miércoles, 25 de marzo de 2026

Graciela Perosio

de humo se ha inundado el mundo

entre cualquier exactitud y yo

humo

que flota ondea resplandece

ahumadas las frases de los libros

las letras del poema por decir

las palabras del hijo en el teléfono

las cuentas por pagar de las expensas

el día en que retiran el sillón

la hora del electrocardiograma

sueño y vigilia confundidos

la saciedad y el hambre aún la sed

se fusionaron

en revoltijo innominado y solo

me duele oscuramente

este oscuro triunfo de la duda

con su garra el virus infectó

toda certeza

Alejandro Méndez Casariego

¿Qué edad tenías, Mama, en esa foto
en la que estás sentada en un banquito
con los pies diminutos colgando hacía el vacío
los ojos mirando al que te mira
y te retrata? Qué vida extraña.
¿Qué edad tenías cuando el quinqué
llenaba el aire con aliento a kerosén
y su luz teñía apenas los contornos
de objetos que ignorabas?
¿Qué edad cuando mirabas
a aquella que fuiste en el espejo
enchapado de plata
y sonreías como sabiendo
que nada, todavía, había pasado
que las cosas, simplemente, se iban?
¿Intuías, sospechabas
o era el estar la forma suficiente
de saber la existencia?
Qué vida extraña. Entraba y salía gente
que era como sombras y palabras
dichas en los pasillos, los zaguanes
en los lugares que tenías prohibidos.
Un día te vistieron de fiesta
de blanco con volados
y te sentaron en aquel banquito
Yo te veo ahora
y esa misma que balanceaba los piecitos
y tanteaba con las manos el aire
me mira con aquellos mismos ojos
poco antes de morir y me pregunta
"¿Viste, mijito, que extraña que es la vida?
Se va como si nada."

domingo, 22 de marzo de 2026

Emilia Carabajal: Ifigenia

Despósame, puñal, no te acobardes.
Elige un sitio dulce para el hecho:
Garganta palpitante o gentil pecho,
Adéntrate allí, novio, no te tardes.

Mas tiemblas. Son, pues, vanos tus alardes
Y la hombría en que fundas tu derecho
De lacerar mi carne en tu provecho
Para que un viento más propicio aguardes. 

Si así es como mi patria me desposa,
Destino más dichoso considero
El de Helena, a quien llamas licenciosa.

Si preguntas, puñal, también prefiero
A esta boda en la Hélade gloriosa
Una bárbara unión con extranjero. 

En "El coro desmembrado"

Guillermo Saavedra: LO IMPROBABLE Y LO AJENO

Todo es
talla en
nos
otros todo
es im
propio y
a la vez
familiar o
acaso es
puma. No
vivimos más
que en la
impotencia de
pedalear el
aire entre
sollozos. No
obstante nos
empeñamos en
decir yo
yo yo
yo es
toy acá yo
sufro yo
deci
do. Cada
palabra
dicha es
la des
dicha del
mundo mal
decido y mal
versado. Somos
la incertidumbre
que absorta
hace la
plancha en
el agüita al
bies de
la des
gracia. Y
cada vez que
uno quiere
decir amor
amor a
mor tan
mío se
escucha en
cambio clara
mente como
un pasmo la
voz de un
calambur que
sus
pirando
grazna como
decía el
poeta un
lapidario y
fatal pescado
frito.

viernes, 20 de marzo de 2026

Soledad Castresana: EL ARTE DE TEJER

Estoy con mis abuelas. Las peino, les pongo flores de colores en el
pelo y collares de oro blanco. Las cargo en brazos y las llevo al sillón
frente a la ventana. Es un solo cuerpo pero son las dos. Cada una
con su peso.
Antes de irme, les arreglo la ropa y dejo las agujas cerca. Todavía no
recuerdan cómo hablar. Entonces, tejen.

