miércoles, 25 de marzo de 2026
Graciela Perosio
Alejandro Méndez Casariego
domingo, 22 de marzo de 2026
Emilia Carabajal: Ifigenia
Guillermo Saavedra: LO IMPROBABLE Y LO AJENO
viernes, 20 de marzo de 2026
Soledad Castresana: EL ARTE DE TEJER
Aníbal Cristobo (1971-2026): La soledad organizativa
martes, 17 de marzo de 2026
Patricia Severín: MUDAR
Fabián Herrero: PAIS DE RAMITAS
sábado, 14 de marzo de 2026
Mariana Ossa
Fernando Molle: Arrozamena reconvertido
martes, 10 de marzo de 2026
Natalia Litvinova: FLORES DE CHERNÓBIL
Gerardo Curiá: El misterio consiste
lunes, 9 de marzo de 2026
Agustina Rabaini
Diego Brando
miércoles, 4 de marzo de 2026
Mariana Miranda: AVE
Masticando vidrios caías
con las alas destrozadas
por las tempestades de las ciénagas.
Lamías las heridas
que la rabia había encarnado
en tu cuerpecito feliz.
Picoteando estrellas fugaces
que estallaban en tus plumas
de alabastro enfermo.
Rastros audaces de patéticas lunas
quedan
sembradas en tu existencia.
Ave del firmamento
caída desde los cielos
de nuestros tiempos más crueles.
Pablo Ananía: LA ÚLTIMA CONVERSACIÓN DE UN POETA
Ahora tú conversas, padre mío, despierto
(José Portogalo)
Bebe, se resigna. Su vida era la rima.
Oye, levísima, una respiración a sus espaldas:
es la tortura física lo que lo aterra.
Habla de las razones de su existencia,
las razones de la locura solidaria que lo acompaña,
la locura que lo acompaña con su música seductora,
con su música seductora a sus espaldas.
"¿Rima, escribe, habla?", le pregunto.
Si vida era la rima, su vida era la rima.
"¿Mueren los afectos también?", me pregunta.
"Es una buena versión", digo.
Nada lo complace, hábitos que ha adquirido con el tiempo,
hábitos de lenguaje, torturas que se complace en reiterar,
hábitos de vida miserable,
sutiles ejercicios de la palabra,
solitarios ejercicios para su rima.
Bebe, se resigna, Oye, levísima,
una respiración a sus espaldas,
entrecortada, una respiración audible.
"¿Rima, rima, rima?"
Se exalta, lo aterra la tortura física.
Su vida era la rima.
domingo, 1 de marzo de 2026
Romina Funes: LA GALLINA
Sentado en el banco
estabiliza
yo administro mi reserva
le digo cosas menores
que acaso ya sepa
él sabe
acaso ya lo sabe
su tierra está en mi casa
las varillas del día
el balde repleto
la callecita en desnivel
los estúpidos no
fatigosos con sus ampollas
atrapan una y la cortan al medio
después corren
quitan del medio sus caras
no ven
no ven que ahora por ejemplo
mi hombre se deshace adecuadamente de mí
me apoya posible y fuera de su alcance
deja corrido el borde
ceniza en la remera
me sopla cal
¿tendrá todavía? ¿vendrá?
(ya casi termina)
los estúpidos no
el hombre
mi hombre
sentado en el banco
me arranca
me rompe
un tajo
un corte
me sopla cal
sentado en el banco
mi hombre sentado
mi
el hombre
marca
sola sola me deja
se deshace
me rompe
me besa
me besan
todos me besan
los estúpidos también
dale más
fijate que
parece cómo
los estúpidos no
basta me besan basta
los estúpidos no
sentado en el banco
mi hombre mira
advierte que así
tendida sobre la tabla
rota
pero no me recuerda
dale dale más
(ya casi terminan)
tabla
sangre
los estúpidos también
basta basta
mi hombre también
no recuerda
su tierra en mi casa
no recuerda
tabla
sangre
me sopla cal
terminan
ahora sí terminan
mi hombre los estúpidos se van
quedan restos
pelo
uñas
y sobre la tabla una gallina seca.
