jueves, 13 de agosto de 2026

Romina Dziovenas

tu cuerpo
quería avanzar por encima del mío
como si a pesar del empeño por vencer la resistencia
del agua
todo permaneciera en su sitio
el pelo se agitaba
en la humedad
y nuestras bocas contenían la urgencia
por asomar la cabeza y volver a respirar
por unos segundos me gustó vernos
ocupados en otra cosa
que la corriente se llevara a otra parte
la necesidad de encontrar
las palabras justas
cuando sentimos que de seguir buscándolas
podríamos
tocar fondo

Osvaldo Luis Marrero: DECONSTRUCCIÓN DE BOTITAS ALMAFUERTE

punteras
corte y forro en cuero 
talón 
corte y forro en cuero 
plantillas de armado y vista 
forradas y rellenas con goma eva
de alta densidad 
base (goma)
cuñas de goma 
suelines de caucho 
nervios relleno con goma eva 
refuerzos y parches en cuero 
re armado 
pegado 
goma cosido a mano

domingo, 9 de agosto de 2026

Julieta Steimberg

Canté una canción de agua, 
de barro, de tiempo, 
y di una vuelta completa 
mientras insistías en construir 
algo que no parecía posible 
pero que estaba anclado 
en ese deseo antiguo y tenaz 
de ir hacia arriba apilando piedras. 

Diego Muzzio: El rayo cae con predestinación

¿Puedes responder a mis preguntas

Tú, San Juan Evangelista en Patmos,

colgado de un clavo en la pared de Berlín,

escribiendo aún mientras se arrastran

las larvas del tiempo sobre largas galerías?

De la blanda muerte por agua a los caballos

trompetas peste hambre fuego hemos

evolucionado: se torna más complejo destruirnos.

Todavía puedo respirar. Encerrado en este cuarto

huyendo de mi prójimo, hojeando guías de viaje,

riéndome de la ruina, ignorando la pobre

prosa de la maquinaria animal del día.

Quiero ir a pescar con mi padre y con su primo.

Estoy dispuesto a atravesar el dilatado páramo

para llegar al río, así que dejemos a un lado

la destrucción del mundo y, si es posible,

dame una respuesta:

¿qué quedará de mí luego de que el rayo

calcine los trigales que conducen a mi puerta?

miércoles, 5 de agosto de 2026

Patricia Coto

No escribas por hábito, por costumbre.
Escribir es algo más que una gimnasia de la mano.
Escribir es algo más que un juego de los ojos.
Escribir obliga al tremolar de las ideas,
de las nostalgias secretas,
de las amarguras eternas en el paladar del día.
 Sin embargo, escribir es una hambruna del corazón.
Aunque no se escriba, hay poemas en hojas transparentadas
que giran en el viento la razón.

Osvaldo Ballina (1942-2026)

El día mayor
nace
en el hueco
de tu mano
una isla
de apretadas naranjas
que reafirma
potestades secretas
donde
el compromiso
ajeno
con una realidad
impuesta
en nuestra burla,
libertad
sujeta a la madera
que nos enseña
a amar
el acero
plegaria alta
sobre estas
miserias cotidianas
y pensándonos
nos traducimos
en gracia natural
uniéndonos
con los duendes
de la historia
a través
de actos
que alaban
a la vida
como nadar
desnudos
bajo el sol
que no sabe
de angustias
mientras madura
el corazón
errante
en la playa
desierta.
Quizás
toda nuestra fe
radique
en lograr
ese fervor
esa furia
que fuerce
nuestra elección
entre destinos
inciertos
y enemigos naturales.

domingo, 2 de agosto de 2026

Larisa Cumin

En puntitas
sobre el respaldo
juego a la equilibrista
intentando sortear
mi torpeza para
que no te desarmes
del todo.

El arroz pegado
después de rebalsarse
deja una lámina blanca
que se resquebraja
cuando insisto con la uña
como la piel que las chicharras
dejan prendidas al tronco.

Arturo Carrera

al girar de los siglos, duele
el misterio. El misterio que los poetas jóvenes
no quieren nombrar de viejos.
La niebla cubría la cara
de los otros chicos.
No le veíamos la cara tampoco a la maestra.
El fauno reviejo visitó la rescuela.

En el repatio plantaron un reárbol.
Borges plantó otro en La Casa de la Cultura.
El pozo lo hizo Raúl, el portero Raúl,
que a veces nos dejaba tocar aquel timbre
del final del recreo. «A mí, a mí...» –se oía.
Nos alzaba, firme,
para que alcanzáramos el botón
de baquelita oscura.

jueves, 30 de julio de 2026

Anahí Testa

Vine al mundo 
¿para hacer trabajos que no quiero?
¿contentar a otros?
¿pagar sus deudas?
no tengo el remedio para esa injusticia 
pidiendo auxilio en orejas sordas
mujer complaciente 
de centro fragmentado 
todo pende del hilo del creador


Leandro Dussex

IMPERDONABLE

Así, si con todo te acercaras y me largaras
con voz raída, pecho henchido por la rabia,
perdida, sostenida y a la altura de la mía la mirada,
tus rezongos, santerías, peroratas.
 