Aníbal Cristobo (1971-2026): La soledad organizativa

En el mercado, oíste hablar nuevamente
de ese grupo de hombres que dibujaban, en una habitación cerrada,
una canoa atrapada en el hielo.
Se reunieron después del desayuno,
sin un plan previo, observando el modo en que el viento
hacía ondular sus corbatas
cerca del acantilado. Uno de ellos
volvió la vista un instante hacia su despacho y recordó
que con 20 años se había aficionado
a fotografiar a su hermano. Guardaba un par
de buenos retratos: ¿por qué
no llevarlos a la expedición? También conocías versiones
acerca de la trucha; y de cómo uno de los hombres
había resultado herido y se mantenía
en silencio, en un ángulo del salón de reuniones,
dibujando en la tierra con un trozo de alambre. Los rumores
se multiplicaban; cualquiera de nosotros
puedo haber estado en esa habitación, tiritando. Las lonas
de las fruterías comenzaban a sacudirse con la tormenta.




martes, 17 de marzo de 2026

Patricia Severín: MUDAR

    I
                         un milagro modesto
                         y aún podré llegar
      aunque en el campo haya sequía
y ya nadie crea en la señora               que subraya las cuentas en rojo
                                       con su lápiz labial
                         iré al mar cuando cese de llorar
             me dijeron/por allí no hay agua muerta/
          sólo un paraíso de humo y un aire denso y liviano
                      cargado de poemas
               en demolición subterránea está mi corazón
                            y quizá no llegue a tiempo


                                          II
                                crujidos de huesos
                fardos de cemento se disparan hacia aquí
                             hacia aquí
                    donde el ganado se junta vitoreando
                        quién sabe a quién
                    dan ganas de subir     ¿a dónde?
                serpiente y serpentina son la misma cosa
         manchas mostazas oscurecen cualquier vestigio
la patria/escozor famélico  vitoreando alrededor de la plaza/

                                             III
                             por fin llegamos    
                   íbamos a tientas en el polvo
              nuestra voz/pausa de algodones/
              alambres prensados con la lengua
                                 llegamos
             nos pusimos la ropa de todos los días
            el trigo fue humareda en las banquinas
                    la tierra se salió de cauce
                     pero por fin llegamos
arañando raíces con la lengua/abriendo surcos en el amanecer
    el mar estaba quieto/allí/en donde quedan los mares

                                             IV
            mi corazón se acomodó bajo la tempestad
                        que no termina nunca de pasar

Fabián Herrero: PAIS DE RAMITAS

Las palabras aparecen 
y desaparecen por todas partes.

Ahora el más 
rojo sol sobre las casas es un incendio 
que habla.

En algún punto de estas 
calles desoladas,

las cosas se niegan 
a instalar 
su entera luz, 

la intensidad 
del secreto tiene 
el aire de cualquier ausencia.

En cuclillas, atento, 
yo todavía espero 
una pintura en la tela del aire.

Con un dedo 
vuelvo a marcar el círculo luminoso 
de un mundo. 
En mis ojos de veinte años, todo 
ilumina el país de ramitas 
de su esperanza.

sábado, 14 de marzo de 2026

Mariana Ossa

 

Durante toda mi vida nada de lo que he buscado encontré, siempre me han hallado las nubes cortadas por el viento, los besos furtivos y acelerados que se pasan el semáforo en rojo, las risas que se quedan enredadas en los alambres eléctricos, las palabras que no saben dónde colocarse y se burlan del tiempo. No he encontrado el rostro que deseo mirar en el espejo y me hallo desnuda abriendo ventanas que se quiebran y sangro, sangro, sangro.


Ah,​​ cómo sangro.

En "La oscuridad tiene rostro"

Fernando Molle: Arrozamena reconvertido

¿Y qué caracho hacemos Chojo 
con la cacareada reconversión laboral ‘95, 
si todos los fanes de Rata Blanca son mortales
y se agolpan, peticionan y se besan 
frente a los portones cuadriculados de las PyMEs,
para frenar el flujo de los capitales 
e imprescindibles capitales extranjeros?

se pregunta Arrozamena (retórico) a Saccardi,
que llega en cualquier momento con el memorándum
para pinchar la globalidad del proyecto,
(y dejarlo no al palo, 
buscando petróleo 
en los limbos del Clarínclasificado), 

porque tres subsecretarios ambidextros, 
naturaleza muerta con sus escritorios,
revuelven y revuelven 
y revuelven 
                    Nescafé.