Marcos Herrera: Enero
Ya lo saben, compañeros. Pero
hay que decirlo cada tanto. Para que
no haya dudas: enero es una escupida caliente.
¿Cómo te puede gustar el verano?,
me dijo Soledad. Tal vez porque yo cumplo años
en enero, le contesté. Me respondió con una
sonrisa (triste) (Dostoievskiana).
Ayer, sábado, me hicieron ir al trabajo. Con
la promesa de que me iban a pagar horas extras.
Encontré en un archivador (medio destartalado)
una botella de vino tinto. Alguien la había sacado
de la caja navideña que nos da el sindicato. Me
la llevé a casa.
La tomé con hielo. Me encanta el vino tinto con hielo.
Claro, en verano.
La tomé mientras fumaba mis Camel.
Estoy tranquilo. Tengo
muchos amigos. Y un gran plan para este año:
me voy a comprar un par de guantes de boxeo
profesionales para pegarle a la pared.
viernes, 27 de febrero de 2026
Valeria Resenite Álvarez: "no soy el centro del universo"
No soy el centro del universo
mas bien el borde de la copa
arenita que sopla el viento
cuando nadie lo ve
espuma vaciada contra
una orilla que arde
mientras la otra empuja
y deja de forzar
lo que no es.
No hay señal que avise el desamparo
solo unas pocas palabras
brotan
otras se secan de raíz
vidrios rotos
a punto de estrellarse
porque lo que no crece rompe
y lo que nutre
a fin de cuentas
puede ser chispa y se enciende.
lunes, 23 de febrero de 2026
Luis Pablo Casals: EL SHOW SIEMPRE DEBE CONTINUAR
Freddie Mercury está sentado solo
en el jardín
consumido por la enfermedad
ya casi no parpadea
ni ve
y dentro suyo
todo es un suspiro
Lo sobrevuelan
un torbellino de recuerdos
sólo un par de canciones
mariposas débiles ya
Pero la muerte
bestia paciente y sigilosa
lo acecha por la espalda
olfatea en el aire la fragilidad
sus patas destrozan las flores
pudren el delicado sentido
de las fragancias
y cuando por fin salta sobre él
con las fauces abiertas
para destrozarlo
Freddie Mercury
sonríe con una mueca inexplicable
sólo él sabe
que vivirá para siempre.
📚 Del libro “Ritual para melodías paganas”
2016
domingo, 22 de febrero de 2026
Delfina Acosta: DIENTES
Estrella que es error, yo soy los dientes,
y solamente dientes, no la boca
que yerra, miente, injuria, a Dios calumnia,
y cuando su áspid guarda queda roja.
Ay, pobres bocas, lenguas enredadas
con las malas palabras que hablan solas.
Yo soy los dientes que castañetean
cuando filosos muerden a las rocas.
La bocas son carmín que en la intemperie
pierden su fuego; en su lugar, las rosas
en las muy frías noches, de sus frentes
dejan caer sobre el amor sus gotas.
Soy como Hefesto, dios que cojo y feo,
pelea doy, mas llama que se llora,
no sé qué frase mágica invocara
para una vez besarte oscura boca.
Andrés Neuman: RUIDOS EQUIVOCADOS
Algunas cosas hacen
ruidos equivocados:
problemas de doblaje con el mundo.
De pronto un vaso tiene voz de niño,
el tenedor escarba una cabeza,
una mesa chirría su neumático.
El desorden provoca observación
en la misma medida que la música
discrepa de sus previas armonías.