¡Que cabrón que me pondrías! Si luego
de rodillas mis perdones reclamaras,
de la furia sentir pasiones me negaras y
derramaras a mis pies tu llanto tierno.
 
Pues, para que sepas, que me niego.
De la culpa te exonero porque soy agradecido.
Aun prefiero desdeñar y corregir malentendidos.
Jamás tener que perdonar la bravura del guerrero.
 
Cobardes sólo aquellos quienes retroceden
sin profesar como emblema su palabra.
Sé valiente, sostén tu coraje tal escudo cual espada.
Sólo acaba con dragones quien no teme. 
 
Que de ti yo no tolero que te mostrés arrepentido.
Estoy dispuesto a combatir con aquel que lanza fuego,
mas no puedo, vitorear de honor por saberle herido,
darle muerte y presumir haber vencido. 
 
De considerarte mi enemigo tal vez lo supusieras.
Debo confesarte que son falsas conjeturas, no concuerdo.
Todo perdonara si pensás que obrás correcto, no confundas,
le disculpo a quien sos y no a quien deseo.


domingo, 26 de julio de 2026

Laura Kiener: Fuga

Hoy pintamos la casa de los chicos

con mi hermana volvimos

a discutir por el simple placer

de hacernos la contra

renegamos con lo suave

del color elegido

siempre alguna manchaba

accidentalmente o no

las pinceladas o rodilladas de la otra

 

mi sobrina apoyó de lleno

la mano en el blanco reciente

no se dio por enterada

y siguió pidiendo upa

su hermano cual adulto

intentaba mantenerla lejos

de la zona de peligro

o sea 

todo el patio

en ese momento

había sido abierta

la cámara de los secretos

o una habitación cerrada 

hace años

 

en el encierro

de una casa

pintamos otra

nos metimos adentro

para ver

si se respiraba distinto

para pensar bien

esta vez

los colores

 

en el encierro sacamos

todo al aire libre

del que disponemos

salimos de la casa

estando dentro

pensando en cómo 

arreglarla cómo

acomodarla

y darle vida

esta vez

entre todos. 

Ezequiel Zaidenwerg

I. La lírica está muerta: 
                                               se quedó  
varada en un remanso hipnótico del sueño,  
mientras que más allá del coágulo final de la conciencia,  
en torno al lecho con dosel de plata,
junto a la cama pobre de madera y espina,
se reunían los deudos,  
                              aguardando el instante de iniciar  
la sucesión.  
                    Con todos los sentidos humanos agotados,  
la cápsula de viento que tenía su espíritu  
se alzó rumbo a las auras, desleída en una racha
centrífuga de luz, igual que Elías en la tempestad, arrebatado  
sobre un carro de fuego.  
                                        Y aunque murió la vida, 
no dejó harto consuelo su memoria: nadie partió las aguas,  
ni surgió un Eliseo como sucesor.  
                                                                      Ajenos al prodigio,  
en contubernio, se llevaron el cadáver
y vino un impostor para dictar un testamento espurio,  
que se arropó con sus cobijas, tibias
todavía.  
                    La lírica 
está muerta. “De muerte natural”,  
según manifestaron a través de un portavoz,  
“tras batallar durante largos años
contra una cruel enfermedad”.  
                                                             (Fin del comunicado).  
“Con profundo
pesar, sus hijos y sus hijas,
sus nietos y sus nietas y su abnegado esposo  
participan de su fallecimiento
y ruegan una oración en su memoria”.  
                                                                      Está́ muerta,  
la lírica. Hace ya siglo y medio,
y aunque sus herederos todavía parecen ser los mismos
–aún no peinan canas y caminan erectos, sin ayuda de nadie–,  
recién ahora el expediente
(LÍRICA S/SUCESIÓN AB INTESTATO),
tras mil y una ofensivas judiciales,
tiene sentencia firme, y es posible dar curso
a la liquidación definitiva del acervo hereditario:  
                                                  PROPIEDADES OFRECIDAS: 
Gran oportunidad. Se vende torre. Únicamente en block.  
Importantes detalles en marfil sobre fachada.  
Destino: comercial o dependencias estatales.  
A reciclar. Sin baños ni aberturas.
Gran profusión de espejos.  



miércoles, 22 de julio de 2026

Inés Manzano

Las palabras obscenas
las que nunca mi lengua

las negadas
en la infancia y en misa

las peores
las lascivas las húmedas

las que azotan
las de fiera

las que son
como sal en la herida

Las palabras
que tu furia me dicta
que mi candor las diga
de espaldas a tu aliento

Jorge Ariel Madrazo

Ah de aquellas carnes resurrectas

aquél néctar de lúpulo y

cebada

La belleza quizás sea hebra o

caligrama

de lo indeterminado

(de lo que jamás ha sido

o será)

La cerveza: pesante vellón

alquímico babeo

 

nupcial

 

y el vivir que empotra sus patas de cerdo

y el morir que ríe de la tumba vacía

 

Tal truco -revivir luego

andar- ya el Christo lo hizo

Mis amigos suelen repetirlo

No hay milagro para nos

reyes de utopía

 

Sólo es poeta

quien al tercer día

canta y abandona

sin prisa el sepulcro

 

Y aquí: Magdalena, la escena

armemos, Hosanna,

el poema

 

bienvenido sea al café

que abre las tontas veinticuatro

horas

Piquetes del verbo, hágase la

fe

Y sea con nosotros la palabra

Y se cabree la cabra de la afasia

Y se enrabie el burgués

de pacotilla

con todo el vulgo vomitado

a cuestas

 

domingo, 19 de julio de 2026

Mariana Suozzo

A Ramos Mejía.

