jueves, 30 de octubre de 2025

Daniel Freidemberg: OCTUBRE

Lluvia lenta y charcosa, hoy.

Dos autos rojos sobre el gris

y, por supuesto, taxis.

Hace un año, mi padre, su

gran cuerpo inocente en una clínica de extramuros,

me daba algo a saber. Soy

ese que pasa ante vidrio iluminado, ante

plástico blando, hierro pintado y mármol

como quien siente algo que llueve atrás: palabras

(“Oro”, una palabra: tres letras en papel fluorescente).

Ahora, arribado al fin a esta planicie del cosmos, puedo ver

algunas cosas: charcos,

hojas de paraíso en la luneta de un dodge,

dos “o” y una “r” fluorescentes, mármol, plástico y

cielo entre el agua, etcétera,

como quien dice “esto era todo”.

¿Esto era todo? Uno: ni azar ni error,

ni el cumplimiento del mandado de nadie. Dos:

saliva agolpada en la boca, tensión muscular.

Tres: manchas, rostros (¿igual que pétalos

en una rama húmeda?). Cuatro: esta ciudad

vulgar en la que vivo

es la misma en que amé y no creí ser amado. Cinco:

de la violenta madrugada, estas paredes

tienen fosforescencias como de mar, una

palabra me inquietaba, o dos. Seis:

lo que llamaba “el corazón”. Siete: la carne,

eso que está, no el alma, eso que al final

se retira y se aplana, terreno de nadie.



miércoles, 29 de octubre de 2025

Eugenia Cabral: PARA UNA ESTÉTICA DE LA VIOLENCIA

Odio las flores. Son como mujeres casadas.


El ocio de las flores. Su manera de abrirse a los labios de las abejas.


Mastico flores con furia. Les muerdo los cuellos tensos, los pezones de colores, las bocas fragantísimas. Les hundo la lengua hasta la raíz de la savia.


Diseco las flores. El odio a las flores. Mueren ahí, sin agua, en el jarrón. Algunas, después de muertas siguen perfumando.


Mastico el vocablo flores. Es trabajoso. Disléxico.


Mastico tus flores, las muerdo, las escupo, las beso, me relajo, me duermo, me muero; me estoy durmiendo, muriendo. Huelen a madre, esperanza, calabaza, ají, noche, seda, manos.


Las benditas. Las impuras.



martes, 28 de octubre de 2025

Franco Morini: SUEÑO

De modo que soñé

con un hombre anciano

que siendo mi padre

no tenía su rostro. 


Él y yo.

Yo y él.


frente al mar, 

amenazados

por un muro de sal,

hermanados

por la misma incertidumbre,

temiendo morir bajo el peso

de aquel muro


Mi padre

sin su rostro

dictaminó la cruel sentencia:

moriremos aplastados.


Desperté

de este lado

en esta orilla

sin mi padre. 


Luego

acaso muy tarde

lo supe


para vivir


para vivir

no queda más

que adentrarse

en las aguas.



domingo, 26 de octubre de 2025

Natalia Geringer: "cuando digo venga a nosotros tu reino"

Cuando digo venga

a nosotros tu reino,

como luz escapada entre dientes

es esta oración.

Ojos de naipes.

Desbaratados,

abruptos pozos

abiertos en el aire.


Cuando digo venga

a nosotros tu reino,

intento

con ganzúa

abrir el único ojo

de la aguja

que aguarda a los pobres.


Cuando digo venga

a nosotros tu reino,

soplo venturosa

sobre ramas secas.

Y enciendo un fuego

para entibiar primero

mi corazón.


📚 Del libro "Intempérica"



viernes, 24 de octubre de 2025

Leandro Calle: VOY A PLANTAR UN ÁRBOL

Voy a plantar un árbol

es probable que muera.

Yo quisiera no vagar entre los huesos

con el pan de la maldición entre los dientes.

Pero yo, voy a plantar un árbol.

Silencio en el silencio

pólvora y palabra.

Voy a plantar un árbol

para verlo crecer.

Es posible que lo derriben

que se seque

que muera sin dar frutos

pero yo, voy a plantar un árbol

voy a besar la tierra con las manos

y antes de que me castren la memoria

voy a cantar la errancia de la sed.

En tu corazón, voy a plantar un árbol

voy a insistir cada vez que lo arranquen.

Digo que voy a plantar un árbol, Palestina.

Quiero decir: la vida en medio de tus muertos.



Laura García del Castaño: LAVO LA SANGRE

“Antes un cubo de agua era más valioso que nuestros propios hijos" 

Tovognaze


Lavo la sangre de mi periodo en agua color café

Lavo la falla de mi nacimiento

Froto la censura del hombre

La mancha de la mutilación

La costura que es herida y amenaza

Ellos odian lo que no controlan.

No lo dejan ir. Yo lo dejo ir

Estrujo con fuerza mis bragas, como si torciera el cogote de un ave para el almuerzo

Como si exprimiera

la teta de una cabra famélica

El órgano entero de mi madre y de mis hijas

Lo dejo ir.

Lavo el musgo tibio de mi carne

La baba deslavada del universo

y ando así

Goteando sobre la sequedad intensa de mi pueblo

Me muevo lenta sobre los cultivos

para que nadie sienta el olor de

mi sangre desgajada y estéril

que a nadie alimenta

Hebra de madre muerta desmenuzada

no retenida

espesa fibra del baobabs

coágulo sin rostro

líquido terco, clandestino

pura arritmia del bosque

Mi cuerpo inundado

altera a mi padre avergüenza a mi hombre

Decepciona a los dioses

Sangro frente a mi esposo

Mientras estoy menstruando no puedo tocar sus remedios

ni sus amuletos, anulo su poder

Pero entonces apesto a mujer

No puedo evitarlo

Como el mandril

Esparzo el olor en dirección a mi obtuso rival

No puedo ser sumisa en esto

Sangro aunque me ordene que no lo haga

aún arrodillada ante él

Sangro y renazco

Anulo su poder

Lavo la sangre de mi periodo en agua color café

luego llevo el balde hasta la huerta

y riego

Espero que los brotes nazcan que mis hijas crezcan

que todo sea del color

de la tinta en que se impregna


📚 En "Mubarak" (2022)



jueves, 23 de octubre de 2025

Carlos J. Aldazábal: MOTIVOS

No es fácil perder tantas peleas,

remontar las tareas cotidianas,

decidirse a vivir con la náusea en la nuca.


Resucitar por día, por minuto,

reencarnado en helecho o en hormiga,

resucitar contrarreloj en la caída

para evitar morir de doble muerte.


No es posible aflojar: así es el juego,

esta sutil condena de continuar naciendo

                               a pesar de los otros.


Por eso es que persisto en mi disfraz de circo,

porque la risa y el amor son escaleras

que trepamos sin miedo mientras nos resbalamos.


Quiero decir:

tus ojos me han mirado,

y así vale la pena tanto esfuerzo.



Laura Yasán: Loba Negra

viene la loba es cada día más voraz salgo a cazar su presa disfrazada de loca no más de mí para entregar la noche cabe entera en su respirac...