Llevo en la espalda el eco
de la puerta que acabo de cerrar,
como esa noche en que dijimos frases
que merecían otros.
miércoles, 18 de febrero de 2026
Leticia Sofiro: (mayo 25)
(mayo 25)
y no logró el paisaje,
porque ignoro las especies,
acunarme a la sombra
porque ignoro la palabra
y nombro solo las cosas que hay arriba
arriba de las copas
entre las hojas
se me dicen desde esos vacíos
en voz baja
y no puedo dormir así
se oyen desde lejos araucarias de gritos
como los mansos esperan dormidos
y pelean olmos contra la mitad de occidente
me apenas, ombú, por instantes tanto
que sabiendo que ya pasa, que ya sana,
que deseando la sonrisa trague la lágrima,
tanto, ombú
que acacia el desgarro
me apenas ombú,
por instantes tanto,
que se me hace raíz
cada presente
y deliro
el páramo que nos mire a los ojos
Roberto Echavarren: AMORES
Bajo el agua, la roca,
bajo los recortes del collage, la sequía,
bajo tu párpado pintado por Ingres o Dalí
un cuenco opaco y hueco;
tras el batir de plumas rítmico, sin posarse,
cuando Psique y Cupido se besan, las paredes del cuarto
erosionadas, inmóviles.
El sentido íntimo de las cosas es una membrana sin espesor atravesada por una navaja.
No hay secreto de conjunto sino en cada cosa cuando llama la atención:
papel al viento vuela hacia el huerto.
El cielo tiene una cicatriz de plomo diagonal;
Vibran las hojas de la vid.
A los cinco años no pude ver a mi abuela
tras el tul de mosquitero cadente sobre cu cama.
Escuché el ruido del mar antes de verlo:
Caracol blanco en la escalera de caracol.
Las cosas no se quedan pero vienen de nuevo
para ser vistas por primera vez.
Ella las vio; yo las veo por ella hoy;
Ayer me anunciaban algo,
no sé si alguien las verá por mí.
Las cosas callan;
la lluvia corre, no queda nadie.
Juguete de la circunstancia, ya sin tul de mosquitero
penetré la grupa, arrebaté la trenza reservada para mí.
De niño estuve muerto.
Encima de los parrales surge una mancha naranja,
tiza naranja bajo agua,
tuna roja en la maceta roja
rajada por presión de las raíces.
Estoy en su cuarto, en su cama;
de madrugada se oyeron pájaros y lluvia
que chorrea por techos y desagües.
Un gato color herrumbre pasa por el muro del fondo:
él es yo, blanco, gozo latente, punto de rebote.
La neblina a bocanadas engolfa la avenida.
Luces verdes de mercurio explotan, fruta húmeda.
Recogí la flor naranja fluorescente entre arroyos improvisados, espuma, pausa,
cuando los actos dejan de importar pero otorgan un acabado a cada acto
porque siempre estuvo aquí aunque yo no estaba.
Aquí no hay nadie.
Recogí la flor, te la regalé.
Gracias a ti hay performance.
Una noción vuelve del limbo
donde no llovió por mucho tiempo.
Parte de la gracia es no ver a través del otro,
No hacernos jamás transparentes en el paraíso,
Pero fue suficiente tu estadía en tierra de nadie
para que el cielo pasara de oscuro a naranja,
las sábanas, las paredes, el balcón vacío.
domingo, 15 de febrero de 2026
Mariana Pegu: "lo inesperado"
Una mariposa ocre entró a mi casa
entró y salió
un soplo
me dejó sola
deslumbrada
muy sola
cuando solté el aire
noté que ella estaba en mí
su dibujo cobrizo
sellado en ese rincón del pecho
donde tiene lugar
lo inesperado.
Lucas Margarit: Carta a Claudio Monteverdi desde Cremona
No gires la cabeza, Claudio,
cuando aquellos que te miran
hablan de sangre y silencio.
Vuelve una vez más a casa e inventa
el canto del ave y de su imagen.
Vuelve a casa como quien
coloca monedas sobre el camino
y trae tu cansancio ahora que crees morir.