Cuando todos se vayan…

Cuando todos se vayan de Ramos Mejía
no quedarán ojos para ver la Avenida De Mayo
convertida en una pista de patinaje
diversos animales saldrán
desesperados de las alcantarillas
al saber que todos se han ido
correrán en busca de vasitos desechables
que usaban las cafeterías
para fabricar con ellos sus patines

y muchos pájaros migrarán de lugares desconocidos
para correr picadas a ras del asfalto
desde la estación de tren hasta el colegio Don Bosco
darán todo por el premio:
un departamento donde anidarán a sus polluelos

sin los habitantes de esta ciudad que barniza y barniza
las fachadas de madera de los chalés
serán devoradas por las termitas
y caerán al piso pedacitos de pintura
de una pared vieja que se descascara
al resguardo de una galería
en la casa que vio crecer a Maria Elena Walsh

y los pastos de los inmensos jardines
que se ocultan detrás de las viviendas
se podrán ver desde la vereda
recostados en los techos de tejas de cerámica

y las piscinas de fibra azul empotradas
o las construidas de concreto a la medida
servirán de albergue para extrañas criaturas acuáticas
que nosotros, antiguos habitantes de Ramos Mejía
jamás tuvimos oportunidad de conocer

y una montaña de hojas cubrirá por completo las veredas
y un hormiguero de grandes proporciones
crecerá en la aldea policial

y los cables de alta tensión sostenidos en las alturas
por esbeltos postes de madera
los cables de teléfono, de fibra óptica
por dónde los ciudadanos se conectaban a la red
los cables de >>Televisión por Cable>>
los cables que parecen lianas
que cruzan de una vereda a la otra
los tendidos de cables que conectan edificios
los cables ilegales, clandestinos
los cables en desuso de clientes que abandonan un servicio
los cables peligrosos
todos colocados desprolijamente
los cables que arman un caos en el cielo
tan criticados cables por los fanáticos del paisajismo
ya no tendrán ojos que juzguen.

Franco Rivero

lo que me llama la atención de
este linyera
es que tiene un paraguas
sano
de qué sirve un paraguas después de
haber bebido
tanta intemperie

díganme la verdad/¿alguien
se rió de él
alguien se ríe de él
o este linyera sabe de ironía
por eso no lo vende
por eso no lo cambia por pan
y mortadela?

miércoles, 15 de julio de 2026

Graciela Mitre

Algunas especies
nadan contra la corriente
regresan a su lugar de origen
y vuelven a nacer
otras en cambio
cobijadas en sus nidos
aguardan dócilmente
el vuelo final
hay cuerpos resistentes
rebeldes
desoyen todo ruego
fluyen sin ley alguna
como si la muerte
los hubiese olvidado
o los negara.

Marcelo Rizzi

El colibrí es una partícula tornasolada
del tiempo: un instante en que todas las
formas aladas del lugar se detienen.
Quietísimo sobre su rama elegida, volar
quizá sea su dichosa inquietud. Esta casa
no parece ser real: no se sabe a ciencia
cierta si del principio o del fin de los tiempos.
Anoche algunas luces que danzaban sobre
el horizonte nos daban una especie de rara
bienvenida. El camino que toma el sol para
iluminar la tierra ha cambiado, y hay una
parsimonia mordaz en cada estrella que
en el cielo se apaga. Está de más seguir
hablando de ello, hay que pensarlo todo
de nuevo, es hora de ponerse a trabajar.

En "La constancia"

lunes, 13 de julio de 2026

Sara Cohen: Éramos felices

infancias, invento

memorioso

de imaginaciones

golosas


ávidas miradas

hacia otros tiempos

historias, tejidos

en el secreto cofre

de una mente 

trasnochada


mi tía Martha me obsequia

un sobre con fotos


en su mayoría anteceden

a mi nacimiento


elijo entre 1923 y 1975

y me detengo ahí, en 1975


la letra de mi abuelo

al reverso de alguna foto

la de mi tía en otra


ella flota entre tres tiempos

del primero, infancia en París,

dice, era muy grande

el departamento de París,

Becky nunca se recuperó,

¡éramos felices!


hay que circular

con cada fotografía

de habitación en habitación 

a la hora en la que el sol

ilumina una u otra ventana 

para tener claridad 

acerca de lo que se mira


como si cada ventana 

fuese la de aquel 

departamento de París

y Becky, mi abuela,

estuviese 

-como otrora-

allí en su dicha

Alan La Veglia

Recuerdo

el olor de los pinos 

al caer octubre.

 

Hojas húmedas 

aún se encienden 

en la lengua del día.

 

Rosarios, la Colt 45,

una hebilla caída 

entre jazmines paraguayos.

 

Dios era el color oscuro

de las semillas

al ensamblarse el otoño,

las entrañas 

en un balde de metal.

 

Alguien se arrodilla 

al final del mismo invierno.

