserable,

sutiles ejercicios de la palabra,

solitarios ejercicios para su rima.


Bebe, se resigna, Oye, levísima,

una respiración a sus espaldas,

entrecortada, una respiración audible.

"¿Rima, rima, rima?"

Se exalta, lo aterra la tortura física.

Su vida era la rima.





domingo, 1 de marzo de 2026

Romina Funes: LA GALLINA

Sentado en el banco

estabiliza


yo administro mi reserva

le digo cosas menores

que acaso ya sepa


él sabe

acaso ya lo sabe

su tierra está en mi casa

las varillas del día

el balde repleto

la callecita en desnivel


los estúpidos no

fatigosos con sus ampollas

atrapan una y la cortan al medio


después corren

quitan del medio sus caras

no ven


no ven           que ahora           por ejemplo

mi hombre se deshace adecuadamente de mí

me apoya posible y fuera de su alcance

deja corrido el borde

ceniza en la remera

me sopla cal


¿tendrá todavía? ¿vendrá?

(ya casi termina)


los estúpidos no

el hombre

mi hombre

sentado en el banco

me arranca

me rompe

un tajo

un corte

me sopla cal


sentado en el banco

mi hombre sentado

mi

el hombre

marca

sola     sola                 me deja

se deshace

me rompe

me besa

me besan

todos me besan


los estúpidos también


dale más

fijate que

parece cómo


los estúpidos no

basta         me besan          basta

los estúpidos  no


sentado en el banco

mi hombre mira

advierte que así

tendida sobre la tabla

rota


pero no me recuerda

dale       dale más

(ya casi terminan)


tabla

sangre


los estúpidos también

basta         basta

mi hombre también


no recuerda

su tierra en mi casa

no recuerda


tabla

sangre

me sopla cal


terminan

ahora sí terminan

mi hombre       los estúpidos     se van


quedan restos

pelo

uñas


y sobre la tabla una gallina seca.




Marcos Herrera: Enero

Ya lo saben, compañeros. Pero

hay que decirlo cada tanto. Para que

no haya dudas: enero es una escupida caliente.

¿Cómo te puede gustar el verano?,

me dijo Soledad. Tal vez porque yo cumplo años

en enero, le contesté. Me respondió con una

sonrisa (triste) (Dostoievskiana).


Ayer, sábado, me hicieron ir al trabajo. Con

la promesa de que me iban a pagar horas extras.

Encontré en un archivador (medio destartalado)

una botella de vino tinto. Alguien la había sacado

de la caja navideña que nos da el sindicato. Me

la llevé a casa.


La tomé con hielo. Me encanta el vino tinto con hielo.

Claro, en verano.


La tomé mientras fumaba mis Camel.

Estoy tranquilo. Tengo

muchos amigos. Y un gran plan para este año:

me voy a comprar un par de guantes de boxeo

profesionales para pegarle a la pared.



Graciela Perosio

de humo se ha inundado el mundo entre cualquier exactitud y yo humo que flota ondea resplandece ahumadas las frases de los libros las le...