Vuelve a casa,
nadie traerá tus muertos hasta esta fosa
en este destierro que llamabas en silencio “distancia”.
Vuelve a casa, cabizbajo como un monje joven
que llora bajo un ciprés.
Así observamos la voluntad de decir “amén” con otras palabras.
Claudio, ahora vuelve y recupera la infancia y las cartas de tu padre.
viernes, 13 de febrero de 2026
Adriana Ceñal: ¿VACÍA?
¿Vacía?
mi carencia real es de potasio.
Cuál es mi relato preguntás,
cuál mi adoración.
Que necesito argumentos
para “verme” bien plantada.
Es otra cosa este hormigueo,
amigo.
Es algo más que ausencia mineral,
lo siento
viene subiendo
es un sueño de pies livianos
un desprendimiento.
De eso se trata,
no poseer.
Pablo Secchi: "debería esconder una manga en el as"
Debería esconder una manga en el as
y algunas sobras de sabios en mi barba
desarrollar bien malas ideas
o al menos tener una buena idea mal desarrollada
aprender latín
y el nombre de algunas flores que no existen
buscar en un trebolar el verbo de cuatro letras
que me permita arrojar de un manotazo al papel
un barco navegando
o podría alguien decirme que la poesía
es un camino con puentes en los charcos
por andamios que trepe
un albañil no besa una golondrina
a lo sumo desde sus ojos de piedra
mira achicarse la espalda de algún sueño
pero entonces
cómo se ignora una erupción de mar
cómo se hace para no escribir
cuando llueve.
jueves, 12 de febrero de 2026
Stella Marys Darraidou: "también nosotros buscamos un monte"
Dicen que encontrarse una liebre es una señal del destino
un eco de luz entre la bruma
La liebre que cruzó mi camino aquella mañana
mensajera del alba
trazó su huella en el rocío
Sólo sé que el monte se desperezaba a esa hora
y en su bostezo vi nuestras heridas
También nosotros buscamos
un monte
una guarida
un silencio
donde lamer lo que sangra
martes, 10 de febrero de 2026
Arturo Borra: Una esperancita desquiciada
Tengo un acompañante que esquiva
los quejidos que lo clavan al suelo:
prefiere invocar vértigos mirando las nubes.
Trepa la noche, silba
subido a los árboles.
Cuando llueve a rabiar señala la pared
que escapa a la humedad.
Cuando se avecina una tormenta en los labios
fabrica una balsa para internarse por sus canales
y forja escaleras para encender luces
a su tristeza.
Mi acompañante tiene ojos nuevos cuando su pena
trastabilla: ríe en la lluvia que oculta el cielo.
Colgado a una esperancita desquiciada
despereza sus desánimos,
rebusca la magia
que ni la tormenta en su boca apaga.
lunes, 9 de febrero de 2026
Concepción Bertone: Esperando la nieve
a Glauce Baldovín, in memoriam
Todos dicen que va a nevar en la ciudad.
Todos quieren ver en la nieve algo nuevo,
algo raro y ligero porque
no sabríamos convivir con eso. El rostro
del otro es nuestro rostro y el hielo de la nieve
lo refleja. Pero nunca cayó. Sólo piedras
de hielo y algo de la tempestad
que destruyó a los árboles. La tarde
se hizo noche y el cielo
me develó el humor de los pájaros, la tijera
de una bandada ruidosa
buscando dónde anidar.
Y nada
que no supiéramos –salvo volar-
nos pasa. La nieve
cae siempre en otra parte.
El derroche es una ley
del arte y de la naturaleza apaleada. Siempre
hay tiempo, tibiezas
de Barragán antiguo, enaguas de jerga,
lienzos bordados por mi abuela
contra la guerra que,
en ese hacer sumida, florecía en la tela.
Flor rebelada contra la nieve
que había que cavar para ver la luz,
el suelo fangoso que dejaba la pala
enterrando la bala del cansancio
que le hizo estallar una noche
el corazón.