La llovizna discurre sobre el musgo.


jueves, 9 de julio de 2026

Ana Danich: NUNCA SUPE HABLAR DE RUISEÑORES

Por qué no abres la carne y buscas,
hurga hasta la cavadura del hueso, esa astilla,
esa médula que se hornea en el rescoldo
una escritura sellada en las entrañas.  

Agonía.

Hunde tu mano hasta la última víscera
el animal yace inerte con su boca deslenguada,
no podrás comértela, qué pena,  pero  invito, 
cómete el hígado, el pulmón,  el útero,
sobran  restos de humanidad apetecida.

Cómetelos.

Una arteria inflamada tiñe el mantel 
arroja morados coágulos hirvientes 
flotan jugos en el mar sangriento de su vientre,
navegan juncos jinetes jabalinas jaguares
danzan los caníbales en la mesa del martirio,
despostan  vibran  palpitan  gruñen
cómete la piel,  la grasa, si es que puedes,
cómete la letra, la escritura,  la palabra tallada,
degusta las sobras del festín, sírvete un trozo, 
el animal yace inerte,  vaca herética.

Su sacrificio.

Nunca supe hablar de sutiles  ruiseñores
me disculpas.

Tierna carne que me sabe a nada.

Rubén Vedovaldi: NADA TRAIGO A ESTE SITIO

NADA TRAIGO A ESTE SITIO,

ni ruiseñor de Keats ni tigre Willam Blake ni 
río de Juanele o gato de Girri

no he domesticado mis estrofas
no le puedo al silencio ni a la ausencia
águila ni serpiente de Zoroastro traigo,

disculpen, no me trajo ni la maga de Julio
ni el burrito de plata de Juan Ramón Jiménez
ni cuerva de Vallejo ni aquel cuervo de Poe;
ni la rana de Basho ni las cosas
que Giannuzzi versara contra su muerte


no he fracasado más que cualquier otro
no he bebido mejores licores
no me alcanzó la luz del elegido
ni me chuparon los pozos de sombra
¿con qué derecho vengo a oficiar de poeta?


no hice más feliz a la que hice feliz
que lo que otro bien pudiera hacerla
no soborné, no maté a ser humano
no fui padre ni esposo
no moriré en París
no me piden permiso para ser
la lluvia, el viento, el mar;
el sol para brillar
la flor para aromar en el desierto
¿con qué laurel esgrimo olvidables argucias de poetastro?

no descubrí el aleph ni falso aleph
no estuve en la frontera al borde de la guerra
no me ha excomulgado la Iglesia en que no creo
no he ganado una estrella
en el cielo inestable del marxismo
no amasé una fortuna ni dejo deudas
sólo que aquí y ahora me atraviesa
este atardecer gris de medio invierno
y estoy solo en mi cuerpo
(no más solo que antes o que otros)
y está todo tan frío tan inmóvil
que estirando la mano con que escribo
quise alzar esa piedra que es mi alma
y no puedo y me duele

no consigo arrancarme a dar el grito
a ser un vuelo azul un viento negro
un pozo ciego un puñal una rosa
un pedazo de pan en la vereda

nada traigo, disculpen,
y no sé cómo vine a dar aquí

lunes, 6 de julio de 2026

Geraldine Mac Burney Jones: VENUS IN FURS – JOHN CALE

Es hora de atrasar los relojes. Porque el invierno vuelve arropado de noche y de mala fortuna.

No veo lechuzas. Los zorros escarban la última sangre de cada gallina. Será un invierno asido de pequeñas criaturas. De a poco vendrán como lobos en la noche. A susurrarme en sueños, a regalarme brújulas para roer antiguos calendarios. Me traerán el pentagrama blanco de las siestas, una mañana trémula con andar de pájaro, los mil rostros de la infancia. Una tarde con mi abuela. Su perfume azul.

Y mi corazón aullando
como un antílope.


Alejandro Crotto: El ojo enamorado ata los cielos y la tierra

Los cielos nos dan miedo,
los cielos de belleza aterradora
donde se queman las estrellas.

La íntima tierra, en ella -un nuevo descrearse-
nuestra gota de vida.

Dando lugar, sacándose lo hace.

¿Ves el jazmín de tu balcón? ¿La mosca
en la pared, que frota sus patitas? ¿La herida
detrás de toda la ciudad cuando amanece?

viernes, 3 de julio de 2026

Diana Bellessi

Corre paradigma de miel
Yo me quedo en el jardín viendo
abrir las semillas de gingo
un árbol sabio por antiguo
y simple como el brote de un
poroto

Ríos de la mente sabrán porqué
elrevés de la trama te lleva hacia
Leyenda
Un alma sola enfrenta su pasado
para luego dar la cara a la muerte

Aquí, no hay poder del
pensamiento ni saber
que al mundo modifique
Paciencia solamente
que busca sentimiento,
sentido en la astillada
totalidad del puma
cruzando el tiempo como
a un tapiz. El bosque
se transforma en jardín
a medias modelado
por la conciencia humana

como si una mujer hablara a otra en
un cruce de aguas profundas y claras

Daniel Durand: SPRAY

Tenemos muchas palabras

para designar a la lluvia,

en español y en rioplatense,

pero hay una muy fina,

que casi no cae y se mantiene

suspendida en el aire,

es una especie de spray, a esa

nunca pude encontrarle palabra.