martes, 10 de marzo de 2026

Natalia Litvinova: FLORES DE CHERNÓBIL

Nuestros hombres comienzan a extinguirse,
nadie sabe por qué las mujeres resisten más.
Mi padre llora al sacrificar a un animal
mientras mi madre cambia el empapelado de las paredes.
No nos dejan exponernos al sol, empalidecemos
como flores que crecen bajo la nieve.
Huimos al bosque, lejos de este edificio,
yo con mi blusa infantil y mi hermano con su remera lisa.
Qué ganas de volver al lugar donde nacimos
y correr con los brazos extendidos,
limpiar el aire como uno de esos aviones
que arrojan espuma
sobre el sarcófago humeante.

Gerardo Curiá: El misterio consiste

El misterio consiste
en raspar la cabeza del fósforo
sobre el lateral de la caja
y permitir ese chasquido
que evoluciona hacia un rojo
con toques de amarillo
que deriva en rosado,
y más abajo
un manto de azul sobre la oscuridad seca.
Hacia el aire
pequeñas curvas de gris.

Y todo se concentra sobre su propia fuerza
hasta empequeñecerse en un toque de púrpura
            y terminar simplemente en madera quemada.

lunes, 9 de marzo de 2026

Agustina Rabaini

“El diez es el cero del once” dice mi nene

El rompecabezas que aún no se arma

Que no se termine

Los ojos de ella tras los armazones negros

Nos miran

Hoy las cuatro paredes parecen más

Borradas después de un rato

De juego

La pausa voló

Los platos sucios y la ropa

La casa y todo lo demás

La rutina como un reto

O combate

Que los días sean nuestros.

Diego Brando

La confusión es un punto que hace oscilar
la totalidad del cuarto. Un cuadro en donde
los detalles adquieren presencia y vástagos
fantasmales. Sierpes, flores en apertura y un
sonido de quiebre ante la incredulidad de los ojos
del animal de la calle. He aquí sus colmillos,
su baba espesa, el diamante en la explosión
del fuego; y voces en la novedad de la noche,
que dejó de ser oscura. Aquí cada maniobra
de luz es una conspiración, el manto de piedad
que nace al quebrarse, un ángel que desova.

En "Un cuadro que no se comprende", 2025

miércoles, 4 de marzo de 2026

Mariana Miranda: AVE

Masticando vidrios caías

con las alas destrozadas

por las tempestades de las ciénagas.


Lamías las heridas 

que la rabia había encarnado

en tu cuerpecito feliz. 


Picoteando estrellas fugaces

que estallaban en tus plumas 

de alabastro enfermo. 


Rastros audaces de patéticas lunas 

quedan 

sembradas en tu existencia.


Ave del firmamento

caída desde los cielos

de nuestros tiempos más crueles. 




Pablo Ananía: LA ÚLTIMA CONVERSACIÓN DE UN POETA

Ahora tú conversas, padre mío, despierto

(José Portogalo)


Bebe, se resigna. Su vida era la rima.

Oye, levísima, una respiración a sus espaldas:

es la tortura física lo que lo aterra.

Habla de las razones de su existencia,

las razones de la locura solidaria que lo acompaña,

la locura que lo acompaña con su música seductora,

con su música seductora a sus espaldas.

"¿Rima, escribe, habla?", le pregunto.


Si vida era la rima, su vida era la rima.


"¿Mueren los afectos también?", me pregunta.

"Es una buena versión", digo.

Nada lo complace, hábitos que ha adquirido con el tiempo,

hábitos de lenguaje, torturas que se complace en reiterar,

hábitos de vida miserable,

sutiles ejercicios de la palabra,

solitarios ejercicios para su rima.


Bebe, se resigna, Oye, levísima,

una respiración a sus espaldas,

entrecortada, una respiración audible.

"¿Rima, rima, rima?"

Se exalta, lo aterra la tortura física.