El tuyo, el de ella. Se supone cordial
la huella del pespunte, el hilván,
la mirada ciclópea de la aguja, lo que cava
la pala cuando siembra . El filo del papel
o del hilo. Se supone cordial
entre los yuyos donde se afila un lirio
no pisar su destino de cuchillo
salvando una parte
de un día de pesar.
Del peso del avatar, de ese mal
expresado nombre
de lo adverso. Reverso del candor, cuando te mata.
viernes, 6 de febrero de 2026
Cristian Aliaga: El lucero del Alba, el refucilo
El lucero del Alba, el refucilo, los fuegos fatuos
detrás de los álamos, mi padre busca
los animales dispersos en la tormenta.
Los rayos iluminan en su rotación grupos de vacas,
caballos, ovejas, gallinas y otros animales
que no hallan hueco entre los tamariscos.
Los perros gimen por galpones y corredores oscuros.
Mi padre corre para salvar lo posible, se engancha
en un alambrado y la mordida de un cerdo atascado
lo marca para siempre. Su mano mala.
El amanecer, siempre, salda la destrucción. Cada objeto
destruido, cada animal muerto, deja congoja y trabajo
a repetir, tareas de esclavo.
Con ropa seca y la gorra hasta las orejas, mi padre no habla,
empieza la reconstrucción de lo ajeno.
Abomina de la queja y de los patrones. Silba en su tumba, y me despierta
para jugar el juego del falso dormido.
Me ha legado la rabia, y una manera propia de mirar
el horizonte y los alambrados.
Selva Dipasquale: "lo que acaricio se derrite"
Anudo el alma a las sombras
camino.
El sol se detiene en el
duro corazón
de la simetría.
Puntos de luz.
Lo que acaricio
se derrite.
martes, 3 de febrero de 2026
Carlos Nuss: ¿Cómo? ¿Cómo hablarte, madre?
¿Cómo?
¿Cómo hablarte, madre sin que la palabra
sea una piedra arrojada?
¿Cómo cortar el cordón umbilical
de los estuarios que me drenan?
¿Cómo llenar el regazo de las hojas
que son mis nodrizas?
¿Cómo ser hombre sin ser hijo?
¿Cómo ir por ahí hablando tus llanuras
en lluvias para nuevos desiertos?
¿Cómo ser poema sin tu río, sin remar contra la corriente,
sin que la palabra se hunda en el barro?
¿Cómo contarte que el poema ocurre en mí
como un simulacro de lapidación?
¿Cómo escribir sin moldear la piedra para ser objeto?
¿Cómo decir que no siento su vuelo hasta que llega y golpea?
¿Cómo explicar que a medida
que el dolor crece de manera geométrica
las palabras lo hacen exponencialmente?
¿Cómo contar lo que es sobrar en una cama
y faltar debajo de la almohada?
¿Cómo, entonces, ir por ahí
sin carne que ponerme ni leche que me abrigue?
¿Cómo es sentir la pureza de un segundo de silencio?
¿Cómo puede, madre, el amor vestirse con un cuerpo?
viernes, 30 de enero de 2026
Daniela D. Pacilio: "hoy limpié una casa por noventa pesos la hora"
Hoy limpié una casa por noventa pesos la hora
desde adentro podía ver los tilos del patio
la luz formando círculos sobre los charcos de agua y barro que todos evitaban
las habitaciones los pisos, los espejos quedaron impecables
ninguna telaraña
cuando me iba
la señora quiso darme una propina
"Porque vos sos estudiada" -dijo
y extendió la mano.
Ignora la señora que el polvo
que cubre los muebles
las lámparas
los rincones donde habita
están formados por partículas de piel.
Orlando Valdez: AL ALBA
no puedo amar
y eso quizá sea
de la vida nada
y sé que vendrás
a beber conmigo
sin sorprendernos
al alba ni juzgar
estos rostros
tan conocidos
como extraños
Estela Zanlungo: Fértil
¿No querías un bosque?
