También en plena noche
la nieve
se derrite blanca
y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.
Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,
la que nos expande
las pupilas.
Lo que busca con su bastón
el ciego es la luz, no el camino.
Una mancha de sangre no sale, pero si la limpiás enseguida tenés más chances. Ahora bien, si te demorás puede que no salga del todo, que ...
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