Su vida era la rima.





domingo, 1 de marzo de 2026

Romina Funes: LA GALLINA

Sentado en el banco

estabiliza


yo administro mi reserva

le digo cosas menores

que acaso ya sepa


él sabe

acaso ya lo sabe

su tierra está en mi casa

las varillas del día

el balde repleto

la callecita en desnivel


los estúpidos no

fatigosos con sus ampollas

atrapan una y la cortan al medio


después corren

quitan del medio sus caras

no ven


no ven           que ahora           por ejemplo

mi hombre se deshace adecuadamente de mí

me apoya posible y fuera de su alcance

deja corrido el borde

ceniza en la remera

me sopla cal


¿tendrá todavía? ¿vendrá?

(ya casi termina)


los estúpidos no

el hombre

mi hombre

sentado en el banco

me arranca

me rompe

un tajo

un corte

me sopla cal


sentado en el banco

mi hombre sentado

mi

el hombre

marca

sola     sola                 me deja

se deshace

me rompe

me besa

me besan

todos me besan


los estúpidos también


dale más

fijate que

parece cómo


los estúpidos no

basta         me besan          basta

los estúpidos  no


sentado en el banco

mi hombre mira

advierte que así

tendida sobre la tabla

rota


pero no me recuerda

dale       dale más

(ya casi terminan)


tabla

sangre


los estúpidos también

basta         basta

mi hombre también


no recuerda

su tierra en mi casa

no recuerda


tabla

sangre

me sopla cal


terminan

ahora sí terminan

mi hombre       los estúpidos     se van


quedan restos

pelo

uñas


y sobre la tabla una gallina seca.




Marcos Herrera: Enero

Ya lo saben, compañeros. Pero

hay que decirlo cada tanto. Para que

no haya dudas: enero es una escupida caliente.

¿Cómo te puede gustar el verano?,

me dijo Soledad. Tal vez porque yo cumplo años

en enero, le contesté. Me respondió con una

sonrisa (triste) (Dostoievskiana).


Ayer, sábado, me hicieron ir al trabajo. Con

la promesa de que me iban a pagar horas extras.

Encontré en un archivador (medio destartalado)

una botella de vino tinto. Alguien la había sacado

de la caja navideña que nos da el sindicato. Me

la llevé a casa.


La tomé con hielo. Me encanta el vino tinto con hielo.

Claro, en verano.


La tomé mientras fumaba mis Camel.

Estoy tranquilo. Tengo

muchos amigos. Y un gran plan para este año:

me voy a comprar un par de guantes de boxeo

profesionales para pegarle a la pared.



viernes, 27 de febrero de 2026

Valeria Resenite Álvarez: "no soy el centro del universo"

No soy el centro del universo

mas bien el borde de la copa

arenita que sopla el viento

cuando nadie lo ve

espuma vaciada contra 

una orilla que arde

mientras la otra empuja

y deja de forzar 

lo que no es.

No hay señal que avise el desamparo

solo unas pocas palabras

brotan 

otras se secan de raíz

vidrios rotos

a punto de estrellarse

porque lo que no crece rompe

y lo que nutre

a fin de cuentas

puede ser chispa y se enciende.



lunes, 23 de febrero de 2026

Luis Pablo Casals: EL SHOW SIEMPRE DEBE CONTINUAR

Freddie Mercury está sentado solo

en el jardín

consumido por la enfermedad

ya casi no parpadea

ni ve

y dentro suyo

todo es un suspiro


Lo sobrevuelan

un torbellino de recuerdos

sólo un par de canciones

mariposas débiles ya


Pero la muerte

bestia paciente y sigilosa

lo acecha por la espalda

olfatea en el aire la fragilidad

sus patas destrozan las flores

pudren el delicado sentido

de las fragancias


y cuando por fin salta sobre él

con las fauces abiertas

para destrozarlo

Freddie Mercury 

sonríe con una mueca inexplicable


sólo él sabe

que vivirá para siempre.


📚 Del libro “Ritual para melodías paganas”

 2016 



domingo, 22 de febrero de 2026

Delfina Acosta: DIENTES

Estrella que es error, yo soy los dientes,

y solamente dientes, no la boca

que yerra, miente, injuria, a Dios calumnia,

y cuando su áspid guarda queda roja.

 

Ay, pobres bocas, lenguas enredadas

con las malas palabras que hablan solas.