¿No lo deseaste tomando tu casa por asalto
mientras se dilataba el canto de la luna?
¿No lo viste venir en la humedad suntuosa
del patio, después del riego de la tarde?
Crecía a tus espaldas,
cuando te desnudabas atrás del sosegado velador,
después de haber colgado el vestido,
y al soltarte
con la seda de fondo del tren de medianoche.
Entonces el roce de las sábanas te pulía las piernas,
y se enterraban las raíces
un poco más,
un poco más,
en el irrefrenable corazón de la tierra caliente.
Ahora que te sangran los dedos
cuando arrancás los brotes de la pared del cuarto,
pensás que apenas se insinuaban
con el café del desayuno.
Debiste haber previsto
que lo que se persigue con el cuerpo
termina dando flores
de una frondosidad indómita.
martes, 27 de enero de 2026
Juan Desiderio: Fragmento de Ego
Ahí está la catedral.
Cimientos de luces duras.
chorros de piedra caliente.
apuntando al ojo que está en el cielo.
Estoy listo a inyectarme.
a través de torres góticas.
en las venas de Dios.
Fragmento de Armagedón
Rayos ultravioletas impactan en el lienzo.
Dibujan planetas que pasan a otro lienzo.
Afortunado es el que despierta como lienzo.
Sarcasmo. Ira. Aplausos. Manjares.
Rastros paganos en el entrecejo
muerte de antemano. Gira la rueda.
Pies ligeros, tribulación y olvido.
Cuerpos hervidos en propio sudor.
Paciencia eléctrica.
Dínamo, palanca, llaga, así es la vida.
Huesos cruzados, asesinato en masa.
Aunque la carne quede.
Todo viene, todo se va. La raza
raza musgosa de virtudes dormidas.
Late el alma en cuerpos muy densos.
Voces que cabalgan la noche, en dóciles cuervos.
Amnesia en el agua. Veneno en el aire
Redención en el fuego
Amén
Parajes de miel y vino
confort para el desposeído
alas para quien se arrastra
Y esta selva es helecho
y fruta fresca
y el volar del peregrino
me seduce.
Otra estrella de agua me espera
Otro aire, otras virtudes
sin manos, la vista es hermosa
escucho sin querer tocar.
lunes, 26 de enero de 2026
Irma Elena Marc: Pierángeli descubre la eternidad
–Está bien, lo comeré –dijo Alicia–. Si
me vuelvo más grande, podré alcanzar
la llave; si me vuelvo más chica, podré
colarme por debajo de la puerta. ¡Pase
lo que pase, entraré al jardín!
(Lewis Carroll)
La soledad de Pierángeli encerrada en su Babel,
busca el Jardín de los Niños Perdidos,
imposibilitada de crecer como Peter,
porque no hay corazón,
hay un torso sin corazón,
carcomido el corazón
por el garfio del miedo,
ni ángeles de la guarda,
ni estampitas,
sólo los sueños
donde es posible detener el tiempo
y que sea por siempre la hora del té,
y se agoten y se colmen
las tazas.
(En el Jardín de Nunca Jamás todos hablan la misma lengua y sueñan
idénticos sueños).
Cuando la nena se cayó del útero
empezó el tormento reservado
a los prisioneros del Arrecife del Dolor,
tuvo que conservar ojos y corazón límpidos
para divisar cualquier balsa que la llevara a tierra firme
o un cochecito de bebé para salir volando rumbo al Jardín más allá de la puerta.
El viento pasa y arroja de Babel
las palabras que no existen,
perdido el lenguaje en la más eterna inmensidad.
Bajo la lluvia,
al atardecer,
Pierángeli juega sola,
la Nena está ensimismada porque ha perdido el último diente de leche.
📚 en "Los ojos"
