El spray denso de esta mañana

borronea todos los objetos

que tratan de avisar

que hoy es domingo.

De manera que nos hallamos

ante un ningún día.


Afuera los de la calle deambulan

buscando un toldo para pasar la tarde.

Acá adentro tengo de todo y en orden,

y sin embargo busco un error, una falla,

algo para hacer entre medio de los mates


martes, 30 de junio de 2026

Irma Verolín: LAS TÍAS DEL CAMPO

Venían una vez al año con sus vestidos floreados 
y sus zapatos chuecos, conversaban
sobre las vacas
sobre la altura de los yuyos
o relataban la furia de las lluvias,
hablaban sin parar
de las langostas
y abrían inmensamente sus bocas
cuando las llevábamos
a pasear al centro de la ciudad.
Resplandecían tanto los vidrios que las separaban 
de los maniquíes
resplandecían con un estrépito
que obligaba a sus bocas a abrirse aún más.
Gracias a ellas
aprendí palabras nuevas
que nunca pude usar en la ciudad
y recibí sus abrazos de bocas hambrientas
cerrando suavemente mis ojos.

Ernesto Parysow: la sombra de la llave

¿quién se despierta día tras día?
¿quién se levanta día tras día
de la misma cama al mismo suelo al mismo desayuno a los mismos pasos
día tras día?
¿mismos pasos?

el tiempo avanza día tras día
el mismo acto día tras día
el mismo actor paso a paso despierta día tras día
se levanta día tras día
y camina día tras día
los mismos pasos día tras día
hasta gastar las suelas
paso a paso
día tras día
levantarse suela a suela
despertarse cama a cama
día tras día

viernes, 26 de junio de 2026

Mónica Sifrim: RELICARIO

(a Iván y Zoe)

Son los higos. Curvan con su peso
Las ramas en el jardin trasero. Comemos higo, aliviamos el árbol.

Y después caminamos hacia
El mar
Donde van los pingüinos……………..A arrojarse
Luego de cruzar

La carretera.

Sus pichones son apenas
Una pelusa blanca.
Cruzan la ruta………Como distraídos.

Y una piensa
Que van a suicidarse
Debajo de los autos
Pero no

Se apuran a saltar al agua:
Es allí donde pueden
Disolverse

Brumosos y macizos
Camino al horizonte

Y tan diestros que andan
Con el agua…..Perlada
Sobre el plumaje negro

Tan arriba y abajo
Se menean
Dichosos……..Y una entiende

Que en la tierra
Son torpes

Y que habitan aquí
Como nosotros

Por equivocación

Martín Prieto

La profesora de Filosofía
un manual de buena conciencia
que da clases con un echarpe cubierto de pines
estampados con consignas que defienden todas las causas
-se diría: un auto de Turismo Carretera promocionado
por empresas autogestionadas de izquierda- en un acto de contrición
por haber obrado mal en su vida vieja
cuando creía en el dinero y en la hetenormatividad
le dio un baúl de ropa usada a la chica que trabaja en su casa
y gastando de la herencia residual de su propio pasado
unas semanas después en una confusión temporal de roles
-la patrona que había sido, la que no quería ser-
le preguntó qué había hecho con las prendas
que no modificaban en nada su vestuario habitual
-el jogging, las zapatillas, la camperita de cuero-
y la chica, de repente distante, en modo principesco natural
empapando una esponja en detergente y agua:
“se las regalé a los pobres”.

martes, 23 de junio de 2026

Camila Charry Noriega: REVELACIÓN

Éramos tres y la calle,
pronunciábamos entre el vino
aquello que nos hace humanos:
el amor, la muerte, el tiempo.
De esquina a esquina
como si ese breve espacio fuera el mundo
y la ebriedad un útero oscuro,
nos mirábamos incrédulos
advirtiendo en el otro
la revelación de esa voluntad voraz,
fortuita
que lo mueve todo.
Se intuye el mundo en lo hondo que se esfuma
desde lo que tiembla vertiginoso en la palabra
lenta e incapaz de acercarse a esa vorágine.
Las calles del ebrio
en perpetua fuga
se caminan hacia el fondo y calladas.


Carlos Barbarito: DESPIERTA DEL LETARGO…

Despierta del letargo para ser el mismo.
A la deriva el agua del bautismo
y la falsa llave de la puerta del encierro.
A pulso el primer día y la última noche,
el parir de pie para no dejar hijo;
agua quieta o rizada y pálido el rostro,
lejana visión de una telaraña
y el peso que hace crujir el deseo
hasta aplastarlo contra una tierra
que pide a gritos una renovada niñez.
Ni anuncio ni presagio:
se ahuecan y se agotan el individuo y el coro;
quién puebla ahora el patio
y mira pasar la bandada
antes de perder los ojos. 



viernes, 19 de junio de 2026

Lorena Nittoli

Habrá que construir

ciudades

donde se desborden los ríos

donde el agua

corra

hacia el encuentro

de todos los hombres

en la naturaleza primitiva:

Herbópolis

la ciudad de los sueños

Allí

donde los límites del tiempo

se desvanecen

donde la tierra

no tiene dueño

donde se escucha

una sola canción:

la canción de los vientos.