 

Yo soy los dientes que castañetean

cuando filosos muerden a las rocas.

 

La bocas son carmín que en la intemperie

pierden su fuego; en su lugar, las rosas

en las muy frías noches, de sus frentes

dejan caer sobre el amor sus gotas.

 

Soy como Hefesto, dios que cojo y feo,

pelea doy, mas llama que se llora,

no sé qué frase mágica invocara

para una vez besarte oscura boca.



Andrés Neuman: RUIDOS EQUIVOCADOS

Algunas cosas hacen

ruidos equivocados: 

problemas de doblaje con el mundo. 


De pronto un vaso tiene voz de niño, 

el tenedor escarba una cabeza, 

una mesa chirría su neumático. 


El desorden provoca observación 

en la misma medida que la música 

discrepa de sus previas armonías. 


Llevo en la espalda el eco 

de la puerta que acabo de cerrar, 

como esa noche en que dijimos frases 

que merecían otros.



miércoles, 18 de febrero de 2026

Leticia Sofiro: (mayo 25)

(mayo 25)

y no logró el paisaje,

porque ignoro las especies,

acunarme a la sombra

    porque ignoro la palabra 

    y nombro solo las cosas que hay arriba

    arriba de las copas

    entre las hojas

        se me dicen desde esos vacíos

        en voz baja

        y no puedo dormir así

se oyen desde lejos araucarias de gritos

como los mansos esperan dormidos

y pelean olmos contra la mitad de occidente

me apenas, ombú, por instantes tanto

que sabiendo que ya pasa, que ya sana,

que deseando la sonrisa trague la lágrima, 

tanto, ombú 

que acacia el desgarro

me apenas ombú,

por instantes tanto,

que se me hace raíz 

cada presente

y deliro

el páramo que nos mire a los ojos



Roberto Echavarren: AMORES

Bajo el agua, la roca,

bajo los recortes del collage, la sequía,

bajo tu párpado pintado por Ingres o Dalí

un cuenco opaco y hueco;

tras el batir de plumas rítmico, sin posarse,

cuando Psique y Cupido se besan, las paredes del cuarto

erosionadas, inmóviles.


El sentido íntimo de las cosas es una membrana sin espesor atravesada por una navaja.

No hay secreto de conjunto sino en cada cosa cuando llama la atención:

papel al viento vuela hacia el huerto.


El cielo tiene una cicatriz de plomo diagonal;

Vibran las hojas de la vid.


A los cinco años no pude ver a mi abuela

tras el tul de mosquitero cadente sobre cu cama.


Escuché el ruido del mar antes de verlo:

Caracol blanco en la escalera de caracol.


Las cosas no se quedan pero vienen de nuevo

para ser vistas por primera vez.


Ella las vio; yo las veo por ella hoy;

Ayer me anunciaban algo,

no sé si alguien las verá por mí.


Las cosas callan;

la lluvia corre, no queda nadie.


Juguete de la circunstancia, ya sin tul de mosquitero

penetré la grupa, arrebaté la trenza reservada para mí.


De niño estuve muerto.

Encima de los parrales surge una mancha naranja,

tiza naranja bajo agua,

tuna roja en la maceta roja

rajada por presión de las raíces.


Estoy en su cuarto, en su cama;

de madrugada se oyeron pájaros y lluvia

que chorrea por techos y desagües.


Un gato color herrumbre pasa por el muro del fondo:

él es yo, blanco, gozo latente, punto de rebote.


La neblina a bocanadas engolfa la avenida.

Luces verdes de mercurio explotan, fruta húmeda.


Recogí la flor naranja fluorescente entre arroyos improvisados, espuma, pausa,

cuando los actos dejan de importar pero otorgan un acabado a cada acto

porque siempre estuvo aquí aunque yo no estaba.


Aquí no hay nadie.

Recogí la flor, te la regalé.


Gracias a ti hay performance.

Una noción vuelve del limbo

donde no llovió por mucho tiempo.


Parte de la gracia es no ver a través del otro,

No hacernos jamás transparentes en el paraíso,

Pero fue suficiente tu estadía en tierra de nadie

para que el cielo pasara de oscuro a naranja,

las sábanas, las paredes, el balcón vacío.



domingo, 15 de febrero de 2026

Mariana Pegu: "lo inesperado"

Una mariposa ocre entró a mi casa

entró y salió


un soplo


me dejó sola

deslumbrada

muy sola


cuando solté el aire

noté que ella estaba en mí

su dibujo cobrizo

sellado en ese rincón del pecho

donde tiene lugar

lo inesperado.




Lucas Margarit: Carta a Claudio Monteverdi desde Cremona

No gires la cabeza, Claudio,

cuando aquellos que te miran

hablan de sangre y silencio.


Vuelve una vez más a casa e inventa

el canto del ave y de su imagen.


Vuelve a casa como quien

coloca monedas sobre el camino

y trae tu cansancio ahora que crees morir.


Vuelve a casa,

nadie traerá tus muertos hasta esta fosa

en este destierro que llamabas en silencio “distancia”.


Vuelve a casa, cabizbajo como un monje joven

que llora bajo un ciprés.


Así observamos la voluntad de decir “amén” con otras palabras.


Claudio, ahora vuelve y recupera la infancia y las cartas de tu padre.



viernes, 13 de febrero de 2026

Adriana Ceñal: ¿VACÍA?

¿Vacía?

mi carencia real es de potasio.


Cuál es mi relato preguntás,

cuál mi adoración.


Que necesito argumentos 

para “verme” bien plantada.


Es otra cosa este hormigueo,

amigo.


Es algo más que ausencia mineral,

lo siento

viene subiendo

es un sueño de pies livianos

un desprendimiento.


De eso se trata,

no poseer.




Pablo Secchi: "debería esconder una manga en el as"

Debería esconder una manga en el as

y algunas sobras de sabios en mi barba


desarrollar bien malas ideas

o al menos tener una buena idea mal desarrollada


aprender latín

y el nombre de algunas flores que no existen


buscar en un trebolar el verbo de cuatro letras

que me permita arrojar de un manotazo al papel

un barco navegando


o podría alguien decirme que la poesía

es un camino con puentes en los charcos


por andamios que trepe

un albañil no besa una golondrina

a lo sumo desde sus ojos de piedra

mira achicarse la espalda de algún sueño


pero entonces


cómo se ignora una erupción de mar


cómo se hace para no escribir

cuando llueve.



jueves, 12 de febrero de 2026

Stella Marys Darraidou: "también nosotros buscamos un monte"

Dicen que encontrarse una liebre es una señal del destino

un eco de luz entre la bruma

La liebre que cruzó mi camino aquella mañana 

mensajera del alba

trazó su huella en el rocío

Sólo sé que el monte se desperezaba a esa hora

y en su bostezo vi nuestras heridas

También nosotros buscamos 

un monte 

una guarida 

un silencio

donde lamer lo que sangra




martes, 10 de febrero de 2026

Arturo Borra: Una esperancita desquiciada

Tengo un acompañante que esquiva

los quejidos que lo clavan al suelo:

prefiere invocar vértigos mirando las nubes.


Trepa la noche, silba

subido a los árboles.


Cuando llueve a rabiar señala la pared

que escapa a la humedad.


Cuando se avecina una tormenta en los labios

fabrica una balsa para internarse por sus canales

y forja escaleras para encender luces

a su tristeza.


Mi acompañante tiene ojos nuevos cuando su pena

trastabilla: ríe en la lluvia que oculta el cielo.


Colgado a una esperancita desquiciada

despereza sus desánimos,


rebusca la magia

que ni la tormenta en su boca apaga.




lunes, 9 de febrero de 2026

Concepción Bertone: Esperando la nieve

a Glauce Baldovín, in memoriam


Todos dicen que va a nevar en la ciudad.

Todos quieren ver en la nieve algo nuevo,

algo raro y ligero porque

no sabríamos convivir con eso. El rostro

del otro es nuestro rostro y el hielo de la nieve

lo refleja. Pero nunca cayó. Sólo piedras

de hielo y algo de la tempestad

que destruyó a los árboles. La tarde

se hizo noche y el cielo

me develó el humor de los pájaros, la tijera

de una bandada ruidosa

buscando dónde anidar.