Herbopolis (fragmento)-(De ‘Voces en el cenotafio. El lenguaje de las piedras’. Lorena Lucía Nittoli. Poemas en alta voz. 2021)

Gerardo Burton: XXIX

las desgracias

no son naturales, no

las catástrofes

tampoco

a los muertos no los mató la lluvia

a los torturados

no los sometió la electricidad pura

 

la pereza de mirar subyuga

y así

ondean las banderas del enemigo

fabricando

cementerios a su paso

 

hay que buscar una victoria

recordar

las batallas ganadas hace tiempo

volver

a ganarlas, a pelearlas

aun cuando

las bombas lluevan, los vientos rasantes

sobre la culpa

pudran

el alma

 

no hay fiesta en ello

no hay gozo, sólo miedo

porque tener deudas

es terrible, mirás y 

algo falta, algo muere

por eso

la victoria debe ser recordada

su raíz, cuidada, y de a poco

convertida en dura, alegre memoria resistente

 

no existe, dicen los que viven

más amor, mejor amor

que la vida

que pasa de uno a otro a otra

a una a otro y así

así

interminable

amor

inter

mi

na

ble


En "Cantares de Junio"

martes, 16 de junio de 2026

Florencia Madeo Facente: Nota en un restaurant

Una mancha de sangre 
no sale,
pero si la limpiás enseguida tenés 
más chances.
Ahora bien, si te demorás 
puede que no salga del todo,
que quede imborrable el contorno 
y se forme algo monstruoso
como un país,
un país que solo vos
(no importa si la sangre es tuya
o de otro, importa sólo tu motivación 
para borrarla) sabrás vacío.


Ariel Williams

Hasta muy vieja corrió con sus piernas de fibra. Desde
muy joven corrió con sus piernas. Niña corredora
bajo los cielos quemados de azul.
Sola. Definiendo un estilo,
marcándolo con pasos golpeadores de cascotes,
asustadores de insectos.
Cuando ella se acercaba a una ciudad, la anunciaban
montones de abejas desbocadas y saltones con las caras verdes.
“Ahí viene la niña de los insectos”, decían, “la que los huye”.
De entonces quedó decir, con las mangas de langostas,
que venía la niña de los insectos.
Embarazada de mí, casi adolescente, hermosísima
como una muerte, corrió sosteniéndome en sus aguas
internas.
Yo dormía en su panza ovalada, aprendía el ritmo.
Así se forman las culturas.
Cuando ella me desaguó, lo primero que asomó al mundo
fueron mis piernas, y ya calzaban unas zapatillas finas
de correr.
Los niños galgos nacemos por las piernas.


En “Vengo de una Galga Mayor”, La risa hué

domingo, 14 de junio de 2026

Mari Lamas FAUSTO SIGLO XXI

Iba a la iglesia los domingos.
Comulgaba y rezaba
arrodillado
ante el dios de los altares de los ricos
como él,
que tuercen la cara y se santiguan 
si les hablan de los pobres;
ese dios miope que evita los crucifijos 
y no reconoce
más hijo que el dinero.
Insatisfecho y ambicioso como era
quiso venderle su alma al diablo
y resultó ser que el diablo,
tasador astuto
y conocedor del paño,
se la compró por nada.

Daniel Quintero

Mi abuelo se sacaba las uvas
de la boca para alimentarme
éramos una familia de pájaros
no volábamos /al menos yo
él recorría el patio en busca
de las uvas para cruzar el mar
hasta su aldea de Galicia
así amábamos el vino
así él me daba de beber
«hoy la parra es algo
que sucede en el pasado»
ni mosto ni abejas libando
ni ratas que hurguen
en los racimos maduros
ahora que dejé el alcohol
recuerdo a mi abuelo
entre las parras
extrañarlo es
mi síndrome de abstinencia.

jueves, 11 de junio de 2026

Valeria Zurano: Insular

Insular
«…Todo sucede. La vida es más o menos un barco bonito. ¿De qué sirve sujetarlo?”.
Haroldo Conti

Dejaré la casa de la isla a la mañana
las aguas han crecido durante la noche.
Crecieron con una calma absoluta
sigilosas y oscuras abrieron
las puertas del sueño.
Dejaré los ojos en el borde de la orilla
el cuerpo tendido sobre la arena,
los zapatos flotando junto a cada objeto
que fue puesto allí
con la esperanza de una vida.
Temprano me arrancarán de lo que fue mi casa.
Dejaré la cama tibia y el agua humeante
la voluntad de los que juntan
las redes vacías y luego,
retornan.

Cuando las aguas crecen
la corriente se lleva todo,
las palabras junto a los mudos camalotes
buscan el sosiego de una playa.
No hay impulso valedero en el furioso arrastre
sino un aliento guardado para el final.
Al llegar a la desembocadura
un enjambre de llamados y de pérdidas
improvisan un embalse:
la amalgama que se forma de plumas y de hojas
tapa la locura de ver cómo va yéndose
en aquellos camalotes
mi alma terrestre.

Los caracoles trepan las varas de las leguminosas
por la ruta verde de sus estambres
buscan la gota que piensan que es la luna.
Los que hallaron un tronco flotante
no saben cómo detenerse
las olas se los llevan, hunden sus cuerpos
ahogan el pedido desesperado de una soga
el grito de sus nombres.
Un dolor trepa por las varas de mi espalda
busca aquella gota que es la luna;
los mensajes del destino se escriben
y se borran
bajo la estrella gris de la sudestada.

Rendidos al movimiento de la espera
las empalizadas del muelle oscilan.
Algunos se entregan a la inercia del descenso
y otros son empujados hacia las copas de los árboles,
jamás hay que perder de vista
un punto en el horizonte
ni dejar de oír el torbellino de la arcilla.
Oníricas linternas nos llaman
desde los barcos
que Ella veía entre la niebla.
Todo se va cuando las aguas suben
las vidas se separan
se abren con la resignación de lo que madura.

Martín Gambarotta

Una pieza
donde el espacio del techo es igual
al del piso que a su vez es igual
al de cada una de las cuatro paredes
que delimitan un lugar sobre la calle.
La bruma se traslada a su mente
vacía, no sabe quién es y el primer
pensamiento “un perro que se da cuenta que es perro
deja de serlo” vuelve a formar parte
del sueño pero aparece, difusa,
la maceta: una pava abollada con plantas
en el centro de la mesa: dos caballetes
sosteniendo una tabla de madera
–entonces está despierto.
Las manchas de óxido en el cielo–
el color de la luz sobre las cosas, el cielo
que se retrae y es óxido borroneado
entre sus ojos y cae dormido de nuevo, pero aparece
un orden en la materia despierta.
La ubicación lúcida
del lugar en el día, el ruido,
el cuerpo latiendo,
la ruina de una idea que corre
por una red de nervios,
palabras de acero
contenidas en un soplo:
un orificio cabeza de alfiler
en una cavidad del corazón.

lunes, 8 de junio de 2026

Natalia Oroño


Hace un tiempo que no tengo paz
y ojo que no hablo de tormentas
hablo de la falta de casa
de no encontrarme en ningún lado
como si la falta de hogar se hiciera
falta de cuerpo.
Yo, sin poder encontrar un lugar
dentro de mi sostengo el día a día
sin que nada pase realmente.
Ni el sol, ni escucharte hablar
nada dirigido a mí

Claudio Portiglia


Si llevarse la voz hasta los huesos
si achicar la palabra y llevarse la voz hasta los huesos
si quitar las linduras
si rasurar los brotes de tilinguería que sombrean la cara
y dar vuelta el adentro para mostrar las costuras del revés
si escaparse de todas las lisonjas
si confiar en que algo de nosotros hablará mañana
para ese interlocutor desconocido
y una pizca de verdad trascienda la provisoriedad con que escribiéramos
si pudiéramos de veras revelarnos
si pudiéramos de veras rebelarnos
este oficio tal vez nos salvaría de tantas horas hueras
de tantas horas yermas
de tanto andar a ciegas por caminos que nos llevan adónde


jueves, 4 de junio de 2026

María Negro

La mujer que fui

tiende la ropa

piensa la poesía

espanta un abejorro

espera

cuando el cielo cae

y es verano.

A veces quisiera

llamarla

hacer así con la mano

es verano y los pájaros

avisarle.

Ella

la mano la ropa

los ojos el cielo

espera.

No puede ser

un color

dice.

Calcula el arroz

que será cena

espera.

La vida abierta ahí,

ahí y ahí, sin donde

Respira hondo

el hocico del miedo

espanta un abejorro

hace así

la mano la ropa

los ojos el cielo

Desea

Desea

Desea de nuevo

Desea

Quisiera advertirle

Desea

¡Oh incrédula!

Desea

Calcula el arroz

Desea

Es verano y el cielo

Desea

Guarda los broches

Desea

Cierra la puerta


Diego Bentivegna

En esa caja pequeña conserva varias cosas.
En la cajita guarda cartas. En la cajita custodia
fotos de ella joven; fotos de su madre, cartas de una tía;
una estampa de Ceferino, ya tuberculoso,
en Roma; algunas cartas.

No leo nunca, nos dice;
no me atraen nada los libros.
Mansilla era un viejo mentiroso.
Yo creo solamente en la memoria.

En EL POZO Y LA PIRÁMIDE (Audisea, 2022)

lunes, 1 de junio de 2026

María Paula Alzugaray: Gessler


Penachos indomables, teros rompieron la siesta
búhos rompiendo la noche
torpes cardos, vacas como hongos florecidos
la brisa abejea entre las cunetas, 
toros jocundos rompiendo la mañana
rompiendo el olor rancio de la quesería
pacifistas caballos cebados de tanto amarillo
de tanto tierno choclo.

Fui a conquistar un paisaje zanjado, yodado
a ver el abandono de la loca Marita y su familia
aprendí a cascotazos a errores a sapos a abrojos,
a berrear como tilingos de arpillera.

Haciendas cercanas en las que nos revolcamos
ojivas nuestros cuerpos
entre ronquidos y gallinas estercoleras
sobre los campos de soja
lejos del oleaje petrificado de los adoquines,
lejos del riquerío
más cerca del escarmiento apestoso.

Machona,
aprendí a tirar con la escopeta, a hacer la vertical,
a amar en tiempos tranquilos, a hacer ramos de cardos embalsamados
a dar zarpazos capaces de abrillantar a los chicos lindos
a hablar de la vida de lo demás en que chismorreábamos tole toles,
a dar codazos y chiflidos, aprendí otras consonantes
palabras de yute.

Cosas que debíamos corregir allí de jóvenes
que luego ya sería tarde.

Toda esa quietud me rompe,
su aburrimiento hincó el diente a las auroras,
lo hincó en el casco de los atardeceres.

De ahí que prefiero estudiar con las manos. La no rebeldía,
vivir bajo el dosel de una gloria inmediata
sin que nadie se responsabilice de mi salvajada.
Gessler, hiciste de mí lo rústica que soy.


Salvador Biedma: Lo que queda de té

Nunca fuimos tanto.
Un escuadrón nos matará en Brasil.

No quiero estar cuando saltes.
Las lagunas son tu línea
....y un jardín que se estruja.

Buscamos como tontos en la brea
......una pantalla que nos mire,
pero el té que toma el asesino
es de la misma marca
que el que compramos nosotros.

Somos como un torturador
a la hora del té.
Somos como un torturador
durmiendo la siesta,
cuando duerme la siesta.

Nunca fuimos tan poco,
pero algo nos iguala.

Nos deja tontos
hablar de esto.

Sólo reconocemos nuestros cuerpos:
las palabras se rompen
y nuestros espejos
se van a tapar algún día.
Sabemos que nuestra sangre
acabará dura, que las charlas
se olvidan y que nos esperan
en otro lado.

En breve habremos de irnos;
hablamos de no hacer.


viernes, 29 de mayo de 2026

Daiana Henderson: Equilibrio

Papá aflojó los tornillos
para que aprendiera
a andar sin las rueditas.
Ella me llevó a la vereda de tierra
que rodea al hipódromo,
justo enfrente de casa.
Y cuál es la necesidad
de aprender a sostener
mi cuerpo todo de nuevo.
Le hice prometer que no
me soltaría por nada del mundo;
giraba apenas mi cuello
para ver que ella siguiera ahí,
corriendo justo detrás mío,
agarrándome de la parte baja del asiento.
«Yo no te suelto -me decía-,
yo no te suelto»,
pero para ese entonces
ya estaba pedaleando sola
y no me daba cuenta
de cómo ella se alejaba de mí,
aun quedándose quieta
entre los troncos viejos y gruesos.
Me enojé tanto cuando me di vuelta
que rechacé ese objeto
a un costado de la vereda
y quise volver a casa.
Ahora voy esquivando colectivos,
haciendo finitos, calculo
el tiempo exacto para pasar en rojo
y no morir en el asfalto,
pero así y todo no voy a reconocerlo.
He decepcionado muchas veces a mi madre
y sé que seguiré haciéndolo.
No hay lugar en el mundo
para dos personas iguales,
ni siquiera lo hay en una casa,
y por eso me fui apenas terminada la escuela.
Pero es necesario para que mamá aprenda.
El equilibrio se fabrica con la distancia,
si nos quedamos quietas
seguramente nos vamos a caer.
Ahora rebobino el cassette
y resulta que soy yo la que se aleja
mientras ella se queda parada,
palideciendo bajo el sol de un domingo.
Pero yo no te suelto, mamá,
yo no te suelto.

Carlos Vitale: RISAS DE COCODRILO

No te engañes.
El de la foto
tan sonriente
ya era infeliz
(tú lo sabes,
bien que lo sabes).

Contémplalo ahí detrás,
público o comparsa,
borroso
incluso en primer plano. 

Sonríe
aunque esté muerto.

Si le pides
que se adelante 
no da sombra.

Convéncete:
sólo la sombra
no da sombra.

lunes, 25 de mayo de 2026

Ana Arzoumanian

No hay manera de salir
de la síntesis del relato;
alguien cede.
Alguien contra la pared,
en el grito sordo de las cosas, se reduce
a quietud de pasillos, de zanjones,
al resudar de sábanas en la siesta.
Alguien aturdido gira, no sabe
cuánto tiempo pasa dónde
cuando cede.
Así, como interrupción del hambre
se distancian las piernas,
en un aire continuo, invariable;
tan calladamente pegajoso
como líquido espeso de arena
que se empasta en la lengua, vela
el cuerpo desnudo;
la inexorable trampa
de las uñas rasgando
la pollerita cerrada.

Fragmento del libro El ahogadero, Edit. Tsé Tsé, 2002.

Néstor Fenoglio

Cada cual tiene sus muertos, 
algunos de antigua podredumbre, 
otros apenas estrenados, 
gorriones quietos 
recién detenidos en el medio de su trino. 
Yo tengo muertos orgullosos y vacíos, 
claras muescas inauguradas para siempre, 
tumbas anónimas 
resecas de sol y de muerte verdadera. 
A veces, en el óxido opaco de alguna 
resurrección mis muertos cantan 
convencidos. 
Otras veces sollozan despacio 
o gimen en lenguas extinguidas. 
Cada cual tiene sus muertos 
tendidos prolijamente, alineados 
y con su número, 
su rosa seca, su florero barato. 
También mis muertos se derraman 
se agujerean imprecisos 
y me convocan 
con gritos amargos, 
algunas veces. 

En: "Desde este cuerpo"