Y nada

que no supiéramos –salvo volar-

nos pasa. La nieve

cae siempre en otra parte.


El derroche es una ley

del arte y de la naturaleza apaleada. Siempre

hay tiempo, tibiezas

de Barragán antiguo, enaguas de jerga,

lienzos bordados por mi abuela

contra la guerra que,

en ese hacer sumida, florecía en la tela.

Flor rebelada contra la nieve

que había que cavar para ver la luz,

el suelo fangoso que dejaba la pala

enterrando la bala del cansancio

que le hizo estallar una noche

el corazón.


El tuyo, el de ella. Se supone cordial

la huella del pespunte, el hilván,

la mirada ciclópea de la aguja, lo que cava

la pala cuando siembra . El filo del papel

o del hilo. Se supone cordial

entre los yuyos donde se afila un lirio

no pisar su destino de cuchillo


salvando una parte

de un día de pesar.


Del peso del avatar, de ese mal

expresado nombre

de lo adverso. Reverso del candor, cuando te mata.



viernes, 6 de febrero de 2026

Cristian Aliaga: El lucero del Alba, el refucilo

El lucero del Alba, el refucilo, los fuegos fatuos

detrás de los álamos, mi padre busca

los animales dispersos en la tormenta.

Los rayos iluminan en su rotación grupos de vacas,

caballos, ovejas, gallinas y otros animales

que no hallan hueco entre los tamariscos.

Los perros gimen por galpones y corredores oscuros.

Mi padre corre para salvar lo posible, se engancha

en un alambrado y la mordida de un cerdo atascado

lo marca para siempre. Su mano mala.

El amanecer, siempre, salda la destrucción. Cada objeto

destruido, cada animal muerto, deja congoja y trabajo

a repetir, tareas de esclavo.

Con ropa seca y la gorra hasta las orejas, mi padre no habla,

empieza la reconstrucción de lo ajeno.

Abomina de la queja y de los patrones. Silba en su tumba, y me despierta

para jugar el juego del falso dormido.

Me ha legado la rabia, y una manera propia de mirar

el horizonte y los alambrados.



Selva Dipasquale: "lo que acaricio se derrite"

Anudo el alma a las sombras

camino.


El sol se detiene en el

duro corazón

de la simetría.


Puntos de luz.


Lo que acaricio

se derrite.



martes, 3 de febrero de 2026

Carlos Nuss: ¿Cómo? ¿Cómo hablarte, madre?

¿Cómo?

¿Cómo hablarte, madre sin que la palabra

sea una piedra arrojada?

¿Cómo cortar el cordón umbilical

de los estuarios que me drenan?

¿Cómo llenar el regazo de las hojas

que son mis nodrizas?

¿Cómo ser hombre sin ser hijo?

¿Cómo ir por ahí hablando tus llanuras

en lluvias para nuevos desiertos?

¿Cómo ser poema sin tu río, sin remar contra la corriente,

sin que la palabra se hunda en el barro?

¿Cómo contarte que el poema ocurre en mí

como un simulacro de lapidación?

¿Cómo escribir sin moldear la piedra para ser objeto?

¿Cómo decir que no siento su vuelo hasta que llega y golpea?

¿Cómo explicar que a medida

que el dolor crece de manera geométrica

las palabras lo hacen exponencialmente?

¿Cómo contar lo que es sobrar en una cama

y faltar debajo de la almohada?

¿Cómo, entonces, ir por ahí

sin carne que ponerme ni leche que me abrigue?

¿Cómo es sentir la pureza de un segundo de silencio?

¿Cómo puede, madre, el amor vestirse con un cuerpo?




viernes, 30 de enero de 2026

Daniela D. Pacilio: "hoy limpié una casa por noventa pesos la hora"

Hoy limpié una casa por noventa pesos la hora


desde adentro podía ver los tilos del patio

la luz formando círculos sobre los charcos de agua y barro que todos evitaban


las habitaciones los pisos, los espejos quedaron impecables

ninguna telaraña


cuando me iba

la señora quiso darme una propina


"Porque vos sos estudiada" -dijo

y extendió la mano.


Ignora la señora que el polvo

que cubre los muebles

las lámparas

los rincones donde habita

están formados por partículas de piel.




Orlando Valdez: AL ALBA

no puedo amar 

y eso quizá sea 

de la vida nada 

y sé que vendrás 

a beber conmigo

sin sorprendernos 

al alba ni juzgar 

estos rostros

tan conocidos 

como extraños




Estela Zanlungo: Fértil

¿No querías un bosque?

¿No lo deseaste tomando tu casa por asalto

mientras se dilataba el canto de la luna?

¿No lo viste venir en la humedad suntuosa

del patio, después del riego de la tarde?

Crecía a tus espaldas,

cuando te desnudabas atrás del sosegado velador,

después de haber colgado el vestido,

y al soltarte

con la seda de fondo del tren de medianoche.

Entonces el roce de las sábanas te pulía las piernas,

y se enterraban las raíces

un poco más,

un poco más,

en el irrefrenable corazón de la tierra caliente.

Ahora que te sangran los dedos

cuando arrancás los brotes de la pared del cuarto,

pensás que apenas se insinuaban

con el café del desayuno.

Debiste haber previsto

que lo que se persigue con el cuerpo

termina dando flores

de una frondosidad indómita.



martes, 27 de enero de 2026

Juan Desiderio: Fragmento de Ego

Ahí está la catedral.

Cimientos de luces duras.

chorros de piedra caliente.

apuntando al ojo que está en el cielo.

Estoy listo a inyectarme.

a través de torres góticas.

en las venas de Dios.

Fragmento de Armagedón

Rayos ultravioletas impactan en el lienzo.

Dibujan planetas que pasan a otro lienzo.

Afortunado es el que despierta como lienzo.

Sarcasmo. Ira. Aplausos. Manjares.

Rastros paganos en el entrecejo

muerte de antemano. Gira la rueda.

Pies ligeros, tribulación y olvido.

Cuerpos hervidos en propio sudor.

Paciencia eléctrica.

Dínamo, palanca, llaga, así es la vida.

Huesos cruzados, asesinato en masa.

Aunque la carne quede.

Todo viene, todo se va. La raza

raza musgosa de virtudes dormidas.

Late el alma en cuerpos muy densos.

Voces que cabalgan la noche, en dóciles cuervos.

Amnesia en el agua. Veneno en el aire

Redención en el fuego

Amén

Parajes de miel y vino

confort para el desposeído

alas para quien se arrastra

Y esta selva es helecho

y fruta fresca

y el volar del peregrino

me seduce.

Otra estrella de agua me espera

Otro aire, otras virtudes

sin manos, la vista es hermosa

escucho sin querer tocar.




lunes, 26 de enero de 2026

Irma Elena Marc: Pierángeli descubre la eternidad

–Está bien, lo comeré –dijo Alicia–. Si

me vuelvo más grande, podré alcanzar

la llave; si me vuelvo más chica, podré

colarme por debajo de la puerta. ¡Pase

lo que pase, entraré al jardín!

(Lewis Carroll)



La soledad de Pierángeli encerrada en su Babel,

busca el Jardín de los Niños Perdidos,

imposibilitada de crecer como Peter,

porque no hay corazón,

hay un torso sin corazón,

carcomido el corazón

por el garfio del miedo,

ni ángeles de la guarda,

ni estampitas,

sólo los sueños

donde es posible detener el tiempo

y que sea por siempre la hora del té,

y se agoten y se colmen

las tazas.


(En el Jardín de Nunca Jamás todos hablan la misma lengua y sueñan

idénticos sueños).


Cuando la nena se cayó del útero

empezó el tormento reservado

a los prisioneros del Arrecife del Dolor,

tuvo que conservar ojos y corazón límpidos

para divisar cualquier balsa que la llevara a tierra firme

o un cochecito de bebé para salir volando rumbo al Jardín más allá de la puerta.


El viento pasa y arroja de Babel

las palabras que no existen,

perdido el lenguaje en la más eterna inmensidad.


Bajo la lluvia,

al atardecer,

Pierángeli juega sola,


la Nena está ensimismada porque ha perdido el último diente de leche.


📚 en "Los